PROTESTAS EN ECUADOR

Ecuador en llamas: Lenin Moreno, la estrategia de ajedréz que le hizo trasladarse de Quito a Guayaquil y qué puede ocurrir ahora

Ecuador en llamas: Lenin Moreno, la estrategia de ajedréz que le hizo trasladarse de Quito a Guayaquil y qué puede ocurrir ahora
El presidente ecuatoriano, Lenín Moreno.

La crisis en Ecuador se agudiza, las protestas no han cesado y el presidente Lenín Moreno se ha reafirmado en su decisión de eliminar los subsidios a los combustibles.

Además de ello, el presidente anunció el lunes el traslado de la sede del gobierno de Quito a Guayaquil.

«He trasladado la sede de Gobierno a esta querida ciudad [Guayaquil], de acuerdo a las atribuciones constitucionales que me competen», dijo Moreno en un mensaje televisivo, en el que apareció acompañado del mando militar.

El anuncio coincidió con la llegada de miles de miembros de comunidades indígenas a Quito, donde hay convocada una gran manifestación para este miércoles contra la eliminación de los subsidios a los combustibles.

Además de mover la sede gubernamental, este martes Moreno también restringió parcialmente el tránsito y la movilidad en algunas zonas del país, medida que las comunidades indígenas rechazaron y calificaron como «toque de queda».

«No se podrá circular en horario de 20:00 a 5:00 de lunes a domingo en áreas aledañas a edificaciones e instalaciones estratégicas, tales como edificios donde funcionan las sedes del Estado y otras que defina el Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas», dice un decreto del gobierno difundido este martes.

La decisión se suma al estado de excepción que Moreno declaró el jueves pasado en todo el país, en respuesta a las protestas que habían empezado esa semana.

Hay más de 500 detenidos como resultado de estos eventos, según la prensa local.

Matías Zibell explicó a BBC News Mundo desde Ecuador que la razón oficial para mover el poder a la ciudad de Guayaquil cita cuestiones de seguridad ante la llegada de miles de indígenas a Quito para protestar por el fin de los subsidios al combustible, sumado a los incidentes que hubo el lunes a lo largo de Quito y en las afueras.

Sin embargo, afirma que en términos prácticos, es una suerte de enroque. Quito está amenazada, entonces «el rey», el presidente, se mueve hacia la segunda ciudad del país y sede del poder económico.

Lo que puede ser una solución estratégica, de corto plazo, también puede tener costo político en los siguientes días para Moreno, por abandonar la capital cuando está a punto de ser ocupada por otros actores políticos.

¿Quién va a llenar ese vacío que deja el presidente al irse a gobernar a Guayaquil?

En otras ocasiones en que hubo protestas similares a esta y el Ejecutivo se quedó en Quito, el presidente cayó, lo cual puede estar en la mente de Moreno al decidir este movimiento.

Es cierto que el país todavía tiene presidente, el poder Ejecutivo sigue funcionando. Pero mientras, el Legislativo busca lugar para sesionar, porque la Asamblea Nacional fue atacada el lunes por manifestantes. Y el Poder Judicial sufrió un ataque también.

Una protesta en Quito

Protestas en Quito.

En este momento es impredecible lo que pueda suceder.

Ninguno de los sectores que están enfrentados piensa ceder. El presidente ha manifestado que no va a dar marcha atrás, y los grupos en protesta dicen que no van a parar hasta que derogue el decreto de hace una semana. Los colegios y universidades están parados, al igual que las carreteras.

Si no hay un lugar para la negociación, si no hay un punto de encuentro para el diálogo, la situación puede volverse extremadamente caótica. Se está generando una tormenta perfecta a nivel político.

Golpe de estado

No obstante, Moreno dijo que había un intento de golpe de Estado contra su gobierno.

«Lo que ha sucedido estos días en Ecuador, no es una manifestación social de descontento frente a una decisión del gobierno (…) En las imágenes es evidente: que los más violentos, aquellos que actúan con la única intención de agredir, dañar, son individuos externos pagados y organizados».

Moreno acusó al presidente venezolano Nicolás Maduro y al expresidente ecuatoriano Rafael Correa de estar detrás de lo ocurrido.

«El sátrapa de Maduro ha activado junto con Correa su plan de desestabilización, son los corruptos que han sentido los pasos de la justicia cercándolos para que respondan, ellos son quienes están detrás de este intento de golpe de Estado», afirmó.

«Están usando e instrumentalizando a algunos sectores indígenas, aprovechando su movilización para saquear y destruir a su paso. Es con los recursos que se robaron que están financiando las agresiones y los saqueos», agregó.

El Congreso como mediador

El presidente de la Asamblea Nacional de Ecuador, César Litardo, le dijo a BBC Mundo que en medio de esta situación el poder Legislativo se ha ofrecido como un «interlocutor político» y que «se convierta en un canal de diálogo para buscar soluciones».

«Hemos escuchado de varios dirigentes indígenas y sociales decir que no están interesados en el caos», señaló en entrevista.

«El país está en una grave crisis económica. Lo que hay que buscar es un balance con las medidas económicas que se tomen, incrementar los ingresos del Estado pero con una afectación mínima hacia los sectores más populares», reflexionó.

Por ello, le pidió al presidente Moreno que de manera «urgente» envíe a la Asamblea Nacional una propuesta de ley económica de «compensación a las medidas tomadas la semana pasada y que permitiría abrir una mesa de diálogo».

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