Un problema muy común entre hombres

Tenía en la espalda más pelo que un oso, inventó un artefacto para ‘podar’ y se ha hecho millonario

Dryfhout creó el Bakblade y se ha forrado

Tenía en la espalda más pelo que un oso, inventó un artefacto para 'podar' y se ha hecho millonario
Matt Dryfhout inventó el Bakblade, que cambió su vida, la de su familia y la de millones de norteamericanos. XY

Como el del chiste, aquel en que un tipo va al médico, porque tiene pelo por todos lados y pregunta: «¿Que padezco, doctor?».

Y el galeno, muy serio, responde: «Parece usted un osito».

Matt Dryfhout tenía precisamente ese problema. A él no le molestaba mucho.

Si apenas podía verlo muy de vez en cuando. Pero a su esposa le resultaba espantoso: era el pelo que tenía en su espalda… ramificado muy abundantemente.

Desesperado, intentó de una y mil formas combatirlo. Sin éxito. Hasta que una luz se encendió en su cabeza y puso manos a la obra.

Lo primero que hizo, antes de arribar a la idea que le transformaría la vida -y sus finanzas- fue someterse a lo que cualquier mujer se somete con regularidad: cera.

Se tendió en una camilla y lo depilaron. Por completo. Los gritos fueron aullidos indescriptibles. No podía volver a hacerlo.

Dryfhout se iluminó y fue así que creó el Bakblade, un dispositivo manual que permite afeitarse la espalda como si de un rascador se tratara. Lo que comenzó como algo práctico para su propio uso se convertiría muy pronto en un negocio… ¡millonario!

En poco tiempo vendió más de un millón de esos aparatos que a simple vista no dicen nada… pero que resultan reconfortantes al momento de usarlos, según explicó.

Pero no todo fue un cuento de hadas en su vida. Su esposa es esteticista. Pero él debió emprender varios negocios hasta llegar al que salvó la economía hogareña. Luego de la crisis de 2008, debió salir a trabajar de (casi) cualquier cosa.

Pero ese día en la camilla con la cera chorreando por su espalda fue vital. Allí nació la necesidad. Debería crear algo que ayudara a los millones de hombres que atravesaban por la misma experiencia en sus vidas: el pelo en la espalda.

Observó que en el mercado se ofrecían algunos, pero que no podían utilizarse debajo de la ducha, uno de los momentos ideales para hacerlo. Era 2011 y su esposa, Angela, lo miraba de reojo. Se prometieron que no se endeudarían para este nuevo emprendimiento. La situación no era la mejor.

Durante dos años estuvieron diseñando el producto final. En total gastaron alrededor de 10 mil dólares para el dibujo definitivo. Hasta que finalmente uno de los prototipos prendió fuerte entre las personas que se ofrecían a hacer los tests: cuñados, padres, tíos, hermanos…

La clave está en que uno no puede cortarse la espalda pese a que se la está afeitando, como ocurre a menudo cuando uno acude a las navajas para la barba.

«Cuando se trata de máquinas de afeitar, siempre existe la posibilidad de cortarse a sí mismo. Las nuestras, en términos más simples, están rodeadas por una carcasa fija que agrega una barrera alrededor del borde afilado de la hoja».

Eso contó Matt en diálogo con el canal CNBC.

En un principio, las ventas eran modestas. En 2013 vendieron alrededor de 10 de estos productos por día. Hasta que en 2016 una campaña publicitaria resultó vital. Mostraban a Matt como un gorila aplicándose la afeitadora de manera súper exitosa.

El primer año las ganancias fueron de 50 mil dólares hasta los 4.6 millones en 2017.

«Este año las duplicaremos».

La empresa creció. Ya no son sólo él y Angela, sino otros seis empleados. Para los años que vienen pretenden crecer en áreas como desarrollo y marketing.

La venta es directa. En un momento, Matt quiso entregar sus productos a una empresa de retails, pero su esposa lo convenció:

«Trabajemos en lo que funciona».

Tuvo razón.

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