Amy Wilson, de 18 años de edad, se encerró en el váter y pidió ayuda a través de la red social

La aterrada joven salva su vida gracias a Facebook cuando el novio iba a matarla

Joshua Knight, de 19 años, y borracho perdido, quiso asesinarla a tiros

La aterrada joven salva su vida gracias a Facebook cuando el novio iba a matarla
Amy Wilson PD

La joven Amy Wilson, de 18 años de edad y su novio Joshua Knight, de 19, se encontraban bebiendo y pasando el rato en casa de éste mientras veían la película ‘Sin City’ cuando lo que se presentaba como una cita tranquila en pareja rápidamente cambió su cauce hacia una situación de terror, angustia y desesperación.

Según relata el fiscal de Newcastle (Inglaterra), que ha asumido la investigación del caso, Joshua, en estado ebrio, al terminar la película comenzó a amenazar a su novia diciéndola que la iba a matar mientras la apuntaba con una pistola.

La joven, aterrada, se apresuró a encerrarse en el baño y asegurarse de bloquear la puerta que le separaba de las amenazas de su novio, que continuaba gritándola y «diciéndole que si salía de ahí iba a matarla», tal y como recogen declaraciones relativas a la investigación en el diario digital ‘Metro‘.

Fue en ese instante cuando gracias a su teléfono móvil Amy buscó una ayuda desesperada que le salvase de lo que parecía una tragedia inminente.

Afuera, Joshua la esperaba preparado con dos martillos, cuchillos y otras armas blancas con las que intentaba forzar la puerta para entrar.

El temor a que le escuchase llamar a la policía hizo que Amy buscase el auxilio a través de las redes sociales, conectándose en Facebook y emitiendo desde allí mensajes de socorro: «Esta es una situación de emergencia real. Realmente necesito ayuda. No sé qué hacer. Estoy encerrada en el baño mientras él (Joshua) está más allá de la puerta diciéndome que voy a morir», escribió.

Los amigos que recibieron el mensaje, incrédulos, terminaron por asimilar que efectivamente se trataba de un grito desesperado en busca de ayuda cuando Amy acompañó a sus textos de varios selfies en los cuales se podía ver, a través de su rostro, la agonía que estaba viviendo.

Más allá, utilizó la opción de compartir la ubicación por medio del GPS del dispositivo para de este modo conseguir que sus amigos la localizasen después de contactar con las autoridades.

De este modo, la Policía consiguió detener al agresor, que no tenía antecedentes penales, y ha sido condenado a 16 meses en prisión. Además, se le ha impuesto una orden de alejamiento de Amy, una multa superior a los 1.000 euros y le han asignado un tratamiento de rehabilitación.

Según algunos expertos, el cambio repentino en su conducta podría estar relacionado con trastornos asociados al espectro autista.

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