El Senado abre la puerta a despenalizar el aborto en un Uruguay dividido

El Senado abre la puerta a despenalizar el aborto en un Uruguay dividido

Varias personas en contra de la ley de despenalización del aborto se manifiestan este 27 de diciembre frente al Parlamento, en Montevideo (Uruguay). EFE

EFE/Archivo

El Senado uruguayo aprobó hoy un proyecto de ley para despenalizar el aborto tras una larga sesión en la que se escenificó, tanto fuera como dentro del Palacio Legislativo y en el seno de todos los partidos políticos, las marcadas diferencias que suscita el asunto en el país.

Con los votos a favor del oficialista e izquierdista Frente Amplio (FA), impulsor de la medida, y uno del opositor Partido Nacional, el Senado pasó una norma que si es apoyada por la Cámara de Diputados una vez que termine en marzo de 2012 el receso veraniego, despenalizará completamente el aborto hasta la semana 12 de gestación, con un plazo mayor en caso de que haya riesgos para la salud de la madre.

De confirmarse este apoyo, Uruguay se convertiría en el único país de América Latina salvo Puerto Rico y Cuba en el que el aborto no está penalizado.

El debate quedó marcado por la profunda división que existe sobre el tema y que afectó también a las posturas internas de los diversos partidos políticos.

Así, el senador del FA Carlos Baráibar argumentó en contra de la iniciativa presentada por su propio grupo político, si bien optó por retirarse de la sala en el momento de la votación para dar lugar a su suplente, que si votó la iniciativa.

En el polo opuesto se situó el senador del Partido Colorado Ope Pasquet, que se mostró partidario de la medida pero que se vio obligado a votar en contra obligado por su grupo político.

Jorge Saravia, senador del Partido Nacional pero que fue elegido en 2009 en las filas del Frente Amplio, fue el único de su grupo que votó a favor de la despenalización.

Según explicó la senadora frenteamplista Mónica Xavier, lo que se busca con esta ley es crear «un mecanismo garantista» para que «si la mujer no puede proseguir el embarazo, tenga las mismas garantías que una mujer que llevó el embarazo a término».

En ese sentido, Xavier, médico de profesión, consideró que la normativa uruguaya actual es «ineficaz, discriminatoria e injusta» porque deja a algunas mujeres con poder adquisitivo «poder llevar adelante sus decisiones» atendiéndose en el extranjero y a «otras no».

Además, la legisladora insistió además en que el proyecto busca desarrollar la educación y la formación sexual para evitar que el aborto sea considerado «un método anticonceptivo».

Por su parte, el senador Colorado Alfredo Solari expresó su rechazo a la medida incluso pese a que la mayoría de la población uruguaya se muestra a favor de la misma.

«No se puede legislar por intereses electorales, por si ganamos o perdemos votos», apuntó el senador.

Mientras los senadores debatían, centenares de personas se manifestaban en el exterior a favor y en contra de la iniciativa.

Según explicó a Efe el portavoz de la Mesa Coordinadora por la Vida de Uruguay, Carlos Iafigliola, la protesta era tanto por «el fondo como por las formas» de la medida.

«En las formas porque se intenta sacar esta votación de forma precipitada, aprovechando que la población está distraída, y sin habernos escuchado en las comisiones. Y en el fondo porque la ley niega nada más y nada menos que el derecho a la vida. El aborto es un acto destructivo y un mal social, se haga de forma legal o ilegal», dijo.

El activista también señaló que pase lo que pase con esta ley, la Mesa por la Vida seguirá trabajando para hacer «sucumbir» las iniciativas en favor del aborto.

En el polo opuesto se situaron decenas de personas que acudieron al Parlamento para apoyar a los legisladores que aprobaron la medida convocados por la Coordinadora por el Aborto Legal.

Para la portavoz del grupo, Romina Napiloti, quien se mostró satisfecha por la votación y rechazó las críticas sobre el procedimiento legislativo apuntando a que el asunto ya se lleva debatiendo muchos años en Uruguay y que se trata de «un tema laudado a nivel político y que tiene una amplia aceptación social».

En noviembre de 2008 el Parlamento uruguayo aprobó una ley similar a la votada hoy, si bien no entró en vigor debido al veto impuesto por el entonces presidente Tabaré Vázquez, el primer mandatario de izquierdas en la historia del país, en un gesto que causó una gran molestia en el seno del Frente Amplio y entre organizaciones feministas.

A pesar de estar penado por ley, en Uruguay cada año se producen más de 30.000 abortos, según cifras oficiales, aunque la realidad podría doblar ese número, señalan organizaciones no gubernamentales.

Recientes encuestas señalan que el 63 por ciento de los uruguayos está a favor de una ley que despenalice el aborto.

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