La lucha contra la dictadura en Venezuela

EE.UU. refuerza la oferta de amnistía a los miembros de Fuerzas Armadas que rompan con Maduro

La Ley de Amnistia ofrecida por Guaidó ha sido respaldada por Estados Unidos con incentivos adicionales para los militares

EE.UU. refuerza la oferta de amnistía a los miembros de Fuerzas Armadas que rompan con Maduro
Maduro con el Ejército

Desde que el pasado 23 de enero de 2019 Juan Guaidó fuese proclamado Presidente de la República Bolivariana de Venezuela (E), la dictadura chavista ha visto crecer el rechazo de la población venezolana hacia la nefasta gestión pública por parte del régimen.(Juan Guaidó: El 23 de febrero ingresará la ayuda humanitaria a Venezuela)

El apoyo internacional de la mayoría de países latinoamericanos, así como de Estados Unidos, Canadá y las principales potencias europeas se han convertido el bastión fundamental de la oposición venezolana de cara a un Nicolás Maduro, que en esta oportunidad no puede recurrir a las estrategias criminales de siempre. (Concejales se enfrentan al Sebin chavista por la muerte de Fernando Albán: «Esto no es suicidio, esto es homicidio»)

Sin embargo, para el presidente encargado Juan Guaidó, queda un hueso duro de roer que le impide ejercer el poder ejecutivo y retomar el camino de la democracia en Venezuela, y son los uniformados castrenses que se siguen dudando si desobedencen a Maduro y al titular de la Defensa, Vladimir Padrino López o no. La entrada de la ayuda humanitaria en Venezuela el próximo 23 de febrero pondrá a prueba el respaldo de la Fuerza Armada al régimen de Caracas.

Guaidó, y el conjunto de la oposición, han creado la Ley de Amnistía con la finalidad de construir un puente y generar incentivos reales para los funcionarios civiles y militares que colaboren en la restitución del orden constitucional en Venezuela.

Estados Unidos, los mejores aliados de la recuperación de la democracia en Venezuela también ha participado en la oferta de Guaidó a los militares, John Bolton, asesor de Seguridad Nacional, ofreció levantar las sanciones contra los jefes militares que decidan unirse a Guaidó. El senador Marco Rubio también reiteró la propuesta y confirmó que si alguno de los seis líderes militares principales desertaba (se refería a Vladimir Padrino, Remigio Ceballos, Jesús Suárez Chourio, Giuseppe Alessandrello, Edgar Cruz y Antonio Benavidez, quienes a su juicio tienen la democracia del país en sus manos), EE.UU. garantizará su inmunidad.(La amenaza de Bolton al Faes: «Han aterrorizado a niños, aprovechen amnistía del presidente Guaidó»)

Los rumores de conspiración dentro de la Fuerza Armada van y vienen. Sin embargo, Nicolás Maduro ha tratado de reforzar su relación con el cuerpo a punta de privilegios económicos y poder. Los militares en Venezuela controlan las principales fuentes económicas del país: el petróleo, la minería y la energía, además de los puertos, el transporte, las telecomunicaciones y las empresas de distribución de alimentos, dicho control hizo proliferar la corrupción de los altos oficiales venezolanos.

Pero el poder real de la Fuerzas Armadas venezolanas se encuentra en El Alto Mando Militar –creado a semejanza del cubano– lo conforman nueve personas, incluyendo al presidente que ostenta el cargo de Comandante en Jefe.

El mayor general Vladimir Padrino es el oficial con mayor rango dentro de la FANB y lleva la cartera de Defensa, que le concede poderes cuasi absolutos. En tercer nivel, está el almirante en jefe, Remigio Ceballos, comandante del Centro Estratégico Operacional (Ceofanb), donde opera el servicio de inteligencia cubano quien investiga y castiga a todo aquel que haya expresado su descontento. Seguidamente, El Jefe de Estado Mayor, José Ornella, el principal asesor militar del presidente, y los cinco comandantes de los diferentes componentes la armada, la aviación, el ejército, la Guardia Nacional y la milicia.(Antonio Ecarri Bolívar será el representante de Guaidó en España)

En el cuerpo de militares existe un gran descontento, pero la inteligencia cubana y el mismo Nicolás Maduro han tenido mano de plomo, al menos 180 funcionarios de los distintos componentes están tras las rejas. Las ONGs Human Right Watch y el Foro Penal han documentado casi tres docenas de casos de torturas en respuesta del Gobierno a sospechosos de intentonas golpistas. El aparato represivo del régimen –controlado por el G2 cubano– hasta el año pasado recaía en el Sebin, pero las desavenencias terminaron con el relevo de Gustavo Gonlález López por el general Cristopher Figuera. Ahora, los tratos crueles tienen lugar en el sótano de la Dirección de Contrainteligencia Militar (Dgcim), en manos de Iván Hernández Dala.

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