Cada clase cuesta 100 dólares y hay doce 'asignaturas' oficiales

La escuela rusa de sexo quiere ahora abrir franquicias en España y otros países

Está prohibida la entrada de hombres y cámaras, pero se puede beber alcohol

La escuela rusa de sexo quiere ahora abrir franquicias en España y otros países
El sexo oral imaginario. PD

Bajo el nombre ‘Arte del sexo oral’, acaban de abrir en la fría ciudad rusa de Moscú una escuela muy ‘caliente‘ donde las alumnas que se inscriben dan cursos del asunto’.

Como publicaba Periodista Digital el pasado 18 de septiembre, la profesora Yekaterina Lyubimov, psicóloga y sexóloga y creadora además del site ‘Sekx.rf.’, se las sabe todas.

Su éxito es apabullante: la lista de espera es tan larga que las mujeres casi se dan de tortas para apuntarse.

Las clases -en teoría- están destinadas a esposas y novias -así como para mujeres interesadas indistintamente de su situación sentimental- que quieran adentrarse en el mundo de las ‘fellatios‘ y otras habilidades pero en profundidad.

Para ello se les ofrece la oportunidad de aprender hasta 50 técnicas distintas, que van desde la simple manipulación manual de los órganos sexuales masculinos, hasta clases intensivas de tres horas y media de duración «ya más metidas en faena».

Está prohibida la entrada de hombres y cámaras, pero se puede beber alcohol durante las téoricas e incluso en medio de las prácticas.

Este monográfico está dirigido sólo a mujeres, cuesta 100 dólares y cada clase dura tres horas y media. El objetivo es enseñar técnicas de estimulación aplicables no solo a hombres, sino también a mujeres.

La noticia, ahora, es que la escuela rusa de sexo oral quiere ahora abrir franquicias en España y ha puesto los ojos en dos puntos muy calientes turísticamente: Tenerife e Ibiza.

Explica Liubimova que está convencido de que españoles y rusos tienen muchas cosas en común a la hora de dejarse llevar por la pasión.

«He tenido alumnas que estaban casadas con españoles y con italianos, fue un éxito para ellas… y claro, también para ellos.

Y añade orgullosa la profesora que ha tenido incluso alguna estudiante llegada desde Japón sólo para aprender cómo ser una diosa en la cama.

Todo se hace con ‘plástico‘, pero Liubiova y su media docena de maestras Saben que están rompiendo moldes en una sociedad como la rusa, que esdominada  ahora mismo por una ola de conservadurismo en el Parlamento, donde se ha llegado a plantear prohibir no sólo la propaganda gay, sino cualquier mención al sexo oral «o cualquier práctica no tradicional».

Son lo nuevos tiempos. Auqnue a Putín le saca de quicio, parece que Rusia sigue en este campo y otros los pasos de otros países como Brasil y Estados Unidos, donde ya existen escuelas del sexo.

En el caso sudamericano, las asistentes son, en su gran mayoría, mujeres que se dedican a la prostitución.

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