Realeza británica

Meghan Markle quiere dar a luz en EEUU: El rumor que pone nervioso a los británicos

La esposa del príncipe Harry estaría decidida a tener a su hijo en suelo estadounidense

Meghan Markle quiere dar a luz en EEUU: El rumor que pone nervioso a los británicos
Meghan Markle

Cada día que pasa, se hace más evidente la tensión que impera en la Corona británica en torno a la figura de Meghan Markle. Con un origen y una vida muy alejados de la realeza, no sólo tiene las dificultades lógicas para adaptarse a un mundo tan diferente, sino que no parece tener ninguna intención de hacerlo. (Meghan Markle y un nuevo tatuaje que llena de ira a Kate Middleton (y a sus haters))

El baby shower de medio millón de dólares que organizó la semana pasada en un penthouse neoyorquino fue una de las tantas muestras. Pero ahora estaría dispuesta a dar un paso mucho más osado: no dar a luz en suelo británico. (El viaje secreto de Meghan Markle a Nueva York para su «Baby Shower»)

El rumor circula desde hace varios días en los pasillos del Palacio de Kensington, y escandaliza a todos en los círculos reales. Quien lo reveló ante los medios es Paul Burrell, quien fuera mayordomo de Lady Di.


«Es probable que Meghan se oponga a todas las tradiciones cuando se trata de tener un bebé. Basta observar dónde va a nacer. No creo que use el Lindo Wing. Creo que usará un hospital estadounidense como The Portland, que es propiedad de Hospital Corporation of America. No creo que ella vaya por el mismo camino que Kate Middleton», sostuvo Burrell en una entrevista con Fabulous Online.

La maternidad Lindo Wing, ubicada en Londres, fue el lugar elegido por la duquesa de Cambridge, pero ha recibido críticas negativas de los usuarios. No porque sus profesionales sean malos, sino por no tener la mejor higiene y por la calidad de la comida.

Acostumbrada a desafiar las tradiciones, no sería extraño que Markle se decida por otro lugar. Pero que el bisnieto de la reina Isabel II nazca en Estados Unidos parece mucho para algunos observadores.

La duquesa de Sussex, de 37 años, vuelve a ubicarse en el centro de la escena sólo una semana después de su viaje de ida y vuelta a los Estados Unidos en jet privado por un costo USD 250.000, de acuerdo a un reporte del tabloide Daily Mail.

La ex actriz viajó a Manhattan para disfrutar de su baby shower junto a sus íntimas amigas. La tenista Serena Williams y la abogada Amal Clooney fueron las encargadas de organizar la exclusiva fiesta de bienvenida del bebé en el penthouse suite del hotel The Mark, en el Upper East Side, cuyo alquiler por día cuesta USD 150.000. 


Para amenizar la velada contrataron al arpista Erin Hill, lo que costó USD 550.

A la cita acudieron unas 15 personas, entre las que se encontraban también la estilista Jessica Mulroney; la diseñadora Misha Nonoo; la presentadora Gayle King; Abigail Spencer, la actriz y compañera de Meghan en Suits, y el maquillador Daniel Martin.

El excesivo costo del viaje a Nueva York ha causado cierta inquietud en Gran Bretaña, a pesar de que el Palacio de Kensington insistió en que fue «financiado de manera privada». 

La esposa del príncipe Harry no ha escatimado en gastos a la hora de celebrar con sus amigas. Su escapada de cinco días generó controversia por sus altos costos.

Medios ingleses calculan que rondaría el medio millón de dólares. Al costo del avión de ida y vuelta hay que añadir los vehículos exclusivos que la desplazaron por Nueva York.

Las cinco noches en una suite de una sola habitación en el hotel The Mark, el más caro de la Gran Manzana, costó más de 15 mil dólares, según reportó el citado medio.

A todo ello habría que sumar el dinero destinado al extenso equipo de seguridad que siguió a sol y a sombra a la duquesa de Sussex, embarazada de siete meses. 

Desde el arribo a la Gran Manzana el viernes, Markle visitó el museo The Met Breuer, almorzó en el hotel The Surrey, en compañía de Abigail Spencer, y también se hizo tiempo para salir de compras. Por la noche, cenó en el exclusivo restaurante The Polo Bar.

Lo sucedido no ha gustado mucho a los británicos, que todavía cuestionan la carísima boda de USD 30 millones que celebraron hace no menos de un año en el castillo de Windsor.

 

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