500 venezolanos quedan varados en Madrid tras anularse sus vuelos

El Gobierno chavista de Caracas suspende los vuelos hacia las Antillas en medio del caos aéreo

La respuesta de Nicolás Maduro a la detención de un narco-general chavista en Aruba afecta a los viajeros que optan por esa ruta

El Gobierno chavista de Caracas suspende los vuelos hacia las Antillas en medio del caos aéreo
El avión de Aterriza como puedas. EP

La compañía estatal venezolana, con una deuda millonaria, suspende los dos viajes que debían llevarlos de vuelta a Caracas

La decisión ha llegado en un momento crítico, en medio del caos aéreo que amenaza las conexiones de Venezuela con el exterior. Como respuesta a la detención en Aruba, territorio insular del reino de Holanda, del general chavista Hugo Carvajal Barrios, el Instituto Nacional de Aeronáutica Civil de Venezuela (INAC) suspendió desde este viernes y por tiempo indefinido todas las operaciones aéreas hacia los territorios de ultramar de ese país ubicados en el Mar Caribe.

Como explica Alfredo Meza en ‘El País’ este 26 de julio de 2014, la medida afecta a los viajeros venezolanos que en estos días de comienzo de vacaciones escolares viajan a las islas de Aruba, Curacao, Bonaire y Saint Marteen.

A lo que se añade el incremento del tráfico hacia esos destinos debido al virtual bloqueo aéreo que sufre el país por las deudas que arrastra el Gobierno venezolano con las aerolíneas extranjeras, que ascienden a unos 4.000 millones de dólares.

Los venezolanos recurren a estas naciones vecinas para hacer escala y continuar sus viajes hacia Estados Unidos o Europa por la reducción de asientos y el recorte en la cantidad de vuelos que despegan desde Venezuela.

Este viernes la prensa local hacía cálculos sobre el número de pasajeros varados en los aeropuertos de las islas vecinas.

El diario local El Universal estima que unos 500 viajeros permanecen en la terminal de Aruba. Salvo parejas con niños pequeños, el resto fue desalojado de las instalaciones.

Las aerolíneas no quieren asumir los gastos derivados por el contratiempo porque la situación escapa a su responsabilidad.

El férreo control de cambios instaurado hace once años por el régimen complicaba aún más el panorama. Las tarjetas de crédito de los viajeros solo pueden ser utilizadas hasta el día previsto para el regreso. Vídeos caseros colgados en las redes sociales mostraban a gente muy malhumorada.

La cancillería venezolana, por medio del viceministro para Europa, Calixto Ortega, había anticipado una represalia ejemplar por la detención del general el viernes a primera hora.

Al igual que el alto gobierno en la víspera, Ortega reiteró que Carvajal había sido secuestrado y que su detención era ilegal porque estaba protegido por la Convención de Viena, que confiere inmunidad a los representantes de otras naciones propuestos para ocupar cargos diplomáticos.

«Si este tema no se resuelve lo más pronto posible, a más tardar el día de hoy, esto va a afectar nuestras relaciones», dijo en declaraciones al canal privado Venevisión.

En un tono similar declaró el número dos del chavismo, Diosdado Cabello, al diario Russia Today. «El Gobierno de Holanda debe saber que nosotros vamos a tomar decisiones. Aruba, Curacao y Bonaire mantienen gran vinculación económica con nuestro país».

Pero las autoridades de la isla negaron el supuesto estatus diplomático de Carvajal y respaldaron la decisión tomada por un juez de mantenerlo detenido, mientras espera una petición formal de extradición de las autoridades de Estados Unidos. Una vocera de la fiscalía declaró a la agencia AFP que ese organismo actuó apegado a la ley.

Desde el pasado miércoles, las autoridades estadounidenses tienen 60 días para pedir la extradición de Carvajal. Si pasa ese periodo y no se recibe la petición, el ex oficial venezolano sería liberado.

Una medida como esta no tiene precedentes en la historia reciente de Venezuela. Muchas veces el fallecido comandante Chávez polemizó y rompió relaciones con países de América y Europa, pero nunca afectó con sus decisiones el libre tránsito entre Venezuela y el objeto de su ira.

Su delfín Nicolás Maduro ha dado un paso más allá como para refrendar que en ocasiones los hijos superan al maestro. «Yo me la juego por el general Carvajal», tronó un iracundo Maduro la noche del jueves en un acto oficial.

Carvajal, exdirector de la inteligencia militar venezolana, había sido nombrado cónsul en Aruba en enero, pero aún no había recibido el beneplácito de las autoridades locales. El miércoles aterrizó en la isla y de inmediato fue apresado.

Desde hace varios años Washington tiene la sospecha de que el general, apodado El Pollo, ayudó en el trasiego de droga colombiana hacia ese país y en el apoyo logístico a la guerrilla colombiana de las FARC con Hugo Chávez en vida. Con la enfermedad del caudillo dejó su cargo y poco se supo de él hasta este miércoles. Su captura abre un inesperado frente de batalla internacional para el chavismo.

 

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