ANÁLISIS

William Cárdenas: Podemos o el Populismo necrofílico

La influencia del castrocomunismo y la Maldición del Libertador

William Cárdenas: Podemos o el Populismo necrofílico
Podemos

La influencia del castrocomunismo en Hugo Chávez Frías alcanzó su cénit en la exhumación de los restos de Simón Bolívar en Caracas el 16 de julio de 2010, cuando el régimen concretó en un acto marcado por la falta de motivos válidos para que aquello se llevara a cabo.(William Cárdenas: Resumen cronológico de los hitos de la ONG ‘Un Salvavidas para Venezuela’)

Ya en el Palacio de Miraflores, el palacio de gobierno venezolano, eran frecuentes las ceremonias concitadas por los «babalaos cubanos» que incluían sacrificios de animales con la anuencia del presidente de la República, que ya en manos de los hermanos Castro, era devoto de la santería y del imaginario de la isla caribeña.

De manera que aquellas escenas transmitidas por la televisión nacional, con cámaras que tomaban las imágenes desde el techo del Panteón Nacional dónde estaban depositados los restos de Bolívar, no dejaron a ningún venezolano indiferente.

Y mucho menos cuando al poco tiempo, algunos de los protagonistas de aquel triste episodio de la historia patria, comenzaron a morir en extrañas circunstancias, por graves enfermedades, o accidentes inexplicables, entre ellos el propio presidente Hugo Rafael Chávez Frías; el exgobernador del estado Guárico, William Lara; el diputado chavista Luis Tascón; el general retirado Alberto Müller Rojas; el Contralor General de la República, Clodosvaldo Russian, la dirigente Lina Ron y el diputado Robert Serra.

La lista amenaza con extenderse peligrosamente a otros asistentes a aquella ceremonia dantesca, en la cual el esqueleto de Simón Bolívar quedó expuesto a las cámaras de TV. Se comenzó a hablar entonces y se continúa hablando hoy de la Maldición del Libertador, como respuesta mágica de lo que se consideró como una afrenta por una buena parte del pueblo venezolano.

El argumento para llevar a cabo este insólito hecho, fue el de realizar estudios científicos en los restos de Bolívar para tratar de obtener las verdaderas causas de su muerte. Aunque hay quien sostiene, que entre los propósitos perseguidos por los que impulsaron este disparate, estuvo obtener un raspado de los huesos del Libertador, para con ello preparar un brebaje, que bebió Hugo Chávez, en la creencia que le transmitirían la grandeza del espíritu de Bolívar.

Al final, el régimen del Socialismo del Siglo XXI sólo presentó una nueva imagen del rostro del Bolívar elaborada con las nuevas tecnologías aplicadas a los restos del Libertador, cuyo resultado, curiosamente, se asemejaba al rostro de Hugo Chávez. (William Cárdenas: Protección Temporal, la decisión está en manos de Pedro Sánchez)

En España el populismo necrofílico se ha hecho presente con los discípulos de Chávez integrados en Podemos, la formación creada por quienes fueron a Venezuela como auténticos mercenarios ideológicos del régimen bolivariano, del que obtuvieron tangibles beneficios económicos, que les permitió crear un movimiento político que ha irrumpido con gran fuerza en el escenario hispano.

A estos «gorilas de biberón» no se les ha ocurrido otra cosa que poner en marcha la exhumación del cadáver del Generalísimo Francisco Franco, que se encuentra sepultado en el Valle de los Caídos, en las proximidades de El Escorial de Madrid.

A tal fin han encontrado un gran aliado, el presidente del gobierno español, Sr. Pedro Sánchez (PSOE), quien ha convertido esta iniciativa en un objetivo prioritario de su gobierno, poniendo fecha para llevarla a cabo, basando toda la operación en la ley de Memoria Histórica y en acuerdos legislativos.

Lo que no se imaginaban Pedro Sánchez, ni sus aliados podemitas, era que la familia de Francisco Franco iba a proponer, en caso de que se materialice la exhumación, ejercer su derecho a enterrar a Franco en la Catedral de La Almudena de Madrid.

Esto ha colocado a los necrófilos en situación de emergencia, pues temen que la ubicación del cadáver del Caudillo en el centro de Madrid, podría dar lugar a que los seguidores del General lo quieran visitar y que esto lejos de producir el efecto deseado de vengar la victoria franquista en la Guerra Civil española, se pueda convertir en un «boomerang«, que de aliento a los que todavía lo recuerdan positivamente.

Viajes de la Vicepresidenta Carmen Calvo al Vaticano o intentos de utilizar decretos para impedir ese efecto tienen a los necrófilos a toda carrera. Pareciera que con Francisco Franco va a repetir lo de El Cid: Ganar batallas después de muerto! En todo caso siempre será mejor si lo que ocurre es esto y no la «Maldición del Caudillo».


William Cárdenas Rubio-Vargas

Director de Consultores Cárdenas

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