Condenado a cadena perpetua por el secuestro durante años de tres jóvenes a las que violó y torturó

Ariel Castro, el monstruo de Cleveland, se ha suicidado en su celda

Se ha ahorcado en su celda en la cárcel de Ohio, según una portavoz de la prisión

Ariel Castro, el monstruo de Cleveland, se ha suicidado en su celda
Ariel Castro. FBI

Ha muerto el ‘Monstruo de Cleveland’. Ariel Castro, el despiadado secuestrador que mantuvo encerradas durante casi una década a tres mujeres en su casa, se ha suicidado en una cárcel de Ohio.

Las autoridades penitenciarias del estado han confirmado la noticia. Castro, de 53 años de edad, ha sido encontrado colgado por el cuello en su celda en la prisión de Orient.

Castro había sido condenado a muerte el pasado uno de agosto tras declararse culpable de 937 cargos, incluidos el secuestro y la violación de Amanda Berry, Gina DeJesus y Michelle Knight.

CELDA INDIVIDUAL

El personal médico de la prisión de la localidad de Orient, donde había sido confinado, trató de reanimarlo a última hora de este 3 de septiembre de 2013, a través de resuscitación cardiopulmonar antes de ser transportado a un hospital, donde fue declarado muerto.

El ‘Monstruo’ ocupaba una celda individual y era controlado cada 30 minutos, para evitar algo como lo ocurrido.

Castro fue sentenciado el 1° de agosto pasado a cadena perpetua sin posibilidad de salir en libertad condicional y 1.000 años más, tras declararse culpable de mantener cautivas como esclavas sexuales durante 10 años a las tres jóvenes en su casa ubicada en los suburbios de Cleveland.

EX CHOFER DE AUTOBÚS

El exchofer de autobús, de 53 años y origen puertorriqueño, había aceptado la cadena perpetua para evitar una posible pena de muerte por 937 delitos de homicidio, secuestro, violación y agresión.

La Corte decidió que era un individuo demasiado peligroso como para salir alguna vez en libertad.

El 6 de mayo una de las tres secuestradas -Amanda Berry, de 27 años- logró escapar y alertó a la policía que luego rescató a Michelle Knight, de 32 años y Gina DeJesus, de 23.

Las mujeres desaparecieron entre 2002 y 2004. Fueron secuestradas de forma separada y según la parte acusadora fueron mantenidas en cautiverio y violadas repetidamente.

En declaraciones al tribunal previas al anuncio de la sentencia, Castro había asegurado que «no era un monstruo», negó ser «un depredador sexual violento» sino que «simplemente era un enfermo».

Su casa fue posteriormente demolida.

 

 

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