CIENCIA Y TECNOLOGÍA

Ken Kocienda: el ex ingeniero de Apple que desvela lo jodido que fue trabajar con Steve Jobs

El ex ingenirero de Apple relata la historia en su libro: "Selección Creativa: Dentro del Proceso de Apple Durante la Era Dorada de Steve Jobs"

Ken Kocienda: el ex ingeniero de Apple que desvela lo jodido que fue trabajar con Steve Jobs
Steve Jobs y Ken Kocienda JY

Detrás de cada logro profesional hay una historia, y ninguno de los caminos a ellos fue dulce, es lo que revela Ken Kocienda, el ingeniero de software y diseñador que trabajó para la firma de Cupertino por más de quince años. (Hija mayor de Steve Jobs revela detalles del lado más oscuro de su padre)

En su último libro, «Selección Creativa: Dentro del Proceso de Apple Durante la Era Dorada de Steve Jobs» Kocienda en el explora la dura relación laboral que tenía con Steve Jobs, ejecutivo con el que tuvo oportunidad de trabajar en sus últimos años al mando de Apple, antes de empeorar su salud.

Lo memorable del libro y lo que ha hecho que la bibliografía sea un éxito en Estados Unidos son los detalles de la compleja dinámica que tenía con su jefe, conocido por su poca paciencia y por su carácter irascible que terminaba en sus insultos y maltratos cuando el asunto era enviar un feedback a sus colaboradores.(¿Quieres saber cómo Tim Cook intentó salvar en vano la vida a Steve Jobs?)

«Imagina que tu jefe te dice a la cara que tu proyecto es una basura. Luego, imagina que tu jefe es Steve Jobs. Eso es lo que me pasó cuando trabajaba como ingeniero principal del software del iPhone durante la era dorada de Apple.

Era 2009 y estábamos desarrollando el software para lo que sería el iPhone 4. Ese fue el modelo que lamentablemente terminó siendo conocido por la controversia del ‘antena-gate’, lo que hacía que sufriera problemas de conectividad si se sostenía de forma incorrecta.(Así fue el gran consejo sobre la privacidad de los datos que Steve Jobs dio en 2010 y Zuckerberg escuchó)

El iPhone 4 también fue el primer smartphone de Apple con el display Retina, una pantalla con pixeles tan pequeños que no podían ser vistos por el ojo humano. Mi trabajo era crear una nueva tipografía para sacarle provecho a la pantalla. Necesitaba la aprobación de Steve y ya podía sentir la presión.

Preparé ocho opciones, muchas de ellas variaciones de nuestra clásica Helvética, y otras mezcladas como contraste. El tema es que cada una de ellas tenía un problema: si aumentabas la ampliación, las pinceladas verticales de letras como ‘M’ se volvían borrosas y no mejores que en el antiguo display.

Steve miró la pantalla de cada teléfono, movió sus anteojos de lente redondo para que descansen sobre su frente, miró fijo hacia abajo de nuevo para luego volver a colocarse los anteojos y devolver cada aparato a la mesa frente suyo. Luego expresó lo que sentía.

Me fui deseando tener una bolsa plástica en mi bolsillo para tirar todo lo que había hecho.

Volví a trabajar con mis colegas en busca de otras tipografías y a los pocos días descubrimos Helvética Neue, por ‘nuevo’ en alemán. Esta versión presentaba sutiles mejoras que hacían que todo se viera perfectamente definido en la pantalla. Steve lo aprobó sin dudarlo.

De esa experiencia me llevé el siguiente aprendizaje. Las críticas pueden ser efectivas incluso si no son constructivas. Steve no tenía problema en mostrar su rechazo sin dar explicación alguna. Si algo no le gustaba, simplemente lo decía.

El estilo de sus devoluciones era directo y estaba dispuesto a decir que una idea no era buena incluso si no podía explicarlo en términos claros y concisos. Steve era impredecible, temperamental y, afortunadamente, nunca me tocó recibir lo peor de su arenga.

La clave está en poder colocar las palabras duras dentro de un contexto en el que se entienda que no están dirigidas a uno de forma personal sino al propio trabajo.(Steve Jobs, un hombre sin vehículo propio y con faltas de ortografía, que triunfó)

A lo largo de mis años en Apple, llegar a un acierto generalmente implicaba varios intentos, además de tener que recibir críticas directas y en muchas oportunidades brutales para poder avanzar en el proceso. Así que deja tu ego en la puerta y ten algo a mano para limpiar los restos.«

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