Robert Durst estaba grabando un documental sobre sus casos y no se dio cuenta en el baño de que tenía el micro abierto

[Vídeo] El millonario confiesa tirándose pedos y creyendo que nadie le oye… ¡tres asesinatos!

"¿Qué demonios hice? Los maté a todos, por supuesto"

[Vídeo] El millonario confiesa tirándose pedos y creyendo que nadie le oye... ¡tres asesinatos!
Robert Durst Reuters

Se creía que el micro estaba cerrado, y metió la pata hasta el fondo tras finalizar una entrevista que estaba ofreciendo para la cadena HBO.

Es el millonario del sector inmobiliario de 71 años Robert Durst, que hace décadas es sospechoso de dos asesinatos y de la desaparición de su mujer.

«Los maté a todos», fue su confesión en el baño cuando defecaba tirándose pedos a todo pasto.

«¿Qué demonios hice? Los maté a todos, por supuesto», dice Durst, desconociendo que su voz estaba siendo escuchada y grabada por todo el equipo de producción del periodista Andrew Jarecki.

Dos frases incriminatorias para alguien que es sospechoso de tres crímenes: la desaparición de su mujer; el asesinato de una amiga, y la muerte de un vecino.

DETENIDO

El sábado, Durst fue detenido en Florida, justo antes de la emisión del capítulo final de la serie, titulada: «La maldición: Vida y muertes de Robert Durst. » ¿Toda la verdad?. Nadie dice toda la verdad».

Puede que con el descuido del micrófono él la haya dicho al fin. Y que, a sus setenta y un años, le haya llegado la hora de pagar por sus delitos.
Horas antes de la emisión de este episodio, el empresario del sector inmobiliario, de 71 años, fue arrestado en un operativo del FBI en un hotel de Nueva Orleans cumpliendo una orden de la policía de Los Ángeles.

LOS CRÍMENES

La escritora Susan Berman,de 55 años, fue hallada muerta en su casa de Beverly Hills con un balazo en la nuca justo cuando los investigadores de Nueva York tenían previsto interrogarla por el caso de la desaparición en 1982 de Kathleen, esposa de Durst. En este último caso también se sospecha de él.

Además, Durst fue declarado inocente en 2003 de haber matado a su vecino Morris Black, que vivía en su mismo piso en un edificio, ya que el jurado consideró que actuó en defensa propia, a pesar de que después descuartizó el cadáver.

Según la versión oficial, el empresario arrojó los restos a la bahía de Galveston (Texas), algo que justificó en su temor de que las autoridades no creyeran que el disparo había sido fortuito.

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