Dictadura en Venezuela

Vuelve el «aeroterror»: qué hay detrás de los vuelos entre Caracas y Teherán

Vuelve el "aeroterror": qué hay detrás de los vuelos entre Caracas y Teherán
Mohsen Baharvand,

Comenzaron hace ya más de 10 años. Fueron bautizados tiempo atrás como «aeroterror«. Eran los vuelos VO-3006 que unían Caracas (Venezuela) con Teherán (Irán), haciendo una necesaria escala en Damasco, la capital siria. Eran momentos de luna de miel entre Hugo Chávez y Mahmoud Ahmadinejad. Tenían una particularidad: pocos pasajeros y tripulantes iban en los aviones y nadie podía conseguir un ticket para completar el trayecto. Ni de ida, ni de vuelta. Ahora, esos vuelos, retornan. (Una aerolínea iraní inaugura sus vuelos a Venezuela: Abordo iba el abogado de los autores del atentado a la AMIA en Buenos Aires)

La revista Veja, en 2018, reveló la incógnita del hermetismo de esos tours a partir de una investigación del periodista brasileño Leonardo Coutinho. Los trayectos eran cubiertos por la línea Conviasa y se desarrollaron dos veces al mes entre marzo de 2007 y septiembre de 2010. La nave era un A340 Airbus cuyo contenido era secreto. (La dictadura chavista detuvo al abogado Roberto Marrero, jefe del despacho de Juan Guaidó)

Sin embargo, el cargamento salió a la luz. Los aviones eran cargados con kilos de cocaína que eran dejados en Damasco. Allí, el grupo terrorista Hezbollah los hacía propio y los distribuía al resto de Oriente Medio y Europa. El vuelo seguía su ruta a Teherán donde era nuevamente cargado. Esta vez de millones de dólares que retornaban a Venezuela.


Además de los estupefacientes, personal de Conviasa afirmó que materiales radiactivos y componentes de sistemas de misiles eran transportados en estos vuelos. Esos vuelos y sus pasajeros nunca fueron inspeccionados. Los ciudadanos comunes jamás pudieron obtener un asiento en esos vuelos. Sólo estaban disponibles con autorización gubernamental, ya sea iraní como venezolana. Las butacas estaban reservadas para «agentes iraníes, incluido Hezbollah, los Guardianes de la Revolución Islámica y otro personal de inteligencia de Irán y de Siria«. Incluso voló con sus lugares vacíos la mayoría de las veces.

La droga tenía un productor conocido: las Fuerzas Armadas Revolucionarias Colombianas (FARC) tenían un fuerte vínculo con Chávez y su cúpula política y militar. La vía era absolutamente segura. Pero la generosidad del caudillo populista no terminaba allí. También proveía documentación a miembros de Hezbollah para que pudieran recorrer América Latina con libertad absoluta. Los pasaportes eran válidos y eran utilizados para trasladarse en cada punto de la región con absoluta tranquilidad.

Ahora, años después, el dictador Nicolás Maduro y el jefe del régimen iraní Hassan Rouhani han decidido retomar los vuelos. El pacto se firmó en la última visita que hizo el titular del Departamento para las Américas del ministerio de Exteriores de Irán, Mohsen Baharvand. Es un viejo conocido en la región: es abogado de varios de los acusados por el ataque terrorista ocurrido en julio de 1994 en la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) en Buenos Aires, donde 85 personas fueron masacradas. El brazo ejecutor de dicho atentado fue Hezbollah; el cerebro, la teocracia iraní.

El primer vuelo de Mahan Air partió del aeropuerto internacional Imán Khomeini el pasado lunes y unió Teherán con Caracas. En su interior viajaba Bajarvand para entrevistarse con Maduro. Junto a él una comitiva para asesorar al gobierno chavista en estos momentos de crisis. También ejecutivos de la línea aérea, quienes se reunieron con sus pares de Conviasa para ultimar detalles de la nueva unión.

Extraño: en los últimos años 18 aerolíneas han dejado de operar en Venezuela. Sólo quedan ocho. ¿Irán conocerá de un incipiente crecimiento turístico en el país latinoamericano? ¿Hay un inesperado interés de turistas iraníes por visitar esta región? Al parecer, el negocio no pasa por las selfies en las playas venezolanas.

Los lazos entre Venezuela e Irán se fortalecieron desde las presidencias de Ahmadinejad y Chávez en 2005. Pero eso no es todo. Una fuerte red de apoyo a Hezbollah ha existido en Venezuela desde mucho tiempo atrás, el grupo terrorista libanés ha tenido células en aquella nación desde principios de los años 90, según lo explica en un informe de julio de 2003 Mark Steinitz, el entonces director de la oficina de análisis de terrorismo en la Oficina de Inteligencia e Investigación del Departamento de Estado.

Al mismo tiempo la Isla Margarita, en la costa caribeña, sirve desde principios de 2000 como un centro para el tráfico de drogas para Hezbollah y otros grupos terroristas islamistas como Hamas.

Actualmente, Margarita está siendo utilizada como base de operaciones por militantes iraníes y por ciudadanos provenientes de ese país de forma directa. Hay grandes comunidades de la diáspora siria y libanesa en Venezuela, ellas sirven como valiosas fuentes de ingresos y ofrecen apoyo a Hezbollah.

Mahan Air tiene un historial. Además de ser la segunda mayor aerolínea de Irán es también cómplice de la Guardia Revolucionaria Islámica. Por tal motivo fue sancionada por el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos. Además de su relación con la fuerza iraní, también fue acusada por Washington de transportar armamento en todo Medio Oriente. Un servicio extra no incluido entre sus prestaciones al público.

Al conocerse el convenio de las nuevas rutas, el presidente interino venezolano, Juan Guaidó, mostró su indignación: «El régimen cree que está en un juego geopolítico para sostenerse en el poder. No tengo mayor información sobre el vuelo comercial de Irán, una aerolínea que fue sancionada por llevar tropas a Siria, ya averiguaremos quién está financiando esto. Un régimen que quiere hacer ver acompañado tiene que hacer estas piruetas«.

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