LAS TROPAS DE EEUU Y TURQUÍA RODEAN LA 'APOCALÍPTICA' CIUDAD SIRIA DE DABIQ

El ISIS afila sus cuchillos para la batalla del ‘juicio final’ contra los infieles

Si los terroristas son derrotados, el autoproclamado 'califato' se tendrá que disolver porque perdería "el sentido de su existencia"

El ISIS afila sus cuchillos para la batalla del 'juicio final' contra los infieles
La batalla final del ISIS PD

Según un antigua profecía islámica, será el escenario de una lucha que hará descender el apocalipsis

La batalla en Dabiq, -ciudad de apenas 4.000 habitantes situada en el norte de Siria, a 40 kilómetros al noreste de Alepo y 6 kilómetros al sur de la frontera de Siria con Turquía-, es inminente. El autodenominado Estado Islámico y los musulmanes suníes, la ha minado a conciencia, y 800 milicianos esperan armados hasta los dientes a ‘los romanos’, esto es, a la horda de infieles con 80 banderas: la alianza formada por rebeldes sirios apoyados por Turquía y por la coalición occidental.

Creen a pies juntillos que fue el propio Mahoma el que realizó una profecía hace unos 1300 años: «la última hora no vendrá» hasta que el ejército islámico los haya derrotado en tal lugar. Las fuerzas especiales de EEUU esperan ya agazapadas en sus alrededores.

Según algunos textos sagrados islámicos, el fin del mundo está precedido por esta ‘batalla final’ que hará descender el apocalipsis entre las fuerzas del ‘califato’ y los ‘infieles’. Se afirma que, a pesar de que los primeros tendrán un número de fuerzas mayor, vencerán los musulmanes. Los islamistas radicales controlan esta zona desde agosto de 2014 y, en estos momentos, ya tienen también un adversario potencial: Turquía, sucesor de Bizancio, el Imperio romano de Oriente.

La descomunal confrontación, que llega a ser calificada de malahim (Armagedon en árabe), es a vida o muerte y no hay vuelta atrás, ya que si el autoproclamado ‘califato’ es derrotado, se tendrá que disolver porque perdería «el sentido mismo de su existencia». Dabiq es también el título de la revista principal de Estado Islámico que se edita en varios idiomas, y se dedica a la justificación teológica del llamado Califato.

Mientras tanto, están usando la profecía como un símbolo religioso para persuadir a los combatientes y evitar que pongan pies en polvorosa, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, y tratan ahora de aguantar el tipo bajo los intensos bombardeos de EEUU. Es este, por tanto, su definitivo grito de guerra… el último quizás.

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