Alomar vio cumplido su gran sueño de toda la vida

Alomar vio cumplido su gran sueño de toda la vida
Fotografía de junio de 2003 en la que se registró al pelotero boricual Roberto Alomar, quien celebra el gran honor de haber ingresado al Salón de la Fama de la MLB. EFE/Archivo

El béisbol puertorriqueño tiene ya elegido a un tercer pelotero al Salón de la Fama en la persona de Roberto Alomar que vio cumplido el gran sueño de toda la vida y lo celebró junto a toda la familia que le ayudo a conseguirlo.

Quiza por eso su elección no sorprende a nadie, ni al propio Alomar que hoy, jueves, en rueda de prensa, confirmó que su pasión por el deporte del béisbol existió desde que era niño y por eso llegó tan lejos.

El mismo pensamiento tenían todos los miembros de la familia que le acompañaron ante los periodistas.

«En nuestra casa se comentaba y se veía béisbol, muchas veces hasta las 3 o 4 de la mañana», declaró Santos Alomar, el padre de Roberto y Sandy, sus dos hijos que brillaron en las Grandes Ligas.

Santos padre fue testigo de lujo y en primera fila cuando hoy, jueves, se hizo la presentación oficial de Roberto como nuevo miembro del Salón de la Fama.

«Roberto y Sandy también observaban el juego y lo siguen observando. Hay una diferencia cuando uno observa que cuando uno mira», respondió el padre de los hermanos Alomar cuando le preguntaron el secreto del talento de sus hijos.

Santos padre enfatizó en la inteligencia de Roberto, una virtud que le permitió convertirse en el mejor segunda base de su época y un fino bateador: «Siempre fue un estudioso del juego y eso es lo que le hizo especial».

Alomar y el lanzador Bert Blyleven, los miembros 234 y 235 que han llegado al Salón de la Fama se pusieron de pie en un estrado del afamado Hotel Waldorf Astoria, de Nueva York, y se pusieron las camisetas color crema con el logo del recinto sagrado.

Cada uno contó anécdotas sobre sus destacadas carreras profesionales, además de describir todo el mundo de emociones que vivieron en la cuenta regresiva del día previo al recibir la noticia de que habían sido electos.

Alomar habló sobre su primer imparable en las mayores (ante el legendario Nolan Ryan), sus dos campeonatos de Serie Mundial (con Toronto en 1992-93) y hasta sus primeros pasos en las menores.

«No hablaba inglés y sólo iba a Wendy’s (la cadena de hamburguesas). Lo único que podía decir era 1-2-3», admitió Alomar, quien posó con banderitas de Puerto Rico y su pueblo natal Salinas.

«Nuestra isla está bendecida. Este triunfo no es solamente mío y de mi familia, sino de Puerto Rico», destacó Alomar. «Siempre quise darle a Puerto Rico lo mejor de mí, siempre dije presente en la liga de Puerto rico, era uno de los pocos. Quería darle eso a mi pueblo para que me viera cuando estaba (activo) en mi carrera».

También mencionó a su madre María Velázquez, responsable de llevarlo cuando empezó a jugar en las ligas infantiles: «Fue madre y padre a la vez, sin ella este sueño no hubiese sido posible», subrayó.

Su elección se dio en su segundo año de presentarse en la lista de los candidatos con el 90 por ciento de la votación, un porcentaje que supera el que leyendas como Mickey Mantle, Jackie Robinbson y Sandy Koufax recibieron en su momento, aunque sufrió la decepción de no salir en la primera oportunidad.

A juicio de muchos, Alomar debió haber ingresado el año pasado. Pero se hizo evidente que un sector de los votantes se resistió por el tristemente célebre incidente de 1996 en el que escupió al árbitro John Hirschbeck.

Blyleven, un lanzador derecho que nació en Holanda, bromeó en todo momento y hasta hizo levantar de sus asientos los periodistas en la rueda de prensa para que simulasen que estaban animando desde las tribunas de un estadio.

«Él sólo tuvo que esperar dos años … ¡Yo tuve que hacerlo 14!», señaló Blyleven, el quinto en la lista histórica de ponches y ganador de 287 partidos.

Ambos recordaron el año 1977, cuando el padre de Roberto jugaba con los Vigilantes de Texas junto a Blyleven. Roberto y Sandy solían ir al estadio de Arlington para jugar en la zona de estacionamientos con los hijos de los demás jugadores. Uno de ellos era Todd, el hijo de cuatro años de Blyleven.

Alomar ingresará con el gorro de Toronto. Blyleven lo hará con el de los Mellizos de Minnesota, equipo con el que salió campeón de la Serie Mundial de 1987 y del cual ahora trabaja como comentarista de sus partidos.

Ninguno ha empezado a redactar sus discursos, aunque Alomar adelantó que lo primera que expresará será su orgullo de entrar como el tercer jugador puertorriqueño junto al extinto Roberto Clemente y Orlando Cepeda.

La ceremonia de exaltación será el 24 de julio en Cooperstown, la localidad al norte del estado de Nueva York.

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