El grado de depravación que reina en las cárceles de lo que Pablo Iglesias, Monedero y los de Podemos describen todavía como ‘Paraíso Bolivariano’, es indecible.
A los numerosos motines que se denuncian, y que van en aumento, a la hambruna que asola a los reclusos y la violencia que campa a sus anchas sin que nadie ponga remedio, se suman ahora atroces casos de canibalismo que ponen los pelos de punta.
Si hace poco salía a la luz el caso de Dorángel Vargas, apodado ‘El Come Gente’, que hacía empanadillas con sus víctimas y se las daba de comer a los reclusos, ahora hace lo propio un escalofriante vídeo grabado en la mismo centro de detención del estado Táchira, en la Dirección de Seguridad y Orden Público.
En el mismo, varios presos obligan a otro a devorar a un recluso, pisándole la cabeza y ‘animándole’ a que le coma las orejas, mientras le preguntan con sorna: «¿Está sabroso?».
La víctima, aún con vida tras haber sufrido una salvaje agresión, gime y se retuerce de dolor, tratando de apartar en vano al caníbal de turno, a quien no le queda otra opción si no quiere ser pasado a cuchillo y correr la misma suerte.
