Las protestas sacuden al país en un contexto de precios altos, depreciación de la moneda y el furor consumista de las Navidades
Los saqueos de comercios y disturbios iniciados hace una semana en Córdoba (Argentina) se han extendido al mismo tiempo que los paros policiales por gran parte del país y han causado ya la muerte de al menos diez personas.
Este 10 de diciembre de 2013, numerosos negocios de Resistencia, la capital provincial del Chaco (norte) han amanecido con sus escaparates rotos, estanterías vacías y suelos cubiertos de mercancías tiradas, tras ser arrasados durante saqueos colectivos en los que fallecieron dos personas, entre ellas un subcomisario de policía, informa Efe.
En las últimas horas se han registrado otras dos muertes violentas en esa ciudad. Y aunque el gobernador, Juan Carlos Bacileff Ivanoff, ha dicho que no tienen que ver con los saqueos, numerosos medios contabilizan cuatro víctimas en este lugar.
La escena se ha repetido también en las provincias norteñas de Tucumán, Jujuy o Entre Ríos, según diversos periódicos, que cuentan hasta diez víctimas.
Doblar el salario
El auge de los saqueos y el conflicto policial han empañado el 30º aniversario de democracia ininterrumpida en Argentina, que se celebra este 10 de diciembre, y líderes opositores han pedido suspender los festejos públicos previstos para la tarde.
Entretanto, policías de hasta 17 provincias se han acuartelado en los últimos días, animados por el alza salarial obtenida por sus compañeros de Córdoba.
Allí, en medio de una fuerte conmoción social por saqueos que dejaron un muerto, unos 200 heridos y más de un centenar de detenidos, las autoridades cordobesas elevaron sustancialmente el sueldo básico de los agentes.
En total, según la BBC, hasta diez provincias han logrado acuerdos con los policías y en algunos casos los salarios aumentarán en más del doble.
El conflicto laboral no ha afectado a la policía federal, que cuenta con unos 44.000 efectivos concentrados sobre todo en la capital; ni a la gendarmería, que tiene 34.000 efectivos, informa AFP. Con todo, la seguridad en la mayoría del país descansa sobre unos 100.000 policías desplegados en 23 provincias y por lo general mal pagados, según la agencia.
Diciembre problemático
La oleada de saqueos ha generado un clima de psicosis colectiva entre los comerciantes, algunos de los cuales se han armado y otros se plantean echar las persianas durante las fiestas navideñas para evitar robos.
El jefe de Gabinete argentino, Jorge Capitanich, ha dicho que las protestas policiales superan «cualquier límite previsible y merecen el repudio de todos».
El ministro de Justicia, Julio Alak, ha dicho que los robos están organizados y advirtió que la Justicia «actuará con toda firmeza» ante los saqueadores y ante «quienes deben brindar un servicio público esencial, como lo es el de la seguridad, y no lo están cumpliendo en este momento».
Los saqueos, que en general se repiten en Argentina cada diciembre desde la grave crisis de 2001, también cobraron relevancia el año pasado.
Entonces empezaron en la turística ciudad sureña de Bariloche y se extendieron a otras cinco ciudades con un resultado de dos muertos y decenas de heridos.
La Conferencia Episcopal Argentina (CEA) también ha llamado al fin de la violencia y ha criticado la actitud de la policía «que no se compadecen con el espíritu y profesionalismo tradicional de la fuerza de seguridad»; al tiempo que ha instado al Gobierno a «asumir los problemas y encaminarlos a través de un diálogo sincero y constructivo».
En Córdoba lograron un aumento de sueldo hasta los 8.000 pesos (1.280 dólares). La población argentina se enfrenta desde hace años a una elevada inflación, que según varios estudios es superior a la que reconoce el Gobierno.
En los medios se debate también sobre el derecho de huelga de la policía, que no tiene limitación en la legislación del país.