Le presentamos al padre de los Playmobil

Horst Brandstätter: el millonario más roñoso del mundo

"No necesito beber el vino más caro, el mío lo compro por cinco o diez euros"

Horst Brandstätter: el millonario más roñoso del mundo
Horst Brandstätter. PM

Sus criaturas han conquistado el mercado. Son 2300 millones de seres extraños, un tercio de la población mundial, más que chinos. Todos con sonrisa. Sin nariz. Bajitos (7,5 centímetros de altura). Y de plástico. Pero su imperio genera más de 450 millones de  euros al año.

Son los Playmobil y al frente de esta multitud, que se vende  en 70 países, está un empresario tan peculiar como los muñequitos que lo han hecho de oro.

Se llama Horst Brandstätter. Es alemán. Tiene 78 años. A diferencia de los juguetes que fabrica, es raro verlo sonreír.

Y, a pesar de manejar una fortuna, se lo considera el multimillonario más roñoso de la Lista Forbes, en dura competencia con el mandamás de Ikea.

En el exclusivo club de golf donde juega cada día en Florida recoge los tees (unos clavos de plástico) que olvidan otros jugadores. Tiene miles.

«Soy ahorrador».

Cuenta Carlos Manuel Sánchez en XLsemanal que presume de ser el único socio que siempre ha usado bolas de segunda mano. También tiene miles.

En cambio, caprichos, pocos.

«No necesito beber el vino más caro, el mío lo compro por cinco o diez euros. Más no pago. El barco que tenía Playmobil 2 lo vendí. Solo los gastos fijos y la tripulación me costaban un millón y medio de euros al año. Ya no navegó. Ya he montado bastante en barco».

No utiliza el teléfono móvil porque lo considera un gasto excesivo.

¿Qué le pasa a este hombre? ¿Padece un extraño síndrome de Diógenes que le hace acumular bagatelas?

Para comprender a Brandstätter, hay que remontarse al año 1974. La crisis del petróleo había paralizado el mundo. Y la empresa Geobra, con sede en Zirndorf (Alemania), que Brandstätter había heredado de su bisabuelo, se iba a pique sin remedio.

Geobra se había especializado en la fabricación de juguetes de plástico. Llevaba una década inundando Estados Unidos de hula hoops. Brandstätter había perfeccionado una máquina que permitía fabricar de manera eficiente y barata los aros con los que se contornearon varias generaciones de adolescentes.

Pero el precio de la materia prima se disparó un 600 por ciento. Así que Brandstäter ordenó a su equipo de diseñadores que ideasen algún juguetito pequeño, que necesitase poco material.

Algo modesto con lo que salir del paso, para al menos no tener que echar la persiana.

El mítico Click de Playmobil, que por sus medidas se ajusta como un guante a la palma de un niño, se le ocurrió a Hans Beck (fallecido en 2009), un empleado taciturno que tenía experiencia fabricando muebles y al que Brandstätter había fichado personalmente, guiándose por una corazonada.

NOTA.- leer artículo original en XLSemanal.

 

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