La nieta de Villa cree que los líderes de 1910 son hoy «banderas sociales»

La nieta de Villa cree que los líderes de 1910 son hoy "banderas sociales"
. EFE/Archivo

La historiadora Guadalupe Villa, nieta del líder de la Revolución Mexicana de 1910 ‘Pancho’ Villa, ha afirmado hoy que las figuras de su abuelo y de Emiliano Zapata se han convertido en «banderas sociales» de «grupos contestatarios a las políticas del Gobierno».

«Villa es bandera de un grupo que se llama Frente Popular Francisco Villa, que ya no pide tierras, lo que pide son casas, lo que pide son habitaciones», ha afirmado Guadalupe Villa, que está considerada una de las principales expertas en la figura de su abuelo.

En una rueda de prensa en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), donde participa en el seminario «A cien años de la Revolución Mexicana», la historiadora ha asegurado que Emiliano Zapata «también se convirtió en bandera política».

En referencia a la situación de violencia que vive su país, la historiadora ha indicado que no sabe «si hacen falta líderes» como Zapata y Villa para afrontar la lucha contra el narcotráfico, pero se ha mostrado convencida de que lo que sí hace falta es «gente comprometida con lo que hace».

«Gente comprometida con su trabajo», que «no vele tanto por sus intereses, sino por los intereses del país», ha manifestado Villa, que ha destacado que «México está pasando por un momento muy difícil, que afortunadamente no envuelve a todo el país», aunque, ha opinado, bien «pudiera llegar a suceder así».

Por su parte, el director del Museo Nacional de Historia de México, Salvador Rueda, ha coincidido con Guadalupe Villa en señalar que «el emblema de Zapata hoy es un valor urbanizado», que, según ha indicado, pertenece a «gente muy joven» y se basa en la «idea del principio de esperanza».

Según ha explicado Rueda, el principio de esperanza abre las puertas a cerrar un «ajuste de cuentas con la historia» y, en este sentido, ofrece «la posibilidad de que tú, en esta generación, puedas resolver tus propios problemas».

El director del Museo Nacional de Historia de México ha señalado además que la lucha contra el narcotráfico «es un asunto más bien mediático» y ha negado todo carácter revolucionario a los cárteles de la droga.

«A pesar de ser, quizá, gente que viene de estratos sociales muy bajos, son grupos de elite caracterizados por su violencia, por su falta de escrúpulo, por su falta de idea de nación», ha manifestado Rueda, para quien los narcotraficantes se sitúan en «las orillas del orden social».

El historiador ha opinado que la ola de violencia asociada al tráfico de drogas es «un fenómeno que no va a durar tanto» y que «tiene que ver con el mercado» y con las «leyes».

En cuanto a la fecha final de la Revolución Mexicana, objeto de debate entre los historiadores del país, Guadalupe Villa y Salvador Rueda han convenido en datarlo «a mediados de 1920».

Todo ello, a pesar de que asuntos como el sufragio universal «quedaron pendientes»: «Realmente la democracia es algo de nuestra generación y no de la generación de la Revolución, a pesar de que haya sido la bandera inicial» de ese movimiento, ha declarado Salvador Rueda.

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