Los encargados de la higiene del centro advirtieron que son las grandes marcas las que los visten y alimentan, y que, contradicción mediante, el shopping no deja ingresar a los chicos de la calle
La prensa argentina dedica espacio a una pareja de ancianos y su hija, que desde hace cuatro años viven en un centro comercial en el barrio de Palermo, en Buenos Aires. Hay quienes han creado una cuenta en facebook con el tema.
Las primeras informaciones se publicaron en el diario La Crónica, pero ya un grupo de jóvenes había creado la cuenta Para los que vieron a los viejitos qe viven en el McDonald del Alto Palermo, que tiene más de mil seguidores.
Precisa el diario que la familia se convirtió en un mito urbano después de llamar la atención de los adolescentes que visitan el centro comercial.
Madre, padre e hija visten con impecables prendas, según describe la reportera autora del artículo, quien indica que se comenta que los locales más prestigiosos del shopping los visten para mantener la imagen del lugar, que pasan todo el día en las instalaciones comerciales y, que como es de esperar, suelen quedarse dormidos en algunas de las mesas del patio de comidas.
Explica La Crónica que existen dos teorías vigentes sobre este extraño suceso.
En principio, que el padre de familia es arquitecto -este detalle no se pone en discusión- y que habría tenido gran participación en el proyecto de construcción del Alto Palermo.
Otra de las hipótesis explica que el hombre es adicto al juego y que habría perdido millones de dólares. Como buen profesional de renombre, el arquitecto habría conseguido el favor de poder quedarse en las instalaciones del lugar, aunque, una vez que cierra la última cortina metálica, la familia tiene orden de apartarse del shopping.
Según se dice, se los habría visto durmiendo en las estaciones de la línea de subte D, aledaña a la zona del centro comercial.
El relato de los empleados de limpieza, en tanto, sorprende. Según le habrían confirmado a La Crónica, la familia se baña con el agua de los inodoros porque «el agua es abundante y corre rápido».
Además, los encargados de la higiene del centro advirtieron que son las grandes marcas las que los visten y alimentan, y que, contradicción mediante, el shopping no deja ingresar a los chicos de la calle.

