¿TIEMBLA LA DICTADURA CHAVISTA?

El cagueta Nicolás Maduro jadeando por unos pajaritos que cantaron repentinamente en pleno discurso en la Academia Militar

Maduro y sus colaboradores se vieron sorprendidos en medio del acto de promoción de milicianos, justo con arremetía con amenazas contra la Asamblea Nacional democrática por aprobar el TIAR

Dicen que en los ambientes hostiles los gestos hablan más que una perorata y eso precisamente fue lo que le ocurrió al dictador Nicolás Maduro este 27 de julio, cuando ofició un acto para expresar su condena y comunicar la decisión de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo chavista en contra del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), que fue aprobado por la Asamblea Nacional legítima el martes de esta semana.

En lo que aparentemente era el acto de «graduación y ascenso de milicianos bolivarianos», el dictador chavista se vio sorprendido en pleno discurso por los cánticos de unos indefensos pajaritos que disfrutaban de la libertad que no tienen los venezolanos.

Maduro ya había leído la sentencia del tribunal, la había dejado en manos de sus ayudantes para cerrar el discurso cargado de amenazas contra los diputados de la Asamblea Nacional, justo en ese momento reinaba un profundo silencio entre los presentes en el acto de la Academia Militar del Ejercito.

«No se hable más, cúmplase, yo diría con la justicia, con la razón y con la fuerza, para defender la idea de República, la paz perpetua como derecho del pueblo, la estabilidad política, la estabilidad social, la estabilidad militar de nuestra patria. Para defender el futuro de los niños y niñas… (canto de pajaritos, silencio, jadeo) con la justicia, con la razón y con la fuerza y diría más, con las leyes y con las armas que la república le entrega a ustedes milicianos y milicianas…».

Para muchos Maduro está de fiesta, gozando de las mieles del poder con el apoyo militar en Venezuela, pero este evento demostró que no es así, ni Maduro ni ninguno de sus colaboradores están tranquilos, parecen estar en constante alerta.

Los ojos de Vladimir Padrino López, máxima autoridad en la Fuerzas Armadas de Venezuela, miraron de un lado al otro, parecía que iban a salirse. Otros personas próximas a la ubicación de Maduro  trataron de mantener la calma, pero a los pocos segundos se miraban entre sí o miraban al cielo.

La reacción de uno de los hombres uniformados de milicianos cercano a Nicolás Maduro

Una mujer cercana al dictador busca la mirada cómplice de sus compañeros ante el ruido repentino.

Los eventos del pasado 30 de abril, cuando un repentino levantamiento intentó restablecer la democracia en Venezuela, están muy distantes para los ciudadanos que se encuentran en situación de desespero por la crisis que padecen, pero para un dictador que se vio amenazado el 30A está muy cerca y presente en su memoria.

 

 

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