Hugo Chávez está adiestrando a células de «militantes revolucionarios», en parte procedentes de los llamados «colectivos» (bandas callejeras armadas), para controlar una eventual votación adversa en las presidenciales del 7 de octubre de 2012.
Con alguna encuesta que comienza a no creer imposible una victoria del opositor Henrique Capriles y evidentes problemas del chavismo para llenar ciertos actos electorales, Chávez parece confiar su suerte a la acción directa de las Redes de Movilización Inmediata (REMI), dedicadas a «la alerta temprana y la antelación».
Según la documentación interna a la que ha tenido acceso Emily J. Blanco, corresponsal de ‘ABC’, abortar concentraciones de la oposición antes de que estas puedan tomar cuerpo, «detección de dirigentes opositores», «organización de movilizaciones de calle y de resistencia» y «control territorial» son algunas de las funciones de las REMI, que copian sus tácticas de acción de las unidades Basij iraníes, cuya actuación fue decisiva para abortar la «Revolución Verde» en 2009.
«Lo más peligroso en las elecciones son las REMI», asegura un coronel del Ejército venezolano relacionado con los planes de contigencia para las elecciones, que pide anonimato para evitar represalias.
El coronel asegura que en junio de 2012 se comenzaron a repartir unos 8.000 fusiles AK-103, la nueva versión del AK-47 ruso que se fabrica en Venezuela.
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