Estados Unidos

Campaña sangrienta de los médicos contra las armas de fuego

Los profesionales sanitarios muestran en las redes sociales la crueldad de su impacto

Campaña sangrienta de los médicos contra las armas de fuego
Médicos contra las armas

Las imágenes de los médicos llegaron una tras otra: quirófanos manchados de sangre, pijamas quirúrgicas cubiertas de sangre, zapatos, cuerpos y órganos con perforaciones de bala. (Un preso dispara a diestro y siniestro en un hospital después de arrebatarle la pistola a un agente)

Las fotografías publicadas en Twitter fueron una durísima respuesta a la campaña de la poderosa industria cabildera a favor de las armas, que se ofendió con el llamado del mes pasado del Colegio Estadounidense de Medicina a establecer leyes más estrictas para el control de armas.

Sus recomendaciones incluyeron una prohibición a los «fusiles de asalto», los «cartuchos de gran capacidad» y las armas impresas en 3D.

«Alguien debería decirles a los engreídos doctores en contra de las armas que se limiten a lo suyo. La mitad de los artículos en Annals of Internal Medicine piden un control de armas. Lo más perturbador, sin embargo, es que la comunidad médica parece no haber consultado con nadie, sino con ellos mismos», tuiteó la Asociación Nacional del Rifle (NRA por sus iniciales en inglés). (Un hispano celoso mata a tiros a su pareja, a un policía y a otras dos personas en un hospital de Chicago)

 

Los médicos de todo el país aprovecharon la redacción y recurrieron a Twitter con 22.000 comentarios bajo los hashtags #thisismylane y #thisisourlane (#esto es lo mío y #esto es lo nuestro), publicaron fotografías de sus encuentros con la violencia relacionada a las armas de fuego y relataron sus historias personales sobre el tratamiento a esas heridas.

Los tiroteos y su impacto en la salud pública

El debate dio un nuevo giro esta semana después del asesinato a tiros de una doctora de emergencias a las afueras del hospital en el que trabajaba, y los médicos arguyen que los tiroteos son una crisis de salud pública en la que deben tener un papel fundamental para tratar de frenar.

La doctora Tamara O’Neal fue asesinada el lunes a las afueras de un hospital de Chicago en lo que la policía describió como una disputa con su ex prometido. El agresor y otras dos personas –un policía que respondió al reporte y un residente que estaba en la farmacia del hospital- también fallecieron.

 

 

«Esto no solo demuestra que esto nos concierne, sino que también nos pasa a nosotros«, dijo el médico Joseph Sakram, cirujano en Johns Hopkins Medicine de Baltimore, quien fue baleado en la garganta cuando tenía 17 años por una bala perdida durante una disputa en un juego de fútbol americano de escuela secundaria.

Sakram creó la cuenta en Twitter @ThisIsOurLane, que en tan solo dos semanas atrajo a casi 15.000 seguidores. Uno de ellos es el médico Peter Masiakos, cirujano pediatra de Boston, quien escribió «The Quiet Room» unas horas después de la masacre en una iglesia de Sutherland Springs, Texas, que trata sobre dar la noticia de un fallecimiento a un ser querido.

 

 

«Necesitamos comenzar a hablar de esto como un tema de salud pública. Sin involucrar a la política, tenemos un problema que no tiene ningún otro país», dijo Masiakos.

Unas 35.000 personas mueren al año por heridas de arma de fuego en Estados Unidos, y casi dos terceras partes de esa cifra son suicidios. Eso es alrededor de 670 personas a la semana, que es una de las mayores cifras de muertes civiles por armas de fuego en el mundo.

 

 

La mayor tasa de muertes por arma de fuego en el mundo es de El Salvador con 72,5 por cada 100.000 habitantes. La tasa en Estados Unidos es de 3,1 por cada 100.000. Entre los países europeos, este tipo de decesos nunca superan 1 por cada 100.000, de acuerdo con Small Arms Survey, una organización de investigación con sede en Suiza que examina la violencia y las armas de fuego.

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