Viajó a Siria con una autorización de seguridad de alto secreto en 2014

Una agente del FBI lo deja todo y se casa con el decapitador del ISIS al que investigaba

Daniela Greene se unió en matrimonio con el rapero alemán Desso Dog, alias Abu Talha al Almani, tras fugarse a Siria a espaldas de la agencia estadounidense

Una agente del FBI lo deja todo y se casa con el decapitador del ISIS al que investigaba
La traductora del FBI PF

La empleada del FBI fue condenada a dos años de prisión

Una traductora del FBI con una autorización de seguridad de alto secreto viajó a Siria en 2014 y se casó con un agente clave del grupo terrorista Daesh que ella misma estaba investigando.

Según informa CNN, la agente Daniela Greene mintió al FBI acerca de dónde iba y advirtió a su nuevo marido de que estaba bajo investigación.

Denis Cuspert, cuyo nombre artístico era Desso Dog y que utilizaba en el ISIS el de Abu Talha al Almani (es decir, «el alemán»), fue dado por muerto tras un ataque con  drone de la CIA a finales de 2016, pero según fuentes del Pentágono, podría seguir vivo y en fuga por el desierto que comparten Siria e Irak.

El marido de Greene era Denis Cuspert, un rapero alemán y reclutador de Daesh retornado, cuya creciente influencia online para atraer a yihadistas violentos lo habían puesto en el radar de las autoridades de la lucha contra el terrorismo en dos continentes.

En Alemania, Cuspert era conocido por el nombre del rapero Deso Dogg. En Siria, era conocido como Abu Talha al-Almani.

Alabó a Osama bin Laden en una canción, amenazó al expresidente Barack Obama con un gesto de cortar la garganta, y apareció en varios vídeos de propaganda, incluyendo uno en la que sostenía una cabeza humana recién cortada.

Pocas semanas después de casarse con Cuspert, Greene, de 38 años, pareció darse cuenta de que había cometido un terrible error y huyó de vuelta a EEUU, donde fue detenida inmediatamente y accedió a cooperar con las autoridades.

Se declaró culpable de hacer declaraciones falsas de terrorismo internacional y fue condenada a dos años de prisión federal, siendo puesta en libertad el pasado verano.

A pesar de que Greene tuvo una «conducta que bordeaba una línea peligrosamente cerca de otros cargos más graves», el fiscal argumentó que ella debía recibir una sentencia menor por su cooperación, por lo que estuvo mucho menos tiempo en la cárcel que otras personas relacionadas con el terrorismo.

Incluso los acusados de intentar fallidamente viajar a Siria para unirse a Daesh reciben sentencias mayores, lo que ha sido muy criticado entre los conocedores del caso.

El FBI ha explicado a la CNN que como resultado del caso de Greene «dio varios pasos para identificar y reducir las vulnerabilidades de seguridad» y que el FBI «sigue reforzando las medidas de protección en el desempeño de su labor vital», aunque desde el organismo no han identificado cuáles son estos cambios.

Por su parte, Greene, que ahora trabaja como anfitriona en un salón de un hotel, ha señalado que tiene miedo de contar los detalles de su caso. «Si te hablo de mi familia, estará en peligro», ha subrayado.

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