La hija mayor del clan nació con problemas mentales, pero quedó discapacitada

La ‘hermana secreta’ de los Kennedy a quien sometieron a una lobotomía

Un nuevo libro destapa más detalles sobre la vida de Rosemary Kennedy

La 'hermana secreta' de los Kennedy a quien sometieron a una lobotomía
Rosemary Kennedy PD

Un nuevo libro destapa más detalles sobre la vida de Rosemary Kennedy, la hija mayor del clan estadounidense que desapareció de la vida pública durante décadas.

Rosemary, de pie, en la izquierda, al lado de su hermano Robert y John, en 1938, tres años antes de su lobotomía

 1940, cuando Rosemary tenía 22 años, le escribió una carta a su padre, Joseph P. Kennedy, que en ese momento era embajador de Estados Unidos en Reino Unido, en la que le decía que estaba muy encariñada con él y que le quería mucho.

Un año después, la misma mujer era incapaz de sostenerse en pie o de formar una oración debido a una decisión que tomó su amado padre.

La revista «People» publica en su última edición extractos del libro «Rosemary: The Hidden Kennedy Daughter» (Rosemary: la hija oculta de los Kennedy) en el que se ofrecen más detalles de las causas de la desaparición pública de Rosemary, hermana de John F. Kennedy.

Según se relata en el libro, escrito por Kate Larson, Rosemary, tercer vástago de Rose y Joseph, nació en 1918 con algunos problemas mentales causados por complicaciones en el parto.

Rosemary sufrió una interrupción de flujo de oxígeno al cerebro durante su nacimiento debido a la que enfermera que atendía el parto no encontraba al doctor encargado, por lo que le pidió a Rose que «apretara las piernas juntas para retrasar la llegada del bebé».

Cuando este método falló, la enfermera «sostuvo la cabeza del bebé y le empujó de nuevo al canal de nacimiento durante dos horas».

La niña llegó finalmente al mundo, y mientras crecía sus padres empezaron a notar que «no era como los otros». La autora de libro asegura que la familia trató de criar a la chica como una más, por lo que se le veía en paseos familiares y fiestas.

Pero al llegar a la pubertad, la joven empezó a sufrir ataques incontrolables de ira, que muchas veces que tornaban violentos. Al mismo tiempo, Rosemary había desarrollado una figura voluptuosa, con buenas curvas, que llamaba la atención de los jóvenes.

Joseph Kennedy empezó a preocuparse, ya que pensaba que la reputación intachable de su familia, así como la carrera política de su hijo John podría verse empañada si su hija Rosemary quedaba embarazada. «La familia trató de protegerla pero la situación era una bomba de tiempo», reza el libro.

En el mes de noviembre de 1941, el patriarca del clan Kennedy, que para ese momento ya tenía nueve hijos, programó una lobotomía para su hija. Este procedimiento experimental se utilizaba para hacer más dócil a pacientes con graves problemas mentales.

Según relata Larson, la cirugía consistía en taladrar dos agujeros en el cráneo de Rosemary, insertar una espátula hacia el lóbulo frontal del cerebro, girar la espátula y «raspar».

El procedimiento estaba en fase experimental, así que la familia sabía los riesgos que asumía, aunque Joseph no informó a su esposa sobre su decisión hasta que terminó la operación. La cirugía fue una «chapuza», y Rosemary quedó totalmente discapacitada, con las facultades mentales de un infante. No podía caminar, hablaba de forma torpe y sufría incontinencia.

Internaron a la joven en un centro psiquiátrico en Nueva York durante siete años, y después, el patriarca envió a Rosemary a una institución mental católica en Jefferson, Wisconsin y más nunca volvió a ver a su hija, reza «People»

Ninguno de los ocho hermanos de Rosemary conocía la verdad sobre el estado de salud de la joven, a quien la familia mantuvo escondida durante décadas. En 1961, cuando Joseph P. Kennedy quedó discapacitado tras sufrir un derrame cerebral, Rose se dignó a ver a su hija por primera vez en 20 años y a contar la verdad.

En otro libro, «The Missing Kennedy», la autora Elizabeth Koehler-Pentacoff narra sus memorias, y en ella recuerda la vez en la que visitó a Rosemary en Wisconsin, donde su tía la había cuidado durante 30 años. «Rosie era muy feliz cuando tenía visita. Amaba las fiestas, la música y los dulces. Cuando le decíamos que teníamos una caja de dulces, sus ojos se levantaban. Y cuando las personas la visitaban, ella se sentía en el cielo».

Rosemary Kennedy murió de causas naturales en 2005 a los 86 años. Sus hermanos Jean, Eunice, Patricia y Ted estuvieron a su lado.

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