El secretario de Estado norteamericano, John Kerry, ha reabierto con este simbólico gesto la embajada estadounidense en su histórica visita a Cuba

El ‘cubalibre’ sin hielo de EEUU en La Habana: iza su bandera tras 54 años de tensión

"No hay nada que temer, ya que serán muchos los beneficios"

El 'cubalibre' sin hielo de EEUU en La Habana: iza su bandera tras 54 años de tensión
John Kerry, en Cuba AFP

El secretario de Estado de EE.UU., John Kerry, ha llegado este viernes 14 de agosto de 2015 a La Habana, donde ha presidido la ceremonia del izado de la bandera estadounidense en la embajada, una visita histórica 54 años después de que ambos países rompieran relaciones. 

«No hay nada que temer, ya que serán muchos los beneficios de los que gozaremos cuando permitamos a nuestros ciudadanos visitarse, intercambiar ideas y aprender unos de los otros»,

ha dicho Kerry en un perfecto castellano, justo antes del momento del izado. «También me gustaría agradecer al pueblo suizo por haber representado los intereres estadounidenses en el medio siglo que hemos estado ausentes en la isla», ha añadido.

«Una generación ha crecido en estos cincuenta años, los que han visto como ha caído la URSS y ha terminado una Guerra Fría»,

ha recordado Kerry.

El máximo representante de la diplomacia norteamericana ha dejado claro que no es Estados Unidos el que va a marcar el futuro de Cuba, «son los cubanos los que moldearan su propio porvenir».

Sin embargo,

«los Estados Unidos seguirán exigiendo a Cuba, como exige al resto de países en América y en el mundo, que cumplan con los derechos humanos».

En un detalle de reconocimiento a la comunidad cubano-americana, Kerry les ha agradecido por «tender los puentes que nos han llevado a este histórico momento».

Siempre conciliador, Kerry ha admitido que «sabemos que no estaremos de acuerdo muchas veces en diferentes asuntos, pero hablar siempre ayuda». Precisamente tras meses de diálogo, las autoridades norteamericanas han levantado parte del embargo, lo que ha permitido liberalización de «aeropuertos, mercancías y permisión a los ciudadanos norteamericanos para viajar a Cuba. Queremos que la iniciativa privada sirva para sacar a los cubanos de su aislamiento».

Para concluir su discurso de inauguración, parte en perfecto castellano y parte en inglés, el secretario de Estado estadounidense ha agradecido «a las autoridades del resto de naciones americanas» por su ayuda en el proceso de deshielo, así como «al Papa Francisco por su interés y contribución en el proceso de diálogo, no es casualidad que visite Washington en septiembre».

Para concluir, Kery ha citado a José Martí, recordando sus palabras,

«todo aquello que divida a los seres humanos es un pecado contra la humanidad. Ya hemos pecado demasiados días, años y décadas».

Kerry es el primer secretario de Estado de EE.UU. en llegar a Cuba en 70 años, donde llega para la apertura formal de la embajada de su país, que comenzó a funcionar como tal el pasado 20 de julio, ocho meses después del anuncio de los presidentes Barack Obama y Raúl Castro sobre el acercamiento bilateral.

La visita del jefe de la diplomacia de EE.UU. se produce en un contexto de conciliación en el que ambos gobiernos intentan dejar atrás más de medio siglo de enemistad y es vista como un paso simbólico en pos de la normalización de las relaciones, restablecidas el pasado julio.

Durante las diez horas que pasará en La Habana, Kerry prevé como primer punto en su agenda un encuentro con su homólogo suizo Didier Burkhalter, invitado al acto en agradecimiento a la contribución de Suiza como Estado protector para la defensa de los intereses de Washington en la isla, tras la ruptura de relaciones bilaterales en 1961.

Kerry además se reunirá con el cardenal cubano Jaime Ortega, máxima autoridad católica en la isla, con el canciller cubano Bruno Rodríguez, junto a quien dará una conferencia de prensa, y presidirá dos ceremonias del izado de la bandera estadounidense.

La primera será la formal en la embajada situada en el Malecón habanero, y a ella asistirá la delegación estadounidense, compuesta por unos 20 funcionarios y legisladores norteamericanos, e invitados de ambos países, entre los que no se encuentran disidentes cubanos, quienes sí asistirán a un segundo acto privado más tarde.

Aunque regresará a Washington en la noche de este viernes, Kerry prevé un paseo por La Habana para recibir impresiones de la realidad cubana y escuchar a quien se le acerque para conversar.

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