Dictadura en Venezuela

Los venezolanos salen a las calles para lograr su liberta en el 20 aniversario de la revolución chavista

Se prevé que cientos de miles de personas se concentren frente a la sede de la Unión Europea en el este de Caracas

Los venezolanos salen a las calles para lograr su liberta en el 20 aniversario de la revolución chavista
Juan Guiadó

Opositores venezolanos, liderados por el autoproclamado presidente interino, Juan Guaidó, retarán en las calles al dictador Nicolás Maduro para exigirle que abandone el poder, justo en la simbólica celebración del 20 aniversario de gobierno chavista. (Venezolanos manifestarán en Madrid en contra de la dictadura de Nicolás Maduro)

A las 10:00 locales fueron convocados oficialistas y opositores en momentos de alta tensión, con un mandatario desconocido por parte de la comunidad internacional y un opositor con respaldo de Estados Unidos, América Latina y las potencias europeas. (Masivo rechazo al tirano Maduro: el 81% de los venezolanos reconoce a Juan Guaidó como presidente interino)

La marcha opositora enviará «un mensaje a la Unión Europea (UE)» para agradecer a «todos esos países que muy pronto nos van a reconocer», dijo el jefe parlamentario, que se juramentó el 23 de enero cambiando el panorama político de la larga crisis venezolana.

Los opositores, que se concentrarán frente a la sede de la UE en el este de Caracas, marcharán en apoyo al ultimátum que dieron a Maduro Francia, España, Alemania, Reino Unido, Portugal y Holanda para que acepte «elecciones libres» o de lo contrario reconocerán a Guaidó como presidente encargado.

Guaidó, de 35 años, se autojuramentó luego de que el Congreso declarara a Maduro «usurpador» tras asumir el 10 de enero un segundo mandato que considera ilegítimo -al igual que parte de la comunidad internacional- por resultar de comicios «fraudulentos».

Pero Maduro, 21 años mayor que su contrincante, asegura contar con China y Rusia y ser víctima de un golpe de Estado en marcha, en el que Washington usa de «títere» a Guaidó.

«Calle y más calle para defender la patria y la revolución», lanzó Maduro a sus seguidores, que se concentrarán en la Plaza Bolívar, corazón de Caracas, a 10 km de la sede de la UE. Sin embargo, con cada marcha surge el temor a la violencia.

 

 

Disturbios dejaron la semana pasada unos 40 muertos y 850 detenidos, según la ONU, y en 2014 y 2017 dos oleadas de protestas se saldaron con al menos 200 fallecidos.

El 20° aniversario llega cuando el país sufre la peor crisis de su historia moderna, con una hiperinflación que el FMI proyecta en 10.000.000% este año y su petrolera PDVSA, que financia 96% del presupuesto, colapsada.

En default y con una producción en caída libre, la estatal está siendo estrangulada por sanciones de Estados Unidos.

Huyendo de la crisis, con escasez de comida y medicinas, unos 2,3 millones de venezolanos (7% de la población) emigraron desde 2015, el mayor éxodo de América Latina en las últimas décadas, según la ONU.

Lenis Carrillo, de 43 años, dice «sentir otro aire» con Guaidó. «Tenemos que seguir hasta que la dictadura se vaya porque la gente está muriendo de hambre».

Maduro, sostenido por la Fuerza Armada, asegura que desde que llegó al poder en 1999 el líder socialista Hugo Chávez, fallecido de cáncer en 2013, la revolución ha velado por los pobres con programas sociales.

«El gobierno me dio la oportunidad de tener casa. A mí nunca me ha gustado la derecha porque no quieren a las personas de a pie. Todavía tenemos fe en la revolución», dijo a la AFP Rodolfo Pariata, de 47 años.

Guaidó apunta a quebrar la lealtad de los militares -sostén de Maduro- con una amnistía si cooperan con un «gobierno de transición».

En su «Plan País», Guaidó ofrece la llegada de ayuda humanitaria, mejorar los servicios públicos -gravemente deteriorados-, frenar la hiperinflación, una nueva política monetaria y renegociar de la deuda externa, de unos 150.000 millones de dólares.

Maduro, por su parte, culpa a la derecha y a las sanciones de Estados Unidos de la crisis, rechaza la ayuda humanitaria por considerarla la puerta a una intervención militar y promete «prosperidad», aunque con el mismo modelo económico de control estatal.

La comunidad internacional y particularmente Estados Unidos inclinaron la balanza en este conflicto de poderes que inició a fines de 2015 cuando la oposición tomó el control de Parlamento, asestando la primera gran derrota electoral al chavismo.

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