ESTADOS UNIDOS

Asesina a su ex, se come su cerebro y su corazón pero no lo condenan por el error garrafal de un testigo

Joseph Oberhansley admitió que había devorado algunas partes del cuerpo de su exnovia Tammy Blanton

Asesina a su ex, se come su cerebro y su corazón pero no lo condenan por el error garrafal de un testigo

Un terrible crimen fue hallado aquel día en el que Tammy Blanton se ausentó de su trabajo.

La policía acudió a su vivienda para comprobar su estado y quien abrió la puerta su exnovio, cuyo comportamiento “sospechoso” generó que los agentes entraran en la vivienda, lo que hallaron era digno de una película de terror: encontraron un cadáver en la bañera, cubierto con una tienda de campaña.

Y en un plato, servido como si fuera comida, lo que parecía ser su cráneo ensangrentado.

Así comenzó el juicio al caníbal de Indiana, que acaba de concluir sin enviarle ni a la cárcel ni a la silla eléctrica (o la inyección letal, el método ahora preferido de pena de muerte en ese estado).

Blanton fue hallada muerta el 11 de septiembre de 2014 en su vivienda de Jeffersonville (Indiana), al otro lado del río Ohio de la ciudad de Louisville (Kentucky).

La mujer, de 46 años, había roto unos días antes su relación con su novio, Joseph Oberhansley, que entonces tenía 33 años, según el diario The Courier-Journal.

La autopsia descubrió que había muerto con golpes en la cabeza, el cuello y el torso. Del cadáver habían desaparecido el corazón, los pulmones y el cerebro.

Tras ser arrestado, el hombre confesó haber entrado por la fuerza en la vivienda de su exnovia. Negó haberla matado, pero admitió haber mutilado el cadáver. También explicó que se había encontrado en la casa con dos hombres negros armados, a los que había ahuyentado. Y añadió otros detalles más bizarros, como que él era capaz de leerle la mente a la mujer, y ella planeaba cortarle la cabeza.

Oberhansley tenía antecedentes criminales: en diciembre de 1998 había asesinado a su novia, de 17 años, cuando estaba drogado con metanfetaminas. Luego disparó a su madre por la espalda, y se intentó suicidar de un tiro en la cabeza. La bala no le mató, pero se quedó incrustada en su cabeza. Fue condenado por homicidio, y encerrado en una prisión de 2000 a 2012.

Ha sido precisamente este hecho el que ha descarrilado su nuevo juicio.

Tras pasar meses encerrado en un hospital psiquiátrico, un médico decidió que estaba listo para ser juzgado. Oberhansley fue llevado ante la corte en el condado de Clark (Indiana) acusado de violar a su exnovia, asesinarla de 25 cuchilladas, y devorar partes de su cuerpo.

“Fue una carnicería como no se mataría ni a un animal de granja”, dijo el fiscal. Sin embargo, añadió, la mujer murió con dignidad: a partir de la confesión del presunto asesino, la policía supo que no parecía aterrada pese a saber que iba a morir, como si “en sus últimos instantes no quisiera darle el placer de verla asustada”.

El abogado defensor alegó que Oberhansley no está en posesión de sus capacidades mentales y no podía por tanto ser juzgado. “El pecho [de ella] estaba abierto, se había sacado su corazón, había sido devorado”, explicó el letrado, para recalcar que alguien que “se come el corazón y el cerebro de su ex novia” no puede estar “pensando bien”.

Finalmente, la juez, Vicki Carmichael, decidió el jueves anular el proceso después de que una testigo de la Fiscalía mencionara los antecedentes criminales y de uso de drogas del acusado. Eso, en su opinión, podía inclinar al jurado en su contra, por lo que el juicio deberá repetirse el mes que viene desde cero.

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