Emma Coronel, de 24 años, es la tercera esposa del narco y ha sido una reconocida miss

La bella que suplicó en la cama por ‘Chapo’ Guzmán no era una cualquiera

Cuando el equipo de élite detuvo a su marido estaban ambos en la vivienda con sus hijas gemelas

La bella que suplicó en la cama por 'Chapo' Guzmán no era una cualquiera
Emma Coronel Aispuro Captura

Cuando el equipo de élite de los marinos mexicanos detuvo a Joaquín el «Chapo» Guzmán en el condominio Suites Miramar del balneario Mazatlán, se encontraba junto a él su tercera esposa, la escultural Emma Coronel Aispuro, una ex reina de belleza de sólo 24 años que estaba acostada en su cama y medio dormida.

En otro cuarto, con la niñera, estaban las hijas gemelas de ambos, de dos años.

Llena de pudor y suplicando que no la tocaran, dijo que estaba sola. A escasos metros, el narcotraficante permanecía agazapado tras la puerta del baño del dormitorio.

«Está bien», dijo finalmente Guzmán Loera y se entregó.

Tanto Emma como sus dos hijas quedaron en libertad, ya que las fuerzas de seguridad mexicana y la DEA estadounidense no tenían a la mujer en la lista de sospechosos.

Los romances en la vida del Chapo eran una constante, aunque en este caso había dado un paso más formal.

TRIÁNGULO DORADO 

La conoció en 2006 cuando ella ganó el concurso de belleza Miss Café y la Guayaba, en Durango, estado que junto a Sinaloa y Chihuahua componen el triángulo dorado del narcotráfico.

En ese momento ella era menor de edad, pero al año siguiente, cuando cumplió los 18, se formalizó la relación con una gran fiesta de casamiento en la cual el jefe del Cartel de Sinaloa gastó unos 5 millones de dólares.

NO ERA AJENA AL NEGOCIO DE LAS DROGAS

Se realizó en el pueblo de La Angostura, bajo uno de los más impresionantes operativos de seguridad que pudo implementar la gente de Guzmán. Aseguran que fue una de las fiestas más lujosas y desbordantes que hizo el narcotraficante Emma nació en Estados Unidos, pero pasó casi toda su vida en México. No era ajena al negocio de las drogas.

Su familia ya tenía fuertes vínculos con los carteles de la región y por eso apoyaron fervientemente el romance con un hombre del nivel de Guzmán.

El tío de la joven, Ignacio Nacho Coronel, era un socio menor del Chapo que murió durante un enfrentamiento con el Ejército en 2010. Y su padre, Inés (tal su nombre) Coronel Barrera, era productores de marihuana y amapola. Fue detenido en abril del año pasado, lo que significó un fuerte golpe para la familia.

VIGILADA POR LA DEA

En agosto de 2011, Emma viajó al Sur de California para internarse en el hospital Antelope Valley de la ciudad de Lancaster, donde dio a luz a niñas gemelas.

Agentes de la DEA la siguieron de cerca todo el tiempo, pero la dejaron moverse con tranquilidad. Inclusive no hubo obstáculos para su regreso a México. Claro, era un nexo con el capo narco que querían explotar.

Desde ese momento no se supo nada de ella, hasta que el sábado pasado los marinos mexicanos la encontraron junto al Chapo.

«Estaba ella, su esposa, estaban sus dos hijas, pero no tenían absolutamente nada que ver respecto a las acciones del delincuente y por eso se les dejó en libertad. Se les dio atención e inmediatamente se les liberó a ella y a sus dos hijas»,

explicó el secretario de Gobernación de México, Miguel Angel Osorio Chong.

A LA CÁRCEL MÁS SEGURA 

Tras el procedimiento militar, la mujer desapareció rápidamente. Su esposo fue trasladado a «El Altiplano», la cárcel federal más segura del país. Allí también se encuentran presos otros importantes capos de las drogas como el líder de Los Zetas, Miguel Angel Treviño, y Edgar Valdés Villarreal «La Barbie», quien llegó a ser jefe de sicarios del cartel de los hermanos Beltrán Leyva.

El penal está ubicado en un área rural aislada del Estado de México, vecino a la capital, y tiene fuertes medidas de seguridad. Los reclusos están distribuidos en ocho módulos, de acuerdo a su peligrosidad y perfil criminal. 

Estados Unidos ya reclamó su extradición. La principal preocupación de los fiscales norteamericanos es que, dada la permeabilidad de las cárceles mexicanas, Guzmán siga operando su imperio desde la celda.

Nadie duda de que el jefe del Cartel de Sinaloa recibió ayuda de sectores encumbrados de la justicia, la política y las fuerzas policiales para poder permanecer tanto tiempo en libertad.

 

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