El número de delitos y la sensación de inseguridad aumentaron en América Latina en los últimos años, sostuvo hoy en Santiago la chilena Lucía Dammert, directora de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso).
La afirmación la hizo en la jornada inaugural del III Curso de «Accountability y Modernización Policial» realizado por la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Policía de Investigaciones de Chile (PDI), que reúne esta semana en Santiago a representantes de los cuerpos policiales de 17 países iberoamericanos.
Dammert apuntó que el número y el tipo de delitos ha ido incrementándose «claramente» en los últimos años en toda la región, y señaló que el crimen organizado juega cada vez un rol más importante.
«Antes se daban delitos sueltos pero hoy hasta los robos de autos están vinculados», indicó Dammert, quien explicó que uno de los grandes desafíos de la policía es luchar contra una delincuencia que está cada vez más organizada y más financiada.
«Hoy la delincuencia es más organizada, está más financiada y tiene más manejo tecnológico que la propia policía y esto pone en seria duda la capacidad de las instituciones policiales como única fuerza para combatirla», recalcó.
Además, señaló la aparición de una criminalidad cada vez más globalizada con la creación de delitos «que hace diez años no existían», como es el caso del cibercrimen.
«Es un desafío enorme porque implica un cambio cultural relevante para enfrentar ciertos delitos que a la gente le parecen ciencia ficción», indicó.
Para combatir mejor la «globalización del delito» y «las migraciones de la delincuencia» los diferentes organismos policiales latinoamericanas compartieron hoy sus experiencias y coincidieron en la necesidad de cooperar.
«El objetivo es construir un organismo fuerte y coordinado, especialmente en temas de información, para atacar el terrorismo y el narcotráfico», explicó a Efe el jefe de la Policía de Bolivia, Ariel Torres, tras referirse a la recientemente creada Comunidad de Policías de América (Ameripol), integrada por 18 países y que desde 2007 tiene como prioridad la lucha contra el narcotráfico.
Asimismo, se destacó la necesidad de aumentar la transparencia en las actuaciones policiales y de ganar el apoyo de una ciudadanía que desconfía de la policía y de la justicia criminal.
«La gente en Latinoamérica no cree que los gobiernos van a resolver los problemas de inseguridad», apuntó Dammert, quien añadió que por ello ha aumentado la demanda de seguridad privada en los países de la región.
Además, instó a aumentar la exigencia de ingreso a la carrera policial y a impartir una formación más profesional con mayor especialización técnica.
Dammert también llamó la atención sobre el aumento del temor y la sensación de inseguridad que repercute en la calidad de vida de la sociedad.
Sin embargo, en este sentido, apuntó que la policía poco puede hacer para combatir el creciente temor ciudadano, del que responsabilizó a los medios de comunicación y al discurso político, que recurre a la «crisis de la seguridad» como herramienta electoral.
