Abu Azrael, un miliciano chií que se hace llamar también 'el Rambo iraquí', causa terror entre las filas del ISIS

El vídeo prohibido del ‘Ángel de la Muerte’ convirtiendo en kebab a un diabólico yihadista

"Estoy casado y tengo cinco niños, cuatro hijas y un varón. Al terminar las escaramuzas vuelvo al hogar"

El vídeo prohibido del 'Ángel de la Muerte' convirtiendo en kebab a un diabólico yihadista
El 'Ángel de la Muerte' iraquí PD

Su grito de guerra, ‘Ila tahin!’ (¡Os convertiré en harina!), ha sido uno de los hastags más populares de Irak. Tiene a los «barbudos suníes» en su punto de mira. Y no falla. Se lo rifan hasta los líderes espirituales, que le reciben con pompa en sus lugares de culto. Comandantes del Ejército y figuras políticas, acuden a hacerse la foto con él.

No es únicamente por su aspecto salvaje y su imponente atrezzo, compuesto por chaleco, botas y granadas: Abu Azrael, cuenta con un extenso currículum de combate no solo contra los yihadistas, sino contra otras facciones suníes y las tropas norteamericanas. No en balde fue formado en las lides militares por los chiíes de Hizbola, el grupo terrorista libanés.

Su nombre significa ‘el padre del ángel de la muerte’, y fue un miembro de la ex-milicia del ejército Muqtada al-Sadr ejercito de al-Mahdi . Ahora, combate contra el ISIS en una milicia chií afín a Irán integrada en los batallones Hashid Shaabi. Y causa pavor entre los yihadistas del autoproclamado Estado islámico, mientras se le ha dado ya por muerto cientos de veces.

Ha matado a miles de terroristas, y sigue marcando muescas en sus armas. Tiene incluso un canal de ‘YouTube’, donde da cuenta de sus hazañas bélicas. Se le conoce también como ‘el Rambo iraquí’.

Y de su ferocidad da fe el vídeo que abre estas líneas, imposible de encontrar en las redes convencionales, grabado en 2015, y en donde corta como si fuera shawarma  el cadáver carbonizado de un combatiente del ISIS. Lo abatió tras haberse cargado el muyahidín a varios de sus compañeros en una escaramuza. La escena transcurre en Baiji, y desde entonces no ceja el fornido sujeto en su empeño ni en sus atrocidades.

La grabación al iniciar este texto quemando la barba de otro yihadista, subida durante estas últimas horas, deja constancia de ello.

«Estoy casado y tengo cinco niños, cuatro hijas y un varón. Al terminar las escaramuzas vuelvo al hogar. Trato de enseñarles a mis pequeños a tener paciencia».

 

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