Raúl Castro advierte que «no habrá impunidad» para los enemigos de Cuba

Raúl Castro advierte que "no habrá impunidad" para los enemigos de Cuba

Vista general de la sesión plenaria de la Asamblea Nacional del Poder Popular (Parlamento), en La Habana (Cuba), que encabezó el presidente cubano, Raúl Castro (c). EFE

EFE/Archivo

El presidente cubano, el general Raúl Castro, aseguró hoy que «no habrá impunidad para los enemigos de la Patria», tras referirse por primera vez públicamente al proceso de excarcelaciones de opositores presos en la represión de 2003.

«La Revolución puede ser generosa porque es fuerte», dijo Castro en su discurso ante la Asamblea Nacional, donde añadió: «no resulta ocioso reiterar que no habrá impunidad para los enemigos de la Patria, para quienes intenten poner en peligro nuestra independencia».

En la primavera de 2003 un grupo de 75 opositores fueron condenados en juicios sumarísimos a penas desde 6 hasta 28 años de prisión, acusados de conspirar con EE.UU., atentar contra la independencia del Estado y socavar los principios de la revolución.

El general Raúl Castro recalcó hoy que «por decisión soberana y en estricto apego» a las leyes cubanas en los últimos días se completó la excarcelación y salida del país de los primeros 21 presos, de un total de 52 de los sancionados en 2003 por delitos contra la seguridad del Estado.

Los calificó de «reclusos contrarrevolucionarios» y recordó que con anterioridad, desde el año 2004, se había concedido licencia extrapenal a otros 22 sancionados en la misma causa judicial.

Asimismo señaló que «ninguno de estos ciudadanos fue condenado por sus ideas, como han tratado de hacer ver las brutales campañas de descrédito contra Cuba, en diferentes regiones del mundo».

«Como quedó probado de manera irrefutable en el acto del juicio oral, todos habían cometido delitos previstos y sancionados en nuestras leyes, actuando al servicio del Gobierno de los Estados Unidos y de su política de bloqueo y subversión», añadió.

Raúl Castro relacionó esas detenciones en 2003 con el momento que se vivía por la política del entonces presidente estadounidense George W. Bush (2001-2009) que, «embriagado con las aparentes victorias en las guerras de Irak y Afganistán, proclamaba el cambio de régimen en Cuba y amenazaba directamente» la «seguridad nacional» de la isla.

Resaltó que Bush llegó «incluso a designar públicamente un interventor para administrar el país (Cuba) tras ser ocupado, al igual que acababan de hacer en Irak».

Más adelante, bromeó y comentó que «el pobre interventor designado por George W. Bush se quedó desempleado».

Dijo que como consecuencia de esa postura del Gobierno de Bush «se fraguaron decenas de planes de desestabilización interna y de secuestro de aviones y barcos» que «tuvimos que enfrentar con toda firmeza, basados en el estricto respeto a las leyes».

El Gobierno cubano se comprometió a liberar gradualmente en un plazo máximo de cuatro meses a los 52 disidentes -que quedaban en la cárcel- del grupo de los 75, dentro del inédito proceso de diálogo iniciado entre el Ejecutivo encabezado por el general Raúl Castro y la alta jerarquía de la Iglesia católica de la isla, que es apoyado por España.

De ese grupo, 20 ex detenidos ya viajaron a España junto a sus familiares como parte de un acuerdo entre La Habana y Madrid, que no favoreció al caso de Ariel Sigler, el primero en ser excarcelado, pero que decidió viajar a Estados Unidos para tratar la grave enfermedad contraída en la cárcel donde quedó parapléjico.

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leído