El presidente paraguayo, Fernando Lugo, exigió hoy «fundamentos razonables» a la Justicia de su país para investigar a sus principales colaboradores, uno de los cuales fue procesado por corrupción en coincidencia con el segundo aniversario de su triunfo electoral.
«Hoy 20 de abril, a dos años (después) de las elecciones, año y medio de gobierno, todas (las acusaciones) son suposiciones», afirmó Lugo con relación al procesamiento de su secretario (ministro) de Emergencia Nacional (Sen), Camilo Soares, por presunta corrupción.
Soares, del extraparlamentario Partido Movimiento al Socialismo (P-MAS), fue procesado la semana pasada por presunta malversación y ayer el presidente de la estatal Petróleos Paraguayos (Petropar), Juan González Meyer, corrió la misma suerte, por el mismo delito.
«Queremos que las actuaciones (de la Justicia) sean argumentadas, reales, racionales y, si nos equivocamos, seguramente que aceptaremos y nos sabremos disculpar», expresó el gobernante en declaraciones al Canal 9 de televisión.
Algunos dirigentes cercanos al jefe de Estado se solidarizaron con los funcionarios investigados, principalmente con Soares, uno de los hombres de confianza de Lugo, y argumentaron que se trata de una persecución mediática y política.
Pero referentes del sector disidente del oficialista Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA, de centroderecha), incluido su líder, el vicepresidente del país, Federico Franco, consideran que Soares debe renunciar o ser apartado del cargo.
El gobernante, que arrastra roces irreconciliables con Franco por haber escogido a dirigentes rivales de las internas del PLRA en los cupos de poder, señaló que ese hecho es más bien por falta de «institucionalidad» en la segunda fuerza electoral del país.
«Es difícil la relación institucional cuando las instituciones son frágiles y tan débiles», apuntó al indicar que las relaciones con sus detractores del PLRA pueden mejorar tras la renovación de la directiva de esta formación política, prevista para el 25 de julio próximo.
El PLRA es la agrupación más poderosa en la Alianza Patriótica para el Cambio (APC), la coalición de amplia base ideológica que en los comicios del 20 de abril de 2008 puso fin a 61 años de hegemonía política del Partido Colorado.
La APC está formada además por el Partido Democrático Progresista (PDP), Partido País Solidario (PPS), el movimiento Popular Tekojojá y el Partido Movimiento al Socialismo (P-MAS), todos de izquierda, así como por una treintena de grupos sociales, civiles y sindicales.
Lugo reconoció que la capacidad de respuesta de las instituciones «no estuvo a la altura de poder satisfacer el cien por ciento de las espectativas», aunque destacó que «nos hemos esforzado al máximo para corregir una política de exclusión, de abandono».
«No vamos a excusarnos ante la ciudadanía por la velocidad de las respuestas que esperaban y que nosotros no hemos respondido. Hubo avances, puede ser que haya gente desilusionada, pero creo que la gran mayoría mantiene intacta la ilusión y la esperanza de un Paraguay nuevo, soñado», enfatizó.
Con relación a los desencuentros con el Congreso, de mayoría opositora, el presidente se lamentó de que en un año y medio de gestión no haya logrado que el Senado apruebe la designación de los embajadores para Argentina y Brasil, países vecinos de gran incidencia en la economía y la política local paraguayas.
En contrapartida, sostuvo que hay coincidencias con el Poder Legislativo en temas como la reforma agraria, la lucha contra la corrupción y la inseguridad ciudadana, banderas de campaña de su plataforma electoral.
