Traía a chicas desde su país a España, vía Marruecos, donde las violaban para dejarlas embarazadas

El proxeneta nigeriano se construía un hotel con el dinero de sus esclavas sexuales

Exigía a cada una el pago de deudas de entrer 40.000 y 60.000 euros

Había adquirido unos terrenos en su país donde pretendía levantar un hotel con el dinero que sacaba de la prostitución

La Policía Nacional ha detenido a John D. U., un nigeriano de 34 años asentado en Torrejón de Ardoz, como cabecilla de una red africana que traficaba con mujeres. Según fuentes del caso, este individuo, que también traficaba con droga a escala mediana, había adquirido unos terrenos en su país donde pretendía levantar un hotel con el dinero que sacaba de la prostitución.

Como explica Carlos Hidalgo en ‘ABC‘, la red captaba a chicas jóvenes (hay 15 casos constatados, aunque se sospecha que serían muchos más) en Nigeria, con la promesa de una vida mejor en España.

Eran jóvenes de entre 18 y 22 años, que acabarían ejerciendo la prostitución en polígonos industriales de distintas provincias.

Vudú: vello púbico, sangre y fotos

Las amenazaban practicándole un rito vudú en el que tienen una fe férrea: mezclaban un vello público o una gota de sangre con las fotos de sus familiares y seres más queridos, para luego hacerles jurar obediencia a la organización.

Les exigían a cada una el pago de deudas de entrer 40.000 y 60.000 euros, cantidades astronómicas si además tenemos en cuenta que por servicio las chicas percibían entre 10 y 20 euros.

Luego, por carretera, las llevaban hasta Marruecos, donde podían permanecer meses o incluso un año, ya bajo el yugo de los proxenetas. En varios casos, las chicas fueron violadas con la intención de dejarlas encinta.

De este modo, una vez llegadas a España en patera, los delincuentes se hacían con un «doble seguro»: las embarazadas no serían expulsadas de nuestro país y, una vez dados a luz, las chantajearían con hacerles daño a sus bebés.

Una bebé de 8 meses muerta por drogas

Precisamente fue así cómo, hace ahora un año, la Brigada de Extranjería de Córdoba tuvo conocimiento de lo que estaba ocurriendo. Un crío de apenas 7 meses llegó a un hospital con lesiones en el tórax y en el cráneo. En otro caso, una bebé de 8 meses murió después de que le dieran metanfetaminas.

En ambos casos, se detuvo a las mujeres que se hacían cargo de los chiquillos, que no eran más que dos de las «madames» de la organización criminal.

El líder de toda la trama residía en Nigeria, y se le conoce como «Gid-man» o «guía». El cabecilla en España era el asentado en una vivienda de la avenida de la Circunvalación con la calle de Hilados, en Torrejón de Ardoz, quien además regentaba un locutorio en Puente Genil (Córdoba), que le funcionaba como tapadera.

En una prisión danesa

Las chicas estaban repartidas por polígonos de Sevilla, Córdoba, Cádiz, Murcia y Barcelona. Los agentes detuvieron primero a las dos «madames», en febrero al vecino de Torrejón, que fue cazado en un aeropuerto danés con 1,2 kilos de cocaína (está en prisión allí) y finalmente detuvieron a otras tres personas en Puente Genil.

Desde allí hacían los envíos de dinero a Nigeria, procedente tanto del tráfico de drogas como de la prostitución.

 

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