EL PODER DEL PERONISMO EN ARGENTINA

Alberto Fernández interviene los servicios secretos y deja al mando a una ficha de Cristina Kirchner

Alberto Fernández interviene los servicios secretos y deja al mando a una ficha de Cristina Kirchner
Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner.

La empresa peronista regresó a Argentina y con todo.

El presidente Alberto Fernández esperó poco para ejercer el mando de la Agencia Federal de Inteligencia de Argentina (AFI), estableciendo inicialmente un plazo de 180 días.

Para hacerse con este poder, el nuevo máximo representante del peronismo introdujo en el Parlamento la «Ley de Solidaridad Social y Reactivación Productiva», bajo este paraguas el ejecutivo logró tomar doce competencias para imponer los cambios que precise en diferentes materias.

La AFI representa un territorio minado, y Alberto Fernández ha demostrado no tener temor ni ganas de esperar, ya Cristina Kirchner reestructuró el organismo después del asesinato del fiscal Alberto Nisman, quien la había acusado de encubrir a los presuntos autores del atentado de la sede de AMIA.

La intervención del organismo tiene como precedente el discurso de asunción de Alberto Fernández, quien al lado de su vicepresidenta, afirmó que nunca más la justicia intervendría en asuntos políticos, pero que en realidad refleja una clara intervención para dejar el camino libre a la otra Fernández.

«Hemos visto detenciones indebidas y persecuciones arbitrarias. Nunca más a una justicia contaminada por servicios de inteligencia, procedimientos oscuros y linchamientos mediáticos. Nunca más a una justicia que persigue y decide según los vientos políticos de turno»

El presidente designó este trabajo a Cristina Caamaño, pese a que habían sonado otros nombres más cercanos al mandatario, finalmente se impuso la abogada que también fue máxima representante de la asociación de juristas fieles al kirchnerismo, donde Alberto Garzón tiene un puesto. Durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner fue responsable del área que se ocupa de las escuchas judiciales. Pero en esta oportunidad tiene una misión particular, que se puede resumir en minimizar la institución. Pero que ha sido redactada de la siguiente forma en el decreto de intervención:

«Preparar y elevar a consideración del Poder Ejecutivo una propuesta de reformulación del Sistema de Inteligencia Nacional, que garantice la producción de información de calidad y oportuna para la seguridad interior, la defensa nacional y las relaciones exteriores, limitando el accionar de cada uno de sus componentes a las funciones constitucionales y legales respectivas y reduciendo la actividad confidencial al mínimo necesario funcional»

Para muchos se trata de imposición de la «verdadera presidenta», pero Alberto Fernández quiso quitarle fuerzas a los rumores afirmando que él mismo designó a Caamaño «porque es una fiscal incorruptible», aunque a todas luces parece una imposición de Cristina Kirchner.

La polémica intervención de una de esta institución clave en el sistema judicial sucede luego de que el actual presidente señalará al gobierno de Mauricio Macri por pretender utilizar la justicia como herramienta política, por lo que llegó a afirmar que el accionar de la AFI «Se ha traducido en la práctica en un funcionamiento desviado de las finalidades de los organismos de inteligencia».

La AFI fue creada en 1946 bajo el mandato de Juan Domingo Perón, en aquel momento se llamaba «Coordinación de Informaciones de Estado» (CIDE) (su nombre fue modificado por la propia viuda de Nestor Kirchner), y ha funcionado como una estructura de espionaje legal en Argentina, aunque se han desvelado casos que han demostrado que la legalidad no era lo más relevante en le funcionamiento de la estructura.

 

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