CRIMEN SIN CASTIGO

Cómo la exquisita ‘Versace’ quedó entreverada en el lavado de dinero del narcotráfico mexicano

La célebre marca de indumentaria de lujo se vio envuelta en un escándalo sobre el tráfico de drogas

Cómo la exquisita 'Versace' quedó entreverada en el lavado de dinero del narcotráfico mexicano
Relación de Versace y el narcotráfico de México

La colonia Americana, en la ciudad de Guadalajara, México, es conocida por haber sido a principios del siglo pasado una de las más exclusivas de esta ciudad.

Durante décadas ha sido sede del consulado de Estados Unidos y otras sedes diplomáticas (Que hacían los capos más peligrosos de la droga en México antes de ser narcos).

A los tapatíos (como se les llama a los nativos de esta capital estatal) les gusta presumir de esta zona porque aloja a las grandes casonas antiguas (México: El helador secreto por el que los narcos adoptaron la ‘moda’ de decapitar rivales).

En los noventa, ninguna zona era mejor para alojar una boutique de la exclusiva marca Versace que la colonia b. Su inauguración, en diciembre de 1994, fue uno de los eventos sociales más sonados de la época (Narcos: La historia del misterioso padre de Pablo Escobar).

Era la cuarta tienda de la firma italiana que se abría en el país gracias al éxito que tuvo en otras grandes capitales como Ciudad de México y Monterrey.

A diferencia de sus otras sedes, esta boutique tenía un problema: según la escritura pública 11.416, la casa había sido comprada el 20 de julio de 1994 por Vicente Carrillo Leyva, un joven de entonces 17 años, quien pagó 2.080.000l pesos de la época (en la actualidad serían USD 108.524), según dio fe el notario Luis Ramírez Orozco. (Sergio Ramos se olvida por fin de los pingos y opta por vestirse con el carísimo ‘Versace’)

El joven, que siete días después cumplió la mayoría de edad, era hijo de Amado Carrillo Fuentes «El señor de los cielos», líder del Cártel de Juárez y uno de los capos más reconocidos en la historia del narco mexicano.

La tienda empezó a operar cinco meses después de la compra de la casona ubicada en la tradicional avenida Vallarta.

Por tres años se pasó por alto quien era el dueño, hasta que en abril de 1997, la Fiscalía federal incautó la propiedad, periodo durante el cual fue saqueada por los agentes y por gente que al pasar quebraba las vitrinas para extraer algún objeto de la prestigiada marca (La feroz respuesta de la más célebre amante de Pablo Escobar a la serie «Narcos»).

La propiedad fue investigada como parte del proceso que se seguía al entonces zar antidrogas del país, el general Jesús Gutiérrez Rebollo, detenido meses antes acusado de haber recibido pagos del «Señor de los cielos» para facilitar sus operaciones.

«Es un ejemplo, una prueba de cómo el narco empezaba a filtrarse en la sociedad en general», señaló en entrevista desde Guadalajara Gabriela Rivera, periodista que hace 21 años, días antes de la incautación, descubrió en el Registro Público que Vicente Carrillo había comprado la propiedad.

La periodista realizaba una investigación sobre una propiedad presuntamente a nombre de José Córdoba Montoya, el jefe de asesores del ex presidente Carlos Salinas de Gortari, pero conforme buscaba en los libros, salían toda una serie de propiedades a nombre de otro capo: Juan José Esparragoza «El Azul», uno de los fundadores del Cártel de Sinaloa.

«Medio Guadalajara era del ‘Azul’, era impresionante la cantidad de propiedades que estaban a su nombre en todos lados, y buscando más en los libros, fue cuando me encontré con esa casa (la que albergaba la boutique de Versace)», explicó.

Pocos clientes y mucha excentricidad

Vicente Carillo compró la propiedad, construida entre 1906 y 1908, a unos hermanos de apellidos Ochoa Hernández, según verificó Rivera, quien tras el hallazgo fue a visitar la tienda fingiendo ser una compradora.

En su interior, relató, «todas las prendas llamaban la atención, y pensé quién podría usar estas cosas tan extravagantes. Había ropa, zapatos, cinturones, bolsas…»

Había seis empleadas que se sorprendieron al verla entrar porque era raro que llegara algún cliente, pero como aclaró que sólo iba a curiosear, el personal tampoco le puso atención ni le dio mucha información sobre el negocio, pero pudo observar que conservaba la arquitectura de las casonas antiguas de la zona, de estilo afrancesado, con entradas en medio y un jardín alrededor.

«La tenían bien cuidada porque también era un orgullo el tener una marca de esa índole en Guadalajara, en lugar de sospecharse qué pasaba ahí, se presumía si se compraba en esa tienda», señaló la periodista.

Rivera publicó la información que en aquel entonces ni siquiera fue nota de portada para el rotativo en el que trabajaba. Días después, la casa fue incautada por la Fiscalía y a partir de entonces quedó prohibido el acceso no sólo a la casa sino también a los libros del registro de la propiedad en los que aparecían los detalles de la transacción.

La casa quedó bajo el resguardo de policías federales a quienes se acusó de haber saqueado la tienda y robado la mercancía. Después fue reclamada por el Estado como patrimonio histórico y posteriormente habría pasado nuevamente a manos de particulares.

Dos décadas después

Aunque a partir de entonces la marca italiana ha multiplicado su presencia en México, principalmente a través de puntos de venta en almacenes de lujo, en Guadalajara no volvió a abrir una boutique. (¡Confirmado! Michael Kors adquiere Versace por 2.100 millones de dólares)

El escándalo duró unos cuantos días. Pero si un caso similar se presentará en estos días, las consecuencias para la marca serían devastadoras, principalmente por la existencia de las redes sociales. Si una marca de lujo se ve envuelta en un caso de lavado de dinero, se verían seriamente afectadas y peor aún si ese dinero es resultado del narcotráfico.

«Hay que recordar que las marcas de lujo tiene sus singulares cuatro «p» del marketing que son producto, precio, promoción y punto de venta. En un caso de supuesto daño de imagen, como por ejemplo, lavado de dinero, cada uno de ellos se vería afectado debido a las redes sociales, contrario a lo que pasó en los años 90, donde solo el punto de venta fue el afectado«, dijo a Infobae Eneas Mares, consultor en diseño de imagen.

«El lujo, por su carácter ‘innecesario’ se promociona ampliamente para generar el deseo del consumidor. Es por ello que las marcas de lujo dependen al 100 por ciento de su imagen y más aún con tanta competencia y con tanta visibilidad en las redes sociales. Imaginemos que hoy se da a conocer que Versace renta una casa en Culiacán que el mismo día de su inauguración se descubre que es propiedad de un hijo del ‘Chapo’ Guzmán. Versace no solo tendría que lidiar con aspectos legales sino también se enfrentaría a un escarnio público gracias a los ‘memes’, a las críticas de los usuarios en redes sociales y a las notas informativas», opinó.

Mientras tanto, la casona conserva su estructura y colores originales de la época en que fue boutique de Versace, sólo que ahora es un salón de fiestas donde se realizan todo tipo de celebraciones.

Amado Carrillo murió en Julio de 1997, presuntamente durante una cirugía estética. Vicente Carrillo Leyva fue detenido en 2009 en Ciudad de México y fue liberado este año.

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