El exilio recuerda con tristeza al «balserito» Elián González diez años después

El exilio recuerda con tristeza al "balserito" Elián González diez años después
. Agencia EFE

El exilio cubano recuerda con tristeza al «balserito» Elián González diez años después de que agentes de EEUU sacaran por la fuerza al menor de la casa de sus familiares en Miami para reunirlo con su padre.

Activistas y académicos de origen cubano también lamentaron que Elián, de 16 años, ahora sea «objeto» del adoctrinamiento del régimen castrista.

«Vemos con profunda tristeza que un niño que pudo haber sido libre y tener pensamiento propio, fue enviado para que lo sometieran a la ideología, adoctrinamiento y directrices del régimen dictatorial que impera en Cuba», dijo a Efe Sylvia Iriondo, presidenta de Madres y Mujeres Antirepresión por Cuba (MAR).

En la madrugada del 22 de abril de 2000 unos 130 agentes de la llamada «Operación Reunión» fueron desplegados en los alrededores de la casa de los familiares de Elián y algunos de los agentes, fuertemente armados, derribaron la puerta a patadas y sacaron al menor.

El operativo se llevó a cabo, según las autoridades, tras fracasar las negociaciones con los familiares en Miami para que entregaran al niño, de 6 años en ese momento, voluntaria y pacíficamente a su padre, quien se encontraba en Washington procedente de Cuba.

«Nuestro exilio simplemente luchó porque los mejores intereses de este niño en una corte familiar fueran establecidos, lamentablemente una vez que el dictador Fidel Castro comenzó a chantajear y realizar marchas públicas reclamando el regreso del niño y haciéndolo un instrumento político el desenlace es lo que tristemente hemos visto», afirmó Iriondo.

La operación desató la furia del exilio y cientos de cubanos encolerizados se lanzaron a las calles de Miami para protestar contra el Gobierno de EEUU.

«Nunca sabremos qué hubiera sido del niño Elián si hubiera podido vivir en libertad», se lamentó la activista cubana.

El «balserito» sobrevivió a un naufragio en la costa del estado de Florida el 25 de noviembre de 1999, en el que falleció su madre y la mayoría de los cubanos indocumentados que viajaban a bordo.

Un pescador estadounidense lo rescató de las aguas y un tío abuelo, Lázaro González, recibió la custodia temporal del niño, mientras se gestionaba el reencuentro con su padre.

Pero luego los familiares del menor se negaron a entregarlo y se desató una agria y prolongada batalla legal.

Andy Gómez, académico del Instituto de Estudios Cubano y Cubanoamericanos, dijo que el caso del menor será un «capítulo muy triste en la historia del exilio», pero al mismo tiempo es muy importante en la «madurez política» de la diáspora.

Explicó que en ese momento el exilio estaba dominado por una «política de pasión» y luego pasaron a la «política de la razón».

«No reconocíamos en ese momento que en un sistema democrático como el de EEUU y con leyes, íbamos a perder el caso y le dimos una victoria a Fidel Castro que no se merecía», detalló a Efe Gómez, vicerrector de la Universidad de Miami.

En su opinión, jamás se debió permitir que el caso se convirtiera en una ficha política, sino humanitaria.

«Es decir, el padre tenía todo el derecho de reclamar a su hijo y ese niño debió ser regresado a Cuba en las primeras 24 horas», enfatizó.

A pesar de ello, el académico lamentó que en la actualidad Elián sea «adoctrinado en una ideología de valores de la revolución que ha fracasado». «Así que me imagino que tiene que jugar, como muchos de los jóvenes cubanos, ese papel de hipocresía para mantenerse», agregó.

Omar López Montenegro, director de derechos humanos de la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA), coincidió en expresar que para la mayoría del exilio cubano el caso «es un triste recuerdo».

«Para mí fue deprimente ver recientemente a Elián vestido (con el uniforme) de camilito de la escuela Camilo Cienfuegos que es una institución de adoctrinamiento militar en Cuba», dijo el directivo.

En cierto sentido, precisó a Efe, Elián se ha convertido en un símbolo de lo que pretende hacer el régimen con la juventud cubana que es adoctrinarle en el militarismo y el uso de la violencia para ejercer el poder político, en contraste con lo que pudo haberse convertido el menor si se hubiera quedado en una sociedad libre.

El pequeño náufrago retornó a Cuba con su padre el 28 de junio de 2000 y el Gobierno de La Habana consideró su regreso como una victoria política frente al exilio cubano.

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