El tormento de Ingrid Betancourt y otras 750 tragedias más

Ingrid Betancourt
Ingrid Betancourt

Ante la opinión pública internacional, el secuestro en Colombia tiene un rostro: el de Ingrid Betancourt. Sin embargo, otras 750 personas comparten la tragedia de la ex candidata presidencial. Colombia ostenta el récord de secuestros en el mundo, y las FARC son autoras de la mayoría de ellos, por delante de otros grupos armados y de la delincuencia común.

Demacrada, envejecida, silenciosa, triste, la mirada clavada en el suelo. Ningún cineasta hubiera reflejado mejor la desolación de un cautivo, la crueldad del secuestro.

El vídeo de Ingrid Betancourt que la guerrilla enviaba a su admirado Hugo Chávez para que lo presentara como trofeo, y que el Gobierno colombiano interceptó,estremece hasta el más duro.

De la Ingrid beligerante, implacable, que disparaba desde la tribuna denuncias y descalificaciones a diestra y siniestra, sólo han dejado su inquebrantable dignidad.

Porque en su silencio y en su propósito de ignorar a la cámara, incluso en el desamparo que transmite la grabación conocida en la medianoche del jueves (viernes en España), hay una enorme dignidad, la imagen de una rehén que a pesar de sobrevivir en condiciones infrahumanas, desafía a sus captores y, tal vez, la de quien ya no cree que las palabras le ayuden a regresar a casa.

El Gobierno colombiano sorprendió al mostrar las primeras pruebas de vida en cuatro años de Ingrid Betancourt y la de otros 15 secuestrados más, entre ellos los tres contratistas norteamericanos. Grabaciones -hechas en algún paraje selvático los días 1 de enero y 23 y 24 de octubre-, varias fotos y cartas, encontradas todas en posesión de tres milicianos del Frente Primero de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia). Las dos chicas jóvenes y el hombre mayor que las escondían fueron detenidos por la Fiscalía, tras dos semanas de seguimiento, en una operación conjunta con el Ejército, llevada a cabo en Bogotá el jueves.

«Los vídeos advierten torturas, se veían expresiones semejantes a la de los europeos que fueron llevados a los campos de concentración nazis», manifestó Alvaro Uribe. «Vamos a seguir trabajando por la liberación de todos los rehenes… [Tenemos] disposición de buscar con el Gobierno de Francia mecanismos que sean efectivos y que no impliquen protagonismo político del terrorismo», en clara alusión a los tres meses de mediación de Hugo Chávez, caracterizados por los golpes de efecto del bolivariano ante las cámaras y el protagonismo mediático de la guerrilla.

Todo apunta a que ahora buscarán una figura emblemática francesa para que lidere el esfuerzo de lograr el intercambio de subversivos presos por rehenes políticos. Las FARC tienen a otros 750, según el Gobierno. Si se confirma esa probabilidad, el elegido trabajaría de forma discreta con el apoyo de delegados de España y Suiza, los dos países que siempre han impulsado ese camino, y del Alto Comisionado para la paz, Luis Carlos Restrepo.

UN TRÁFICO HUMANO ATROZ

Dos son los objetivos de la guerrilla: por un lado, políticos y miembros de las fuerzas de seguridad (los llamados canjeables), a los que pretende intercambiar por guerrilleros encarcelados. Por otro, los civiles, con fines de extorsión. Y ahí todo vale. Hasta hace poco, no eran infrecuentes las llamadas pescas milagrosas, capturas masivas en autobuses, iglesias o mercados.

El secuestro es la segunda fuente de financiación de la guerrilla, después del narcotráfico. Y ha castigado a unas 20.000 familias en los últimos ocho años, según datos de la Fundación País Libre.

Los testimonios de los supervivientes describen una experiencia atroz. Cautivos en selvas o montañas insalubres y obligados a penosas caminatas, los rehenes sufren malnutrición (con una dieta de frijol y arroz) y enfermedades como parasitosis -sobre todo la leishmaniasis-, hepatitis e infecciones urinarias e intestinales. Los cuerpos demacrados de Fernando Araújo, actual ministro de Exteriores, y del policía John Pinchao, que lograron escapar de las FARC, impactaron en un país acostumbrado al horror.

EL DOLOR DE UNA MADRE

Los secuestradores no intentan humanizar el trato. Para evitar las fugas suelen encadenar a los cautivos. Los castigos físicos están a la orden del día. Un acto de rebeldía puede llevar al rehén a pasar meses atado a un árbol, como le ocurrió a Araújo o a la propia Betancourt, según el testimonio de Pinchao.
El único vínculo con la vida exterior son algunos programas de radio, como Las voces del secuestro o La Carrilera de las Cinco, que transmiten mensajes de las familias.

Las FARC usan además a los rehenes como escudos humanos. En caso de proximidad del Ejército, los matan sin contemplaciones. Con eso intentan maniatar al Gobierno.

LA CARTA DE INGRID A SU MADRE

«Aquí vivimos muertos»

«Estoy mal físicamente. No he vuelto a comer, el apetito se me bloqueó, el pelo se me cae en grandes cantidades», dice en otro de los apartes de su misiva, que transcribimos.

«Este es un momento muy duro para mí. Piden pruebas de supervivencia a quemarropa y aquí estoy escribiéndote mi alma tendida sobre este papel. Estoy mal físicamente. No he vuelto a comer, el apetito se me bloqueó, el pelo se me cae en grandes cantidades.

No tengo ganas de nada. Creo que eso es lo único que está bien, no tengo ganas de nada porque aquí en esta selva la única respuesta a todo es ‘no’. Es mejor, entonces, no querer nada para quedar libre al menos de deseos. Hace 3 años estoy pidiendo un diccionario enciclopédico para leer algo, aprender algo, mantener la curiosidad intelectual viva. Sigo esperando que al menos por compasión me faciliten uno, pero es mejor no pensar en eso.

De ahí para adelante, cualquier cosa es un milagro, hasta oírte por las mañanas porque el radio que tengo es muy viejo y dañado.

Quiero pedirte mamita linda que le digas a los niños que quiero que me manden tres mensajes semanales (…) Nada trascendental, sino lo que puedan y se les ocurra escribir de afán (…) No necesito nada más, pero necesito estar en contacto con ellos. Es la única información vital, trascendental, imprescindible, lo demás ya no me importa (…).

Como te decía, la vida aquí no es vida, es un desperdicio lúgubre de tiempo. Vivo o sobrevivo en una hamaca tendida entre dos palos, cubierta con un mosquitero y con una carpa encima, que oficia de techo, con lo cual puedo pensar que tengo una casa.
Tengo una repisa donde pongo mi equipo, es decir, el morral con la ropa y la Biblia que es mi único lujo. Todo listo para salir corriendo. Aquí nada es propio, nada dura, la incertidumbre y la precariedad son la única constante. En cualquier momento dan la orden de empacar y duerme uno en cualquier hueco, tendido en cualquier sitio, como cualquier animal (…) Me sudan las manos y se me nubla la mente y termino haciendo las cosas dos veces más despacio que lo normal. Las marchas son un calvario porque mi equipo es muy pesado y no puedo con él (…) Pero todo es estresante, se pierden mis cosas o me las quitan, como el bluyin que Mela (Mélani) me había regalado en Navidad, con el que me cogieron. Lo único que he podido salvar es la chaqueta, ha sido una bendición, porque las noches son heladas y no he tenido más que echarme encima.

Antes disfrutaba cada baño en el río. Como soy la única mujer del grupo, me toca prácticamente vestida: shorts, brasier, camiseta, botas. Antes me gustaba nadar en el río hoy ni siquiera tengo alientos para eso. Estoy débil, friolenta, parezco un gato acercándose al agua. Yo que tanto he adorado el agua, ni me reconozco. (…) Pero desde que separaron los grupos no he tenido ni el interés ni la energía para hacer nada. Hago algo de estiramiento porque el estrés me bloquea el cuello y duele mucho.

Con los ejercicios de estiramiento, el split y demás logro aliviar un poco la tensión en el cuello. (…) Yo trato de guardar silencio, hablo lo menos posible para evitar problemas. La presencia de una mujer en medio de tantos prisioneros que llevan 8 y 10 años cautivos es un problema (…) En las requisas le quitan a uno lo que uno más quiere. Una carta que me llegó tuya me la quitaron después de la última prueba de supervivencia en el 2003. Los dibujos de Natasha y Stanis, las fotos de Mela y Loli, el escapulario de mi papá, un programa de gobierno con 190 puntos, todo me lo quitaron. Cada día me queda menos de mí misma. Algunos detalles ya Pinchao te los contó. Todo es duro.

Es importante que le dedique estas líneas a aquellos seres que son mi oxígeno, mi vida. A quienes me mantienen con la cabeza fuera del agua, no me dejan ahogarme en el olvido, la nada y la desesperanza. Ellos son tu, mis hijos, Astrica y mis chiquitines, Fab, tía Nancy y Juangui.

Todos los días estoy en comunicación con Dios, Jesús y la Virgen (…) Aquí todo tienen dos caras, la alegría viene y luego el dolor.
La felicidad es triste. El amor alivia y abre heridas nuevas… es vivir y morir de nuevo. Durante años no pude pensar en los niños y el dolor de la muerte de mi papá copaba toda la capacidad de aguante. Llorando pensaba en ellos, sentía que me asfixiaba, que no podía respirar. Entre mí me decía: «Fab está ahí, él cuida de todo, no hay que pensarlo ni hay que pensar». Casi me enloquezco con la muerte de mi papá. Nunca supe cómo fue, quiénes estaban, si me dejó un mensaje, una carta, una bendición. Pero lo que ha aliviado mi tormenta es pensar que se fue confiando en Dios y que allá volveré a abrazarlo. De eso estoy segura. Sentirte fuerte ha sido mi fuerza. Yo no vi mensajes sino hasta que me unieron con Lucho, Luis Eladio Pérez, el 22 de agosto del 2003. Fuimos amigos entrañables, nos separamos en agosto. Pero durante ese tiempo él fue mi apoyo, mi escudero, mi hermano (…).

Tengo en mi memoria cada una de las edades (de mis hijos). En cada cumpleaños les canto el Happy Birthday. Solicito que me permitan hacer una torta. Pero desde hace tres años siempre que pido, la respuesta es no. Igual, si traen una galleta o una sopa cualquiera de arroz y fríjol, que es lo usual, con eso hago de cuenta que es una torta y les celebro en mi corazón su cumpleaños.

A mi Melelinga (Melanie); mi sol de primavera, mi princesa de la constelación del cisne, a ella que tanto adoro, quiero decirte que soy la mamá más orgullosa de esta tierra (…) Y si tuviera que morir hoy, me iría satisfecha con la vida dándole gracias a Dios por mis hijos. Estoy feliz con su master en N.Y. Eso es exactamente lo que yo le hubiera aconsejado (…) Pero ojo, es muy importante que haga su DOCTORADO. En el mundo de hoy, hasta para respirar se necesitan credenciales (…) No me voy a cansar en insitirle a Loli (Lorenzo) y Mela que no claudiquen hasta obtener su PhD. Quisiera que Mela me lo prometiera (…).

(Le da muchos consejos a Melanie y concluye) Siempre te he dicho que eres lo mejor, mucho mejor que yo, algo así como la mejor versión de lo que yo quisiera ser. Por eso, con la experiencia que he acumulado en mi vida y en la perspectiva que da del mundo mirarlo desde la distancia, te pido mi vida que te prepares para llegar a la cumbre.

A mi Lorenzo, mi Loli Pop, mi ángel de luz, mi rey de aguas azules, mi chief musician que me canta, y me encata, al dueño de mi corazón, quiero decirle que desde el día en que nació hasta hoy ha sido mi manantial de alegrías. Todo lo que viene de él es bálsamo para mi alma, todo me reconforta, todo me apacigua, todo me da placer y placidez (Asimismo le dedica varios párrafos a su hijo Lorenzo). Al fin pude oírle la voz, un par de veces este año. Me dio temblor de la emoción. Es mi Loli, la voz de mi niño, pero ya hay otro hombre encima de la voz de niño. Una ronquera de hombre-hombre, como la de mi papá. (…) El otro día recorté una foto en la prensa, que llegó de casualidad. Es una propaganda de un perfume de Carolina Herrera ‘212 Sexy men’. Sale un muchacho joven y pensé: así debe estar mi Lorenzo. Y la guardé
(…) Tienen la vida pendiente, busquen llegar a lo más alto, estudiar es crecer, no solo por lo que se aprende intelectualmente, sino por la experiencia humana, la gente alrededor de uno que lo alimenta emocionalmente para tener cada día mayor control sobre uno mismo, y espiritualmente, para moldear un mayor carácter de servicio a los demás, donde el ego se reduzca a su más mínima expresión y se crezca en humildad y fuerza moral. Una va con otra. Eso es vivir, crecer para servir (…).

A mi Sebastián adorado, mi pequeño príncipe de viajes astrales y ancestrales. ¡Tanto que quiero decirle! Primero, que no quiero irme de este mundo sin que él tenga el conocimiento, la certeza y la confirmación de que no son 2, sino 3 mis hijos del alma (…) Pero con él tendré que desenredar años de silencios que me pesan demasiado desde el cautiverio. Decidí que mi color favorito es el azul de sus ojos (…). Por si acaso no llego a salir de aquí, te lo escribo para que lo guardes en tu alma, mi Babon adorado, y para que entiendas, lo que yo entendí cuando tus hermanos nacieron, y es que siempre te he querido como al hijo que eres y que Dios me dio. Los demás son formalidades.

(Luego le dedica otros párrafos a Fabrice Delloye, el padre de sus hijos) Yo sé que Fab ha sufrido mucho por mí. Pero que su sufrimiento tenga alivio en saber que él ha sido fuente de paz para mí. (…) Dile a Fab que en él me recuesto, sobre sus hombros lloro, en el me apoyo para seguir sonriendo de tristeza, su amor me hace fuerte. Porque está él al frente de las necesidades de mis hijos, puedo terminar de respirar sin que me duela tanto la vida. (…)

A mi Astrica, tantas cosas que no sé por donde empezar. De pronto decirle que su «hojita de vida» me salvó durante el primer año de secuestro, durante el año de duelo de mi papá. (…)
Necesito hablar con ella de todos estos momentos, y abrazarla y llorar hasta que se me agote el pozo de lágrimas que tengo en el cuerpo. En todo lo que hago durante el día está ella como referencia. Siempre pienso, «Esto lo hacía con Astrid cuando éramos chiquitas», o «esto lo hacía Astrid mejor que yo» (…) La he oído varias veces por radio. Siento mucha admiración por su impecable expresión, por la calidad de su reflexión, por el dominio de sus emociones, por la elegancia de sus sentimientos. La oigo y pienso: «Yo quiero ser así» (…). Me imagino cómo gozan con Anastasia y Stanis (sobrinos de Ingrid). Como me ha dolido que me quitaran sus dibujos. El poema de Anastasia decía, «por un golpe de suerte, por un golpe de magia o un golpe de Dios, en tres años o 3 días estarás de vuelta con nosotros». Y el dibujo de Stanis era un rescate con helicóptero, yo dormida en una caleta igualita a las de aquí, y él era mi salvador. (Luego agradece a otros familiares).

Mamita, son tantas las personas a las cuales quiero darles las gracias por acordarse de nosotros, por no habernos abandonado. Durante mucho tiempo hemos sido como los leprosos que afean el baile, los secuestrados no somos un tema «políticamente correcto», suena mejor decir que hay que ser fuertes frente a la guerrilla aún sin sacrificar algunas vidas humanas. Ante eso, el silencio. Solo el tiempo puede abrir las conciencias y elevar los espíritus. Pienso en la grandeza de los Estados Unidos, por ejemplo. Esa grandeza no es el fruto de la riqueza en tierras, materias primas, etc, sino el fruto de la grandeza de alma de los líderes que moldearon la Nación. Cuando Lincoln defendió el derecho a la vida y a la libertad de los esclavos negros de América, también se enfrento con muchos Floridas y Praderas.
Muchos intereses económicos y políticos que consideraban que eran superiores a la vida y a la libertad de un puñado de negros. Pero Lincoln ganó, y quedó impreso en el colectivo de esa nación la prioridad de la vida del ser humano sobre cualquier otro interés.
En Colombia todavía tenemos que pensar de dónde venimos, quiénes somos y a dónde queremos ir. Yo aspiro a que algún día tengamos esa sed de grandeza que hace surgir a los pueblos de la nada hacia el sol. Cuando seamos incondicionales ante la defensa de la vida y de la libertad de los nuestros, es decir, cuando seamos menos individualistas y más solidarios, menos indiferentes y más comprometidos, menos intolerantes y más compasivos. Entonces ese día seremos la nación grande que todos quisiéramos que fuéramos. Esa grandeza está ahí dormidita en los corazones. Pero los corazones se han endurecido y pesan tanto que no permiten sentimientos elevados. Pero hay mucha gente que yo quisiera agradecer porque están contribuyendo a despertar los espíritus y a engrandecer a Colombia. No puedo mencionarlos a todos pero sí a algunos (menciona al ex presidente López «y en general a los ex presidentes liberales», a Hernán Echavarría, a los familiares de los diputados, a Monseñor Castro y al Padre Echeverri).

Mamita, ay vinieron por las cartas. No voy a alcanzar a escribir todo lo que quisiera. A Piedad y a Chávez todo, todo mi afecto y mi admiración. Nuestras vidas están ahí, en el corazón de ellos, que sé que es grande y valeroso. (les dedica de a párrafo de agradecimiento a Chávez, a Álvaro Leyva, a Lucho Garzón y a Gustavo Petro, y luego menciona a periodistas).

Mi corazón también le pertenece a Francia (…) Cuando la noche era la más oscura, Francia fue el faro. Cuando era mal visto pedir nuestra libertad. Francia no se calló. Cuando acusaron a nuestras familias de hacer daño a Colombia, Francia les dio apoyo y consuelo.

No podría creer que es posible algún día libre de aquí, si no conociera la historia de Francia y de su pueblo. Le he pedido a Dios que me cubra de la misma fuerza con la que Francia ha sabido soportar la adversidad para sentirme más digna de ser contada entre sus hijos. Quiero a Francia con el alma, las voces de mi ser buscan nutrirse de los componentes de su carácter nacional, siempre buscando guiarse por principios y no por intereses. Quiero a Francia con mi corazón, porque admiro la capacidad de movilización de un pueblo que como Camus entiende que vivir es comprometerse. (…) Todos estos años han sido terribles, pero no creo que podría seguir aún viva sin el compromiso que nos brindaron a todos los que aquí vivimos muertos.

(…) Sé que lo que estamos viviendo está lleno de incognitas, pero la historia tiene su propios tiempos de maduración, y el presidente Sarkozy está parado en el meridiano de la historia. Con el presidente Chávez, el presidente Bush y la solidaridad de todo el continente podríamos presenciar un milagro.

Durante muchos años he pensado que mientras esté viva, mientras siga respirando, tengo que seguir albergando la esperanza. Ya no tengo las mismas fuerzas, ya me cuesta mucho trabajo seguir creyendo, pero quería que sientan que lo que han hecho por nosotros marca la diferencia. Nos hemos sentido seres humanos (…). Mamita tendría más cosas para decirte. Explicarte que hace tiempo no tengo noticias de Clara y de su bebé (…). Bueno, mamita, Dios nos ayude, nos guíe, nos dé paciencia y nos cubra. Por siempre y para siempre.

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