Inmigración

Un joven hondureño muere tras semanas de agonía al ser arrollado de «La Bestia»

Con Josué Arcángel Quintanilla, de 23 años, suman 11 los hondureños fallecidos en México desde que llegó al país la primera caravana

Un joven hondureño muere tras semanas de agonía al ser arrollado de "La Bestia"
Josué Arcángel Quintanilla

Un migrante hondureño, de 23 años, murió en un hospital de la ciudad de Saltillo, capital del estado de Coahuila, luego de que fue arrollado por el tren conocido como «La Bestia«, que utilizan los centroamericanos y mexicanos que buscar cruzar la frontera con Estados Unidos. (Donald Trump: La migración ilegal le cuesta 200.000 millones a EEUU)

Originario de originario de Macuelizo, Santa Bárbara, el joven Josué Arcángel Quintanilla salió de Honduras con la primera caravana que partió del país centroamericano el pasado 13 de octubre y llegó a México el 19. (Venezuela, líder en el crecimiento de la migración en España )

Sin embargo, al comprobar que había pocas posibilidades de entrar a Estados Unidos con el resto de sus compatriotas, decidió separarse y seguir la ruta en «La Bestia», el sistema de trenes de carga al que recurren los migrantes para transportarse de la frontera sur de México al norte.

Josué intentó abordar uno de los vagones, pero cayó en las vías y sobre su cuerpo pasaron las ruedas del tren.

Herido de gravedad, el joven hondureño fue trasladado a un hospital de asistencia social en Saltillo, donde estuvo internado «varias semanas» acompañado de su madre, Nora Amelia Tabora, quien viajó a México a México con una visa humanitaria, de acuerdo con información de la Casa Presidencial de Honduras.

Tras la muerte de su hijo, Nora Amelia pidió a las hondureñas que «no permitan que sus hijos se aparten de ellas, porque no están seguras de que ellos puedan regresar», según el comunicado de la Presidencia de Honduras.

«El demonio les da el mal pensamiento a las personas para que dejen el país botado. Ahí dicen que viene otra caravana, yo no estoy de acuerdo con eso», dijo la madre.

La mujer relató los tristes días que pasó en el hospital cuidando a su hijo, quien no podía hablar, pese a estar consciente, y recordó que el joven le expresaba a través de señas con las manos su deseo de volver a Honduras.

Tabora instó a sus compatriotas que no dejen su tierra. «Allá uno sea como sea come, nadie se muere de hambre (…), como pobre siempre uno vive en el país. Para mí, que no se vengan».

Aseguró que los hondureños que emigran de manera irregular «aguantan hambre, frío y (llegan) a sufrir. Los golpean, los matan los trenes; si se vinieran legalmente con su visa, ahí no les pasaría nada, pero caminando es un riesgo«.

Con la muerte de Josué Arcángel Quintanilla suman 11 los migrantes hondureños que han fallecido en México desde que salió la primera caravana, tres de ellos en octubre pasado.

Según cifras oficiales, un total de 7.270 hondureños que decidieron no seguir en la caravana que salió el 13 de octubre hacia Estados Unidos han regresaron a su país de manera voluntaria, a través del plan «Retorno Seguro» que impulsan Honduras, México y Guatemala.

La embajada de Honduras en México estima que las autoridades estadounidenses comenzarán a recibir solicitudes de asilo de hondureños a finales de marzo próximo, y que sólo 3% de los 2.500 que permanecen en albergues de México tienen posibilidades de obtenerlo.

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