Un chiquillo de nueve años fue quien denunció las terribles agresiones que sufría su infortunado amigo

El niño de 6 años encadenado y torturado por su familia en un oscuro sótano

La policía mexicana ha rescatado a Anthony en muy mal estado: desnutrido, con golpes por todo el cuerpo, hematomas en sus genitales y quemaduras de cigarrillos

El niño de 6 años encadenado y torturado por su familia en un oscuro sótano
Las cadenas del pobre Anthony TV

Solo pudo balbucear su nombre cuando fue encontrado; nunca salió a la calle ni tuvo contacto con otras personas

Los casos de maltrato infantil en México superan la media. Y de largo. Si en el mundo tienen un índice de entre un 5 y un 10 por ciento, en el país de Enrique Peña Nieto, el mismo se sitúa en el 30%. Y el último caso es el pequeño Anthony, un suceso que pone los pelos de punta y que ha tenido como escenario a una destartalada casa donde malviven tres familias, en la calle de Cabo Catoche número 61, en la colonia Gabriel Hernández, en plena capital mexicana.

Durante las últimas horas ha sido rescatado por la policía del oscuro cuarto donde estaba cautivo -situado en un lúgubre sótano-, donde sus padres y tíos le tenían amordazado (la boca tapada con cinta aislante para que no gritara), encadenado, desnudo y con evidentes síntomas de haber sido torturado: presentaba golpes en la cabeza y quemaduras de cigarro en la espalda, además de un evidente grado de desnutrición.

Así lo tenían desde su nacimiento, y casi cada noche su padre le pegaba hasta hartarse, incluso con una lámpara que le estampaba contra su cuerpo.

Los agentes, que supieron del caso por un niño de 9 años vecino de la víctima que los alertó, le arroparon con una manta, y se lo llevaron a un hospital donde dicen, no dejó de llorar hasta que se cansó y durmió durante ocho horas seguidas.

El examen médico reveló que el menor presenta por lo menos 20 laceraciones, incluso en sus genitales, provocadas por la tortura a la que era sometido.

Las autoridades han informado que el pequeño, de 6 años, y que solo pudo balbucear su nombre cuando fue encontrado, nunca salió a la calle ni tuvo contacto con otras personas, excepto con el niño que delató su ubicación, pues en un par de ocasiones intentó acercarse a dialogar con él pero fue espantado por los tíos.

A los vecinos siempre les pareció sospechoso que el domicilio pareciera un búnker. La casa tenía techos altos e incluso uno improvisado para que nadie observara qué sucedía al interior. Si alguien intentaba mirar, un perro de raza pitbull se encargaba del intruso:

«Nunca nos dimos cuenta de qué pasaba ahí dentro. Eran muy respetuosos, pero no nos metíamos con ellos por qué siempre que tomaban disparaban, entonces los saludábamos de lejitos, al niño que sacaron anoche nunca lo vimos, no sabíamos que lo tenían ahí encerrado.

«No nos sorprendió que en la noche llegaran los policías a la casa porque le digo que les teníamos miedo, pero sí sentimos feo que tuviera a ese pobre niño en esas condiciones, ni idea teníamos que hacían eso, escuchábamos gritos de niño pero pensábamos que regañaban o le pegaban a sus hijos».

 

La Procuraduría de Justicia de la Ciudad de México (Fiscalía local) ha detenido a los tíos del menor, quienes aseguran desconocer los motivos por los cuales se encontraba en tan deplorable estado.

Mientras tanto se buscan a los padres, de los que nadie sabe su paradero.

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