LA CONDENA FIRME NO LLEGA

El vergonzoso turismo sexual con menores alcanza niveles históricos

El sudeste asiático, una de las regiones más afectadas

El vergonzoso turismo sexual con menores alcanza niveles históricos
Prostitución de menores PD

El perfil del abusador ha cambiado, ahora es más diverso

Ahora es mayor de edad. Cuando tenía 15 años trabajaba recogiendo basura en una playa de Camboya no muy lejos de Phnom Penh. Con 11 años, allá por 2006, fue una de las 17 víctimas de las que había abusado el empresario ruso Alexander Trofimov. Trofimov vio hace seis años su pena reducida de 17 a ocho años.

El turismo sexual con niños y adolescentes, lejos de decrecer, está en su máximo histórico. Es el resultado que se desprende de un estudio realizado a lo largo de dos años y publicado este jueves 12 de mayo de 2016 por ECPAT International, una red internacional dedicada a la protección de los niños.

Los esfuerzos que se llevan realizando en los últimos años para poner fin a la explotación sexual de menores en viajes y turismo, si existen no están funcionando.

Según denuncia la organización en un comunicado, el número de casos «ha aumentado y su naturaleza ha cambiado dramáticamente».

Ya no hay un perfil típico de abusador. Turistas, viajeros de negocios, trabajadores migrantes y transitorios, expatriados o voluntarios… El hombre blanco, de mediana edad, occidental y con buena posición económica ya no es el único. Ahora no hay tipo de persona definida: pueden ir en busca de sexo de este tipo tanto locales como extranjeros, jóvenes o viejos. Entre ellos hay algunos pedófilos pero no la mayoría.

Según refleja el estudio de ECPAT International, son los viajeros -incluye ambos sexos- locales, nacionales e intrarregionales los que cometen la mayoría de estos delitos, Muchos de ellos son abusadores «situacionales», es decir, que participan en la explotación de menores sin planearlo, porque se les presenta esta oportunidad y porque sienten que pueden salirse con la suya.

En cuanto a los turistas extranjeros, la ONG refleja en números el aumento: pasaron de 527 millones hace 20 años a 1.135 millones en la actualidad.

Más internacionales, más riesgo

El hecho de que hoy en día se viaje incluso a las zonas más remotas del planeta aumenta el riesgo de la explotación sexual entre niños y adolescentes.

Internet y la tecnología móvil también han contribuido al aumento de este tipo de abusos creando nuevas vías para la explotación y reforzando el anonimato de los abusadores.

Los datos globales sobre esta lacra son casi inexistentes. Un informe de Unicef de noviembre de 2015 señalaba que alrededor de 120 millones de niñas menores de 20 (aproximadamente 1 de cada 10) han sido sometidas a relaciones sexuales forzadas u otros actos sexuales en algún momento de sus vidas. En cuanto a los chicos, no hay una estimación global pero el riesgo existe.

«Ningún niño, niña ni adolescente es inmune y las víctimas no solo son personas de escasos recursos», señala ECPAT International. Pero dentro de este grupo tan amplio de víctimas potenciales, algunos son más vulnerables que otros: las poblaciones marginadas incluyendo a las minorías, los niños de la calle y LGBT, por ejemplo.

Falta de condena

La violencia sexual es un claro atentado contra los derechos de los niños y contra ella existen instrumentos jurídicos internacionales dedicados a proteger a los niños en las múltiples formas de estos abusos. Se considera violencia sexual, según ese informe de Unicef, formas de violencia que van desde el contacto físico directo con la exposición no deseada a lenguaje sexual e imágenes.

«La violencia sexual» se utiliza a menudo como un término genérico para cubrir todos los tipos de victimización sexual, incluida la explotación.

El estudio de ECPAT International ha permitido constatar que los servicios para las víctimas siguen siendo inadecuados y que la aplicación de la ley y los procedimientos penales de los abusadores se ven obstaculizados por la falta de coordinación y de información compartida entre las autoridades.

Ante las tasas alarmantemente bajas de condenas por delitos de explotación sexual de menores -la mayoría de los abusadores evade la justicia- el estudio, que crea la base de datos más grande sobre la explotación sexual de niños y adolescentes y viajes y turismo, formula una serie de recomendaciones, como convertir el Código Ético Mundial para el Turismo de la OMT en un convenio internacional ratificado a nivel mundial o la creación de sistemas de denuncia en todos los países para que los niños y adolescentes puedan denunciar este crimen sin temor a represalias.

Asimismo, propone trabajar con proveedores de servicios de Internet para detener la creciente venta de niños y adolescentes para sexo a través de Internet, y la creación de un sistema global eficaz y proactivo para que las autoridades compartan información sobre los abusadores, además de expandir y crear servicios de cuidado y apoyo para víctimas.

Zonas de riesgo

El sudeste asiático históricamente ha sido considerado una de las principales regiones para esta práctica y de hecho aún sigue siendo un destino para los abusadores, si bien actualmente la mayoría de quienes cometen abusos son hombres locales.

En esta región, donde vive la mitad de los pobres del mundo, la explotación sexual afecta a los niños varones a través de la explotación en las calles y a las niñas en los burdeles y otros establecimientos donde se ejerce el trabajo sexual. En estos casos, los viajeros nacionales y regionales son los principales abusadores.

En Asia Oriental los hombres locales que viajan dentro de la región son los principales abusadores, y los viajeros nacionales superan en cantidad a los extranjeros. En los Estados de las islas del Pacífico, los menores están en alto riesgo en la industria minera, pesquera y de la tala de madera, mientras que en Australia y Nueva Zelanda el riesgo es mayor en las comunidades indígenas.

En Oriente Próximo y el norte de África del Norte, la ONG ha expresado su especial preocupación por el estatus de las mujeres y niñas que son particularmente vulnerables al matrimonio infantil o «temporal». En el África subsahariana, el riesgo es mayor en las áreas remotas.

En cuanto a América Latina, la incidencia de este tipo de explotación sexual es muy alta, particularmente en las zonas turísticas cercanas a comunidades pobres y excluidas. En este continente, las llegadas de turistas se han cuadruplicado desde 1980, y tres cuartas partes de los viajeros vienen de Estados Unidos y Canadá.

Estos dos países son países de demanda, es decir, sus ciudadanos viajan a otras regiones para explotar sexualmente a niños y adolescentes. Además, la trata de niños y adolescentes con fines sexuales en los viajes de negocios, los eventos masivos, conferencias y otros actos han convertido a Estados Unidos y Canadá en países de oferta.

Europa también es considerada una región de demanda y la explotación sexual de este tipo está aumentando, principalmente en Europa Central y Oriental, según el estudio.

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