Bergoglio tuvo como meta rápida allanarle el camino a Raúl Castro y también al tirano mayor

El Papa, Castro, Maduro, Obama, la ONU y una semanita de vergonzantes shows

El Papa, Castro, Maduro, Obama, la ONU y una semanita de vergonzantes shows
El Papa, con la bandera USA al fondo

Vaya semanita la que hemos vivido con un Papa cerrando con broche de oro su gran cruzada por la redención de esos dos carcamales caribeños que ni con una pata en la tumba dejan de reprimir y esclavizar a Cuba. Luego yéndose en «Gira triunfal» por el Imperio «Messmo» como diría el diabólico difunto Chávez y como «Ñapa» (Propina) la culminación de la desvergonzada traición de Juan Manuel Santos urdida, producida y realizada en La Habana, nuevo centro del mundo para una cuerda de erotizados de los Castro con poder para declararles los paladines de la democracia y la libertad y ayudar a que sean los grandes hacedores de políticas tracaleras en un continente que parece más que nunca postrado a sus pies…

Semana donde queda corroborado que el temor que sentimos muchos, no era infundado, que realmente Bergoglio tuvo como meta rápida allanarle el camino a Raúl Castro y también al tirano mayor, para que ambos vieran cumplidos sus anhelos más caros: Torcerle el brazo a los Estados Unidos, burlarse de la nación más poderosa del mundo, sacar de ellos todos los beneficios y no pagar por ninguno de los crímenes espantosos cometidos en casi 57 años de tiranía y como si fuera poco, lograr para Mr. Obama algo que medio dé luminosidad a su oscura gestión.

¡Misión cumplida! debe decir complacido este pontífice claramente casado con la izquierda canalla; incapaz de una palabra a favor de la doliente disidencia cubana y dedicado a cumplir cada punto de una agenda «Made in Cuba» pero aplaudida por los que con absoluto desparpajo a la hora de justificar lo que para muchos es incomprensible y censurable, saltan de cuento en cuento…

Unas veces justificándole como Jefe del Estado Vaticano y político astuto, y otras aduciendo su condición de representante de Jesucristo, el que perdonó a ladrones, redimió a la Magdalena y según quien cuente el cuento, también perdonó toda violación a los 10 mandamientos, por tanto con los tiranos Castro y con las FARC Bergoglio simplemente «Ha hecho lo que tenía que hacer»…

Obsecuente y cómodo en la Cuba castrista, mazmorra eterna de quienes pretenden pensar diferente, no dijo nada que pudiera incomodar a los que sabemos sembradores de violencia y muerte. Bergoglio negado a reunirse con la disidencia, sí se movilizó hasta la casa del verdugo de Cuba y le llevó sus parabienes. Frente al asesino de Oswaldo Payá Sardiñas y Harold Cepero sólo destiló complacencia. Frente al bestial tirano que llevó a los paredones a cientos de jóvenes católicos que murieron gritando ¡Viva Cristo Rey! una marcada admiración.

Pero en los Estados Unidos sí que se alborotó… Allí pidió abolir la pena de muerte, ya que en su consideración, «cada vida es sagrada», pero por lo que veo, sagrada allí, pero no en la Cuba de sus amigotes los Castro. Ellos sí que pueden matar, encarcelar, silenciar y a él ni le molesta ni le despierta aunque sea una fugaz crítica. En tierra de libertad como es la gran nación americana, demandó mantener «viva la meta de rehabilitación» para aquellos que están en las prisiones.

En Cuba posiblemente pensó que lo mejor para los que siendo presos de conciencia se pudren en cárceles infectas, es decirles que «mortifiquen el cuerpo» que algo sacarán…

En los Estados Unidos sí que pidió librar «constantemente la lucha contra la pobreza y el hambre», pero en la Cuba esclava nada dijo de la prostitución como única salida a la miseria.

En Washington relacionó la pobreza con la tarea de las empresas alegando: «Parte de la lucha contra la pobreza es crear y distribuir la riqueza».

En el coto particular de los Castro y su nomenclatura ni una palabra sobre la miseria, la desesperanza, el hambre como logro igualitario después de expropiar y destruir industrias y fuentes de empleo y riqueza. Se las trae este Bergoglio tan relativista que hace brotar rechazo.

Y del otro show se encargó Juan Manuel Santos, vencido por su ambición de un puesto en la historia de su país, puesto más brillante que su pobre gestión como presidente. Juan Manuel Santos pateando a cientos de seres asesinados, secuestros, a cientos de niños reclutados para la guerra y la muerte.

Santos asegurando que «pisará el acelerador» para lograr firmar un acuerdo de paz para marzo de 2016. Santos abocado a que el narcotráfico y las FARC como los Castro no sólo queden impunes, sino triunfantes.

Asqueante verle revolcado con el mal… Una fotografía recorrió el mundo, muestra la versión canalla de las Damas de Blanco. Santos sin escrúpulos es ahora uno de los Villanos de blanco.

NOTA.- Más columnas de Eleonora Bruzual

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