Un experimento escolar le quema la piel y recibirá 60 millones de la ciudad de Nueva York

Un experimento escolar le quema la piel y recibirá 60 millones de la ciudad de Nueva York
Alonzo Yanes PD

Alonzo Yanes estudiaba segundo año en Beacon High School en 2004, una escuela pública en Manhattan (EEUU), y ese mismo año se vio envuelto en llamas después de que un experimento de química saliera mal. Hoy, cinco años después, le fueron adjudicados 59 millones de dólares por los daños que le fueron provocados en el accidente. De acuerdo con la determinación de un jurado Manhattan, el Departamento de Educación y su maestra fueron los responsables del accidente, el cual dejó gran parte del cuerpo del joven marcado por las quemaduras de tercer grado.

Para las autoridades, se trató de uno de los accidentes más espantosos de la ciudad en años recientes, ya que una gran bola de fuego explotó mientras Anna Poole, la maestra de ciencias de Alonzo, mostraba a sus estudiantes cómo las sales cambian de color cuando se exponen al metanol. En aquel momento, el sistema escolar de Nueva York se sacudió y exhortó a los responsables de las escuelas a revisar la forma en que trabajan con los experimentos científicos. De hecho, unas semanas antes del accidente, una agencia advirtió sobre los peligros potenciales de ese experimento conocido como Rainbow.

La reacción de los alumnos de la profesora Poole fue resguardarse debajo de sus escritorios, pero Yanes y otra estudiante fueron alcanzados por el fuego. Mientras la compañera de Alonzo sufrió quemaduras de primer grado, él tuvo lesiones tan profundas que sus glándulas sudoríparas quedaron adormecidas y ya no puede sudar en algunas partes de su cuerpo. Además, pasó cinco meses en hospitales después del siniestro, incluidos dos meses en una unidad de que quemados sometido a cirugías de injerto de piel externas. Al respecto, sus padres, Claudio e Yvonne, describieron en el estrado que no podían reconocer a su hijo en la unidad de quemados del New York-Presbyterian.

Durante el juicio que duró tres semanas, Yanes explicó algunas de sus sensaciones durante la fatal experiencia y mencionó que el dolor era «incomparable» e «irreal». «Todavía estaba ardiendo, todavía estaba ardiendo (…) Recuerdo que sentí que el fuego comía mi piel, comía mi carne. Me estaba chamuscando de la misma manera que un trozo de carne en una sartén», narró Yanes durante el juicio.

Asimismo, describió los procedimientos de injerto de piel por los que debía pasar para la parte superior de su cuerpo y rostro, los cuales le exigían permanecer en una posición de crucifijo durante cinco días. Uno de sus objetivos mientras pasaba esa situación, señaló, era tener un día sin dolor. Jo Ann Jacobsen, un miembro de jurado de 65 años, dijo que había una «tremenda negligencia» por parte de la ciudad. También señaló que en 2006, una maestra de Oklahoma falló en el mismo experimento y quemó a dos estudiantes.

«El testimonio (de Yanes) fue triste porque estaba tratando de ser fuerte. ¡Tenía 16 años! Él nunca podrá tener una novia. Él nunca podrá tener una familia. Me siento muy mal por él. Ya sucedió antes, entonces, ¿por qué arriesgarse?», cuestionó Jacobsen. La profesor de Yanes, se mantuvo en vilo durante las tres semanas que duró el juicio y dio muestras de estar profundamente traumatizada. Mencionó que no podía recordar los momentos previos a la bola de fuego, pero insistió que había realizado el experimento tal y como lo había hecho en clases anteriores.

Por su parte, los investigadores del Departamento de Educación determinaron meses después de la tragedia que Poole causó el fuego al verter la jarra de metanol directamente en los platos que acababan de ser calentados. «El bienestar de los estudiantes es la principal prioridad del Departamento de Educación y este experimento de química ya no se usa en ningún aula como resultando de este trágico accidente», señaló un portavoz del Departamento Legal.

Si bien el abogado de Nueva York, Mark Mixson, argumentó que la ciudad  considera que el veredicto es excesivo, ya que las autoridades de la urbe habían buscado una indemnización de USD 5 millones en daños, mientras que el abogado de Yanes, Ben Rubinowitz, había pedido USD 70 millones. «Ellos devolverían esos USD 59 millones en un abrir y cerrar de ojos si hubiese una forma de deshacer todo el evento», declaró el abogado representante de la familia.

Durante su participación Yanes conmovió al jurado con su caso: «Cada día es una pesadilla. A veces tengo visiones y vuelvo a visitar ciertos momentos. A veces me despierto temblando un poco. Tengo que decirme que debo volver a dormir aunque pueda volver a visitar los recuerdos que no quiera».

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