Joselo Lucero dijo a Efe que su familia está satisfecha con la condena de 25 años impuesta hoy a Jeffrey Conroy por el homicidio de su hermano Marcelo, en noviembre de 2008, y considera que se ha hecho la «justicia» que esperaban.
«Creo que se ha hecho justicia y enviado un mensaje positivo para las comunidades. Eso es lo mas importante para mi y mi familia», señaló Lucero, quien también lamentó que un chico joven tenga que ir a prisión.
«Por un lado estoy satisfecho, pero también es lamentable que tenga que ser testigo de que se envíe a un chico joven a la cárcel, pero hice lo que tenía que hacer. Espero que la comunidad vea que no se necesita ser político o tener poder para lograr justicia», señaló el ecuatoriano.
Previo a la sentencia, Joselo -que se rapó la cabeza para parecerse a su hermano- se dirigió al juez para pedir justicia y que estaba en sus manos hacer un cambio.
El juez Robert Doyle condenó a Conroy, de 18 años, a cumplir 25 años de prisión, en lo que calificó como un crimen «brutal y sin sentido», luego de que un jurado le hallara culpable de homicidio con motivo de odio racial, pero descartó el asesinato que le hubiera enfrentado a cadena perpetua.
El juez Doyle podía imponer a Conroy una sentencia que iba entre el mínimo de ocho años y el máximo de 25 años, por el cargo del que fue encontrado culpable.
Previo a escuchar su sentencia, Conroy dijo al juez que lamentaba lo que había ocurrido.
«Lamento mucho lo que ocurrió a Marcelo Lucero. Cada día espero que no vuelva a ocurrir», señaló.
Marcelo Lucero caminaba con su amigo Angel Loja cerca de una estación del tren de la localidad de Patchoque (Long Island) cuando fueron atacados por un grupo de siete jóvenes menores de edad y uno de ellos, a quien las autoridades identificaron como Jeffrey Conroy, le apuñaló en el pecho causándole la muerte.
El resto de los seis jóvenes se han declarado culpable de los delitos de ataque de pandilla con motivo de odio racial para evitar un juicio. También aceptaron su participación en otros ataques y asaltos a latinos en Patchoque.
«Pido que este tipo de incidentes no sigan ocurriendo para que nadie tenga que pasar lo que vivido durante 18 meses», desde que su hermano fue asesinato hasta hoy, cuando se dictó sentencia en la Corte Suprema de Riverhead en el condado de Suffolk, al que pertenece Patchoque, indicó.
Joselo estuvo acompañado hoy en la corte por su hermana Isabel y su madre Rosario, de quien dijo está decaída y preocupada de que se tomen represalias en su contra, tras el proceso judicial a Conroy.
«No tengo miedo, hice lo que tenía que hacer. Tengo una voz y tengo que usarla», aseguró.
Manifestó su deseo de continuar el activismo que ha hecho desde la muerte de su hermano trabajando con niños para «que tengan una perspectiva de lo que es la violencia y las consecuencias de tener amistades con personas que sientan odio contra grupos étnicos».
El ecuatoriano también lamentó otros ataques que han ocurrido contra sus compatriotas y mencionó a Pedro Serrano, un obrero de construcción de 40 años, agredido hace dos semanas por cuatro hombres y como resultado de ello, hubo que extirparle un riñón.
El director de la Secretaría Nacional del Migrante ecuatoriano, Pablo Calle, también dijo estar satisfecho con la condena a Conroy.
«Estamos satisfechos dentro de lo inconforme porque el jurado no lo encontró culpable de asesinato», indicó.
«Espero que de esto salga algo positivo, que se deje de percibir a los inmigrantes como algo negativo y se les vea como lo que son, gente trabajadora con un bagaje cultural que pueden aportar mucho a este país. Hay que respetar los derechos», afirmó.
