LA VUELTA AL PERONISMO

El peronista Fernández, nuevo presidente de Argentina tras derrotar a Macri por 7 puntos

El abogado peronista, socio de la corrupta Cristina, deberá sacar al país de una grave crisis

El peronista Fernández, nuevo presidente de Argentina tras derrotar a Macri por 7 puntos
Alberto Fernández y Mauricio Macri.

Argentina otra vez marcha atrás y sin frenos. El peronista Alberto Fernández es el nuevo presidente del país austral.

Mauricio Macri admitió su derrota, amplia (48% frente a 40,5%) pero no tan severa como pronosticaban los sondeos, e invitó a su sucesor a un desayuno con el objetivo de organizar las seis semanas de transición que restan hasta el 10 de diciembre de 2019.

Fernández previno a la multitud peronista que celebraba la victoria sobre la dureza de la tarea a la que debería enfrentarse.

“Vienen tiempos difíciles”, dijo, después de prometer que gobernaría “para la gente, para todos”.

Macri, a su vez, felicitó al ganador y ofreció cooperación.

Fernández, abogado de 60 años, gobernará junto a su flamante vicepresidenta electa, nada menos que la exmandataria (2007-2015) Cristina Fernández de Kirchner, que durante estos cuatro años fuera del poder ha acumulado trece procesamientos –la mayoría por corrupcion– y siete órdenes de prisión preventiva que no se ha podido hacer efectiva porque el Senado, de mayoría peronista, ha negado su desafuero.

Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner.

No obstante, los problemas judiciales de Kirchner no han sido un obstáculo para la victoria del peronismo.

Al contrario, la expresidenta conserva por sí sola un elevado caudal de votos que decidió poner al servicio del Partido Justicialista, que se reunificó casi totalmente en torno a Fernández bajo la coalición Frente de Todos. La estrategia dio sus frutos. Sólo una porción del peronismo moderado se mantuvo al margen y apoyó la candidatura del exministro de Economía, Roberto Lavagna, que quedó tercero con el 6% de los votos.

El regreso al poder del peronismo estaba cantado desde las primarias obligatorias del 11 de agosto, donde Fernández se impuso a Macri por 16 puntos, un resultado inesperado por lo abultado. Sin embargo y aunque no logró forzar una segunda vuelta como fue su objetivo de campaña bajo el lema “Sí se puede”, el presidente consiguió finalmente reducir la brecha y no perder por los veinte puntos que vaticinaban las encuestas.

Alberto Fernández saluda a los militantes peronistas.

El voto útil de derechas se concentró en torno al mandatario para intentar frenar al justicialismo y los dos candidatos más conservadores que Macri vieron sus apoyos reducidos a poco más del 1%.

Miles de personas de personas festejaban anoche la victoria del peronismo a las afueras del centro cultural elegido por el Frente de Todos para esperar los resultados, situado en el barrio porteño de Chacarita, en plena calle Corrientes.

Mientras tanto, en el Banco Central se celebraba una reunión para evaluar medidas que mitigaran la esperable reacción negativa de los mercados. Tras las primarias, la alta probabilidad de que el peronismo reunificado regresara al poder, con la presencia de Kirchner, ahora como vicepresidenta, desató la reacción negativa de los mercados, con la consiguiente devaluación del peso de un 30% en la semana posterior y los argentinos acudiendo en masa a los bancos para retirar sus depósitos o convertirlos en dólares.

Alberto Fernández saluda a Cristina Fernández tras conocer el resultado electoral.

El gobierno se vio obligado a tomar medidas para restringir la compra de dólares, que a partir de hoy podrían incrementarse. Por ello, además de los candidatos presidenciales, la persona más buscada este domingo por los periodistas fue el ministro de Hacienda, Hernán Lacunza.

“Estamos todos votando, me parece prematuro, pero estamos preparados para cualquier escenario, lo importante en este momento es que cada ciudadano ejerza su derecho y su deber”, declaró al acudir al colegio electoral. “Somos los primeros atentos a que la incertidumbre afecte lo menos posible a la población y las medidas que tomamos tienen un norte exclusivamente para bajar la incertidumbre y atender las necesidades básicas de la población”.

A pesar de que el regreso del peronismo se daba por hecho desde agosto, la semana pasada el peso se devaluó más de un 7%, lo que hace creer que las sorpresas financieras no han concluido. Por este motivo, Fernández también llamó ayer a la tranquilidad cuando acudió a votar. El líder del peronismo habló ya con el convencimiento de ser el presidente electo.

“Vamos a trabajar todos juntos por un país mejor, se terminó el nosotros y ellos”, agregó, en relación a la llamada grieta política, profundizada por el kirchnerismo y mantenida por el macrismo como estrategia electoralista.

Macri reconoció la derrota e invitó a Alberto Fernández a un desayuno.

La jornada se desarrolló con normalidad y coincidió con el noveno aniversario del fallecido presidente Néstor Kirchner, del cual Fernández fue mano derecha como jefe de gabinete (primer ministro) durante todo su mandato (2003-2007), cargo que continuó ejerciendo al asumir su esposa el gobierno y que acabó dejando en el 2008, al pelearse con ella, que ahora será su vicepresidenta.

“El día que se fue Néstor los argentinos están votando. Yo lo quise mucho, lo quiero cada día más, y sé que, dónde esté, me está ayudando”, afirmó Alberto Fernández en el colegio electoral.

Por su parte, la viuda de Kirchner sufragó en la ciudad patagónica de Río Gallegos tras visitar el mausoleo de su esposo y se limitó a repetir el tópico de día “importante para la democracia”. Luego se subió a un avión para volar a Buenos Aires y esperar los resultados junto a Fernández. A sus 66 años, la exmandataria y senadora regresará al poder, con la incógnita de si será ella o Fernández quien marcará la línea del ejecutivo.

Macri votó en Buenos Aires y dijo que “se juegan dos visiones de futuro”. El mandatario aseguró que este lunes estará “trabajando temprano en la Rosada por el futuro de los argentinos, en cualquier escenario”.

Autor

Jesús Mitchelle Torres

Licenciado en ciencias fiscales (ENAHP – IUT), especialista en auditoría de Estado (Universidad Simón Bolívar) y magíster en gerencia pública (IESA) con siete años de experiencia como auditor de Estado en Venezuela.

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