Dictadura en Venezuela

Venezuela, el principal refugio de los etarras huidos de España

Los grupos terroristas suelen operar con total impunidad dentro del territorio venezolano

Venezuela, el principal refugio de los etarras huidos de España
Disolución de ETA

Ha caído el etarra más buscado, pero aún quedan otros. Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado siguen la pista de una treintena de etarras fugados, algunos de ellos pistoleros de los años de plomo que ahora buscan pasar desapercibidos en la vida cotidiana de países lejanos. (John Bolton: «Maduro está incorporando terroristas extranjeros y armando ‘colectivos’ para debilitar al Ejército»)

La Comisaría General de Información de la Policía Nacional -encargada de la lucha antiterrorista- colabora con policías y servicios de inteligencia de numerosos países del mundo en busca de estos terroristas, cuyo arresto podría ayudar a esclarecer los más de 300 atentados sin resolver. ( Los terroristas del ELN amenazan con matar a los manifestantes pro Juan Guaidó )

De esa treintena de requisitorias vigentes, quince reclamaciones pesan contra personas refugiadas en Venezuela, según han informado a ABC fuentes policiales. El régimen de Nicolás Maduro se niega desde hace tiempo a entregar a cualquier reclamado y otorga protección a los etarras huidos. Una barrera política que obstaculiza que rindan cuentas ante la Justicia.

Uno de los etarras escondidos en Venezuela sería el sanguinario José Ignacio de Juana Chaos, que participó en los asesinatos de 25 personas en solo trece meses, entre junio de 1985 y julio 1986. El terrorista quedó en libertad en 2008 tras cumplir 21 años de cárcel a pesar de que fue condenado a más de 3.000 años de pena.

Después de instalarse en Irlanda, volvió a huir para esquivar las reclamaciones de la Audiencia Nacional, que volvió a investigarle por ensalzar el terrorismo en una carta. Cuando el pistolero sintió que Irlanda ya no era un escondite seguro, se marchó a Venezuela, donde varios medios le ubicaron tanto en 2014 como en 2015.

Entre los terroristas refugiados en Venezuela también se encuentran Arturo Cubillas, que colabora con el Gobierno de Maduro y que está acusado de organizar entrenamientos conjuntos de las FARC y ETA; o el histórico José Luis Eciolaza Galán, alias «Dienteputo», un antiguo dirigente de la banda que huyó en los años noventa.

La falta de colaboración de algunos países de nuestro entorno como Bélgica es otro obstáculo. Allí se encuentra Natividad Jáuregui, una etarra de los años de plomo a la que Bélgica da cobijo desde 2013. Las autoridades belgas han rechazado en tres ocasiones entregar a la pistolera, que disfruta de una vida corriente al frente de una empresa de cátering. Jáuregui fue procesada el año pasado por el ametrallamiento del policía nacional Francisco Francés Garzón -que tenía veintinueve años, mujer y dos hijas- en la fría mañana del 9 de abril de 1981.

Otros fugados contra los que se mantienen requisitorias en activo se ubicarían en México, Cuba (allí tienen localizados a tres etarras), Cabo Verde, Uruguay y Francia, donde se ubica a unos cinco terroristas y que hace tiempo dejó de ser el santuario donde los terroristas campaban a sus anchas. Allí cayó ayer Josu Ternera, el que parecía que nunca caería.

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