El fundador de Wikileaks está refugiado en la embajada de Ecuador en Londres

El presidente Correa desmiente que haya decidido conceder asilo político a Assange

Según fuentes del Gobierno ecuatoriano citadas por 'The Guardian', el presidente ya habría tomado la decisión.

El presidente Correa desmiente que haya decidido conceder asilo político a Assange
Assange y Correa. EP

El presidente de Ecuador, Rafael Correa, ha negado a través de su cuenta de Twitter la veracidad de la información publicada por ‘The Guardian’ en la que se aseguraba, citando a fuentes del Gobierno ecuatoriano, que ya había decidido conceder asilo al fundador de Wikileaks, Julian Assange, refugiado en su embajada de Londres desde hace ocho semanas.

«Rumor de asilo a Assange es falso. Todavía no hay ninguna decisión al respecto. Espero informe de Cancillería».

Este es el mensaje escrito por el mandatario ecuatoriano en el que desmiente al periódico británico, que publicó este martes que «Ecuador garantizará el asilo [político] a Julian Assange», aludiendo a una fuente gubernamental.

Este lunes 13 de agosto de 2012, Correa había avanzado en una entrevista que esperaba comunicar su decisión sobre la solicitud de asilo esta semana.

No obstante, Assange no ha recibido ninguna notificación al respecto, según ha informado a Reuters un portavoz de WikiLeaks poco después de mantener una conversación con él.

Por su parte, el canciller ecuatoriano, Ricardo Patiño, había dicho que la decisión se tomaría después de los Juegos Olímpicos de Londres, que terminaron este domingo y que ésta buscaría «garantizar los derechos, especialmente la vida y la integridad personal del señor Assange».

El fundador de Wikileaks buscó refugio en la legación diplomática después de que su larga batalla legal para evitar la extradición desde Gran Bretaña a Suecia fracasara.

El ex pirata informático, que saltó a la fama en el 2010 cuando WikiLeaks publicó miles de cables diplomáticos secretos de Estados Unidos, está en una encrucijada legal y diplomática.

El mes pasado, Wikileaks anunció que Baltasar Garzón liderará la defensa legal de Assange.

Assange niega haber cometido delitos sexuales contra dos ex seguidoras de WikiLeaks y teme que Suecia sea sólo una escala en el camino hacia Estados Unidos, donde cree que las autoridades lo buscan para castigarlo por el daño diplomático generado por su página web.

‘No lo protegerá’

Sin embargo, no está claro cómo obtener asilo en Ecuador podría ayudar o si sólo se trataría de un gesto. Está violando sus condiciones de libertad bajo fianza británicas y será arrestado si deja la embajada, que está ubicada en la zona de Knightsbridge de Londres, lejos de cualquier aeropuerto.

«El otorgamiento del asilo de Ecuador no lo protegerá de la extradición a Suecia», explicaba este martes a Reuters el abogado Roger Gherson, un experto en la ley de inmigración británica y temas vinculados de derechos humanos, antes de que The Guardian avanzase la decisión de Correa.

Parece improbable que el Gobierno británico dé a Assange un pase seguro a un aeropuerto puesto que eso significaría ir en contra de la solicitud de arresto de Suecia y un dictamen de la Corte Suprema británica que indica que era válida.

También significaría dejar que Assange se marche incumpliendo sus condiciones de libertad bajo fianza. Las autoridades británicas y ecuatorianas han estado discutiendo el caso, pero ninguna parte ha indicado cuál sería la solución.

Las fuentes citadas por el diario The Guardian han explicado que, pese a las cuestiones legales, garantizarán asilo a Assange, un movimiento que enfadaría a Reino Unido, EEUU y Suecia.

Asimismo, explicaron que la oferta se le hizo a Assange antes de que se refugiase en la embajada y tras negociaciones confidenciales con altos funcionarios de la embajada en Londres.

Assange, quien se presenta como un defensor de la libertad de prensa que busca exponer los secretos oscuros de los Gobiernos, no ha dicho en público por qué decidió buscar asilo en Ecuador, un país acusado por grupos de derechos humanos de buscar amordazar a los medios.

El único vínculo conocido entre él y el país sudamericano es una entrevista que Assange condujo en mayo con el presidente Rafael Correa en el canal de televisión Rusia Today, patrocinado por el Kremlin.

EL REY DE LA FILTRACIÓN

En julio de 2010, el nombre de Julian Paul Assange pasaba a ser internacionalmente conocido.

La filtración de más de 90.000 documentos militares sobre la guerra de Afganistán en su página web Wikileaks daba la vuelta al mundo.

El fundador y editor de esta web especializada en documentos confidenciales, Assage nació en Townsville, en Australia, en 1971. Después de que sus padres se separaran cuando él tenía 8 años, cambió de residencia hasta 37 veces.

Entre mudanza y mudanza, se hizo aficionado a la informática y con 16 años entró en el mundo de la piratería, donde utilizó el sobrenombre de ‘Mendax’.

En esta época, se convirtió en uno de los fundadores del grupo ‘International Suversives’, al que se acusó en violar los sistemas del Departamento de Defensa norteamericano y del Laboratorio Nacional de Los Alamos.

Ya entonces, su filosofía como ‘hacker’ -no dañar los sistemas informáticos a los que se accedía y no modificar la información que contenían, pero sí compartirla- ya dejaba adivinar la base del proyecto Wikileaks, al igual que su trabajo como programador de software libre y en programas de encriptado para Linux.

Aunque comenzó a cursar estudios de Matemáticas y Física en la Universidad de Melbourne, en 2006 los abandonó al estar convencido de que los trabajos en distintos departamentos eran aplicados en la industria militar.

Documentación de injusticias

A finales de ese año, lanzaba Wikileaks con el objetivo de publicar informaciones filtradas que documentaran las injusticias de los «regímenes opresores» en China, la antigua Unión Soviética, África Subsahariana y Oriente Próximo, sin dejar al margen las «conductas poco éticas» de países de Occidente.

Assange, sin domicilio fijo desde entonces, situó los primeros servidores informáticos de su web, en los que almacenaba la información, en Suecia, a los que luego se sumaron los de Bélgica, hasta alcanzar la veintena de éstos con los que tejía una red mundial difícil para proteger su información.

Antes de la histórica filtración sobre Afganistán, Wikileaks ya había puesto el dedo en la llaga en repetidas ocasiones.

En 2007, se había hecho eco del saqueo económico de Kenia llevado a cabo por el presidente Daniel Arap Moi, al que acusaron de apropiarse de unos 1.500 millones de euros durante sus 24 años en el poder.

En 2008, difundió fotos y extractos de correos electrónicos personales de la gobernadora de Alaska y candidata a la vicepresidencia de EEUU, Sarah Palin.

Dos años después, divulgó un vídeo en el que cuestionaba la versión norteamericana de cómo su Ejército mató a 11 iraquíes, en julio de 2007.

 

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