LA DICTADURA EN VENEZUELA

Las tres razones por las cuales las elecciones de concejales en Venezuela no le importan a nadie

La realididad de los ciudados es compleja, los venezolanos no tienen medios económicos para sobrevivir, pero tampoco medios políticos para manifestarse.

Las tres razones por las cuales las elecciones de concejales en Venezuela no le importan a nadie
La chavista y presidenta del Consejo Nacional Electoral: Tibisay Lucena YT

El régimen dictatorial de Nicolás Maduro realizará unas elecciones de concejales para demostrar el carácter “democrático” de su gobierno, lo hará este domingo 09 de diciembre de 2018.

Se trata de unas elecciones que serán dirigidas por el Consejo Nacional Electoral (CNE) chavista, cuya presidenta, Tibisay Lucena, tiene como tarjeta de presentación estar sancionada por autoridades norteamericanas por “impulsar activamente las elecciones de la Asamblea Nacional Constituyente” (ANC). Un órgano inventado por el chavismo con la única finalidad de aglutinar el poder del país, y así, no rendir cuentas ante la Asamblea Nacional (parlamento), el cuerpo legislativo democráticamente electo y de amplia mayoría opositora.(Duque contra la dictadura: «En enero Colombia no tendrá relaciones diplomáticas con Venezuela»)

Un “honor” que la Embajada de EE.UU. en Caracas no quiso dejar pasar, y el pasado viernes cuando recordó a los venezolanos las razones que motivaron al gobierno americano a imponer sanciones económicas a Tibisay Lucena Ramírez, totalmente desacreditada como presidenta del CNE por su activismo chavista.

Para los venezolanos no es fácil concentrarse en un proceso electoral, sobre todo cuando el antecedente más reciente en su memoria son las pasadas elecciones de mayo de 2018, cuando la ANC proclamó como presidente electo al dictador Nicolás Maduro, en unos comicios realizados sin ninguna garantía, en los que no participaron los principales partidos políticos opositores y cuyos resultados no fueron reconocidos por la comunidad internacional democrática.

Participando o no en las elecciones de concejales, los venezolanos conocen con certeza los resultados electorales del próximo domingo, y una victoria chavista no generará ninguna solución a sus problemas, entonces se concentran en otros temas, los relacionados con su supervivencia.

1. La incapacidad y el sectarismo chavista

Los venezolanos viven en una guerra cotidiana contra la escasez, la inflación y la caída de la producción nacional, un monstruo de tres cabezas, todas alimentadas desde Miraflores, y que no dejan más opción a los ciudadanos que trabajar para intentar alimentarse.

La escasez ha sido impulsada principalmente por las políticas de controles de precios, que incitan a los inversores privados a huir a otro lugar en el que su capital tenga mayor seguridad jurídica, a ello se debe añadir la incapacidad gubernamental para gestionar empresas que fueron expropiadas, que surtían de bienes y servicios al mercado venezolano, pero que hoy en día no producen nada.

Además de lo anterior, el régimen ya no cuenta con divisas para surtir las cadenas públicas de supermercados con bienes importados, así lo hicieron en tiempos de bonanza, pero ante la caída de los precios del petróleo, aunado a la incapacidad para gestionar PDVSA y la rampante corrupción, no hay nada que hacer para un régimen anclado al marxismo, pues para encontrar una solución se precisa de la inversión privada.

Como consecuencias de las políticas de controles y de extremo intervencionismo del Estado en la economía, Venezuela se ubicó en el último puesto, el 162, del ranking de libertad económica, según el informe 2018, elaborado por el Instituto Frasier, quedando situada en el puesto 162.(Ranking de libertad económica 2018: Chile lo mejor de América Latina, Venezuela lo peor… del mundo)

La hiperinflación, por otra parte, está sacudiendo a la economía del país producto de la financiación monetaria de la economía, la infinita impresión de billetes inorgánicos que no están respaldados por la producción de bienes y servicios en país.

Según los datos publicados por el diputado Rafael Guzmán de la Asamblea Nacional venezolana, a cierre del mes de octubre de 2018, la inflación registró un incremento de 287.623,9%, tomando en cuenta que se duplica mes a mes, la proyección que realizan el equipo de economistas es que el índice de precios sobrepase el 1.000.000% pronosticado por el Fondo Monetario Internacional.(El FMI vaticina que la inflación llegará al 1.000.000% este año en la Venezuela chavista)

2. Ciudadanos con Hambre

El sectarismo marxista ha dejado secuelas brutales en los venezolanos, según un informe anual presentado el pasado mes de septiembre de 2018 por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el número de venezolanos infra alimentados alcanzó los 3,7 millones (aproximadamente el 12% de la población) en el periodo 2015-2017 —los últimos datos disponibles, lo cual representa un millón de personas más que la pasada década.

Son casi un millón de personas más que la década anterior. Un dato que dejó a Venezuela como el único país en el que aumentó el hambre.(¿Como es vivir con hambre en Venezuela?)

Pero el panorama es mucho más desolador si miramos los datos arrojados por la Encuesta sobre Condiciones de Vida en Venezuela (Encovi) presentada en febrero de 2018.

El trabajo realizado por las principales universidades venezolanas, sobre una muestra de 6.168 hogares en todo el país, reveló que el 64% de los encuestados reporta haber perdido un promedio de 11 kilos en el último año.

 

 

Los datos demuestran como la infra alimentación ha generado consecuencias en la salud de la población venezolana.

Dicha situación ha desembocado en una crisis migratoria sin precedentes, más de tres millones de venezolanos han salido huyendo del país, muchos caminando, instalándose en los países vecinos en búsqueda de mejores oportunidades, básicamente de alimentos, seguridad y salud.(Otro record: La dictadura chavista ha ahuyentado a más de 3.000.000 de venezolanos)

El calado de la crisis humanitaria en Venezuela no tiene precedentes en la historia reciente de América, así lo reconoce el fondo de Naciones Unidas para asistencia humanitaria urgente, razón por la que ha destinado 9,2 millones de dólares a Venezuela para ser utilizados a través de programas sanitarios y de alimentación básica sobre todo para niños y mujeres embarazadas.(Otro record chavista: Venezuela recibe por primera vez ayuda humanitaria de la ONU)

Además, el pasado mes de septiembre de 2018, 11 países latinoamericanos (Argentina, Brasil, Colombia, Perú, Ecuador, Chile, Costa Rica, México, Panamá, Paraguay y Uruguay) pidieron a la dictadura chavista a través de un comunicado que acepte ayuda humanitaria en su territorio para resolver sus problemas en origen.

“(Los representantes de los países reunidos) reiteran su preocupación por el grave deterioro de la situación interna que provoca la migración masiva de venezolanos y hacen un llamado a la apertura de un mecanismo de asistencia humanitaria que permita descomprimir la crítica situación, brindando atención inmediata en origen a los ciudadanos afectados”

Cualquiera podría pensar que tal escenario representa un incentivo perfecto para manifestar el descontento en las urnas, y es verdad, pero si se tratase de unas elecciones democráticas, en igualdad de condiciones para los candidatos, pero está claro que no es el caso.

3. La oposición dividida

En las próximas elecciones serán elegidos 2.459 concejales (el mismo cargo que desempeñaba Albán) en todo el país y están llamados a participar casi 21 millones de electores, pero ¿ante un CNE corrupto y un régimen totalitario cómo se compite?(La dictadura de Maduro se mancha las manos de sangre: asesinado el opositor venezolano Fernando Albán)

No participarán en las elecciones ninguno de los principales partidos políticos opositores: Primero Justicia, del dos veces candidato a la Presidencia e inhabilitado Henrique Capriles, Voluntad Popular del preso político Leopoldo López y Vente Venezuela, de la líder María Corina Machado aseguran que los comicios significan una “farsa” del Gobierno de Maduro.

Tampoco hubiesen podido participar si hubiesen querido, pues Acción Democrática, Primero Justicia, Voluntad Popular, Un Nuevo Tiempo, Alianza Bravo Pueblo y La Causa R quedaron inhabilitados por el régimen como represalia por abstenerse el pasado 20 de mayo.

Pero la inhabilitación de estos partidos ha despertado las agallas de algunos políticos, quienes han tomado rumbo propio, creando nuevos partidos políticos, es que ni siquiera la muerte del concejal Fernando Albán a manos de una dictadura atróz unió a toda la oposición en una estrategia común.

Por supuesto, el régimen ha impulsado esa división en la oposición, partidos como Acción Ciudadana en Positivo (Acep), Soluciones por Venezuela, Lápiz Procomunidad, Fuerza del Cambio, Cambiemos Movimiento Ciudadano (Cambiemos) y Esperanza por el Cambio (El Cambio) han sido autorizados después de años de espera para competir en unas elecciones, y esta repentina autorización del CNE no es casualidad, pues han permitido a la dictadura decir que «jugaron a la democracia”, aunque con los actores que quiso Maduro.

También existen otros partidos minoritarios que se definen como opositores y que son miembros de la coalición “Concertación por el cambio” que creen en la posibilidad de una salida electoral y dialogada, sin exigir nada a cambio a los de Maduro.

Este grupo de opositores son llamados “colaboracionistas”. Ellos en su defensa atacan a otros grupos de oposición, tildándolos de «radicales», incluso han atacado la postura del Secretario General de la OEA, Luis Almagro y cualquier tipo de injerencia humanitaria.

Al final del día tenemos una pelea entre opositores, que no han sabido articular una estrategia concreta, generando mucha tranquilidad en el chavismo en cuanto al manejo de la situación política interna.

“Va a ganar el chavismo”, aseguro, con toda tranquilidad, a la televisión estatal VTV el presidente de la inconstitucional Asamblea Nacional Constituyente y número dos del Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv), Diosdado Cabello. Un caradura que transmite su mensaje con tranquilidad, aunque ha sido acusado por el gobierno de Estados Unidos como narcotraficante.

Es solo una parte de un contexto convulso, en el que los venezolanos simplemente dejaron de escuchar a quienes hablan sin parar, pero que no les aportan ninguna solución a sus problemas del día a día, al punto de que unas elecciones sin garantías y una oposición dividida, solo les permite ocuparse de lo fundamental, sobrevivir.

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