Una refleción desde América

‘La Casta’ chavista y el telepredicador madrileño

Don Elías, como comenté aquí mismo la semana pasada, comete peculado de uso, un grave delito de corrupción tipificado en el código penal, al utilizar para viajes familiares aviones de la estatal PDVSA

'La Casta' chavista y el telepredicador madrileño
Elías Jaua. VZ

Ese Chávez madrileño constantemente asegura que cuando habla de «castas» no generaliza, sino que se refiere (cita textual) «a miembros del Gobierno que entran en Consejos de Administración tras dejar el cargo, o a eurodiputados que aceptan cobrar 8.000 euros cuando el salario mínimo en España es de unos 645 euros».

Tomando pues esa aclaratoria del que ha sido asesor del castrochavismo y que además se ha beneficiado (y se beneficia) grosera y descaradamente de la piñata roja a la que por más de 15 años convidan los que arruinaron para su provecho a Venezuela, me creo con el mismo derecho que él a utilizar el término y a hacer un recuento de los pillos rojos criollos que desde cargos gubernamentales han hecho fortunas inconmensurables y han asumido modos de los ricos y famosos.

Voy a comenzar con Elías Jaua, ministro del Poder Popular para las Comunas y los Movimientos Sociales, ampuloso cargo para quién para nada demuestra sensibilidad hacia esos desposeídos que dice amar tanto, ni coherencia con la exaltada arenga en pro de la repartición equitativa.

Don Elías, como comenté aquí mismo la semana pasada, comete peculado de uso, un grave delito de corrupción tipificado en el código penal, al utilizar para viajes familiares aviones de la estatal PDVSA. Pero bueno…, qué es un abuso más para este encapuchado que ahora goza de los privilegios de «La Casta».

Lo interesante y que pienso que podría explicar un psiquiatra, es la descompostura ética que les entra a estos rojos una vez le ponen la mano al Poder o como decimos aquí en Venezuela «al coroto».

Jaua demostró que como un Marcel Proust de pacotilla va a por el tiempo perdido y a diferencia de un «rico y famoso», como Ashton Kutcher que dice que él y su esposa la actriz Mila Kunis «no necesitamos una niñera ni nada», el sí que la necesita y la tiene, porque sin dudas da estatus, aunque vaya armada.

En 15 años no han perdido un día para amasar fortuna, para abusar, para reírse de los pobres incautos que les creyeron el cuento de la igualdad. Igualdad con los millonarios, por eso, mientras los venezolanos se mueren por falta de hospitales y medicamentos, él lleva a su adorada mujercita -reina del cemento- a operarse al Hospital Sirio Libanes de Sao Paulo…, y como reza el dicho: ¡Que se jo… los enfermos!

Y claro, «La Casta» crece como crece la ruina y la desesperanza.

«La Casta» es inversamente proporcional a las verdades rojas. Civiles y militares la integran y, por supuesto, también esos creativos del nombre y que en España deberían tener en vilo a los demócratas.

Miembro fundador es el «robolucionario» Jorge Rodríguez; ese que ha cobrado con creces su orfandad y ha convertido a Caracas en una pocilga hedionda, violenta e «invivible» como alcalde de uno de sus principales municipios, ha comprado la casa del embajador norteamericano en Caracas, imagino que al «imperio».

De un humilde barrio caraqueño él, su hermana y su madre salieron no más llegar la «peste roja».

Fueron a urbanizaciones de clase alta porque realmente sus consignas contra la burguesía son pura paja y su sueño es ser bien oligarca, bien «pelucón» como le gusta llamar Maduro -por ahora el cacique de «La Casta»- a los ricos que no son rojos…

Sabe muy bien este avispado psiquiatra que comunista que se respete se enriquece. También debe conocer la fragilidad de la memoria y le arma el pedigí a los hijos para que el día de mañana sean «muchachos bien».

A la exmujer, nieta de un arquitecto rojo exitoso pero resentido se rumora que la «acomodó»… Es chef y, por lo que se conoce, parece que sus especialidades son los guisos y nos las frituras.

En esa mente febril el psiquiatra Jorge debe sentirse feliz, debe estar eufórico… Ha derrotado al «imperio» y vivirá en la casa que ocuparon siempre sus embajadores. Eso sí es victoria ¡Uh, ah!

Y cierro con un miembro menor de «La Casta» que desde el fin de semana se hizo famoso quizá por rico también…

En Bogotá y manejando un vehículo BMW de la embajada venezolana en Colombia, en estado de embriaguez, Aníbal Enrique Tapia Mesa, de 27 años, como reporta la prensa, chocó contra dos taxis que quedaron totalmente destruidos, mató a un peatón e hirió a 17 más.

Dicen que la criaturita es el esposo de una funcionaria de la sede diplomática y, por el vehículo, sin dudas de «La Casta».

A Pablo Iglesias y a Monedero esta Casta le es simpática, es su ejemplo y motivación para el asalto al Poder. Ojalá los españoles no vean una igual en su país ni ninguna otra casta de pillos que abra las puertas del infierno.

Continuará…

 

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