Un sargento celópata asesina a un joven sólo porque miró a su esposa

Un sargento celópata asesina a un joven sólo porque miró a su esposa
Asesino con un cuchillo PD

Juan David Vargas perdió la vida en manos de un descontrolado celópata cuando vio a la esposa de un sargento del Ejército Nacional de Colombia. El trágico suceso ocurrió la noche del viernes 13 de octubre del 2017, cuando el joven, de 27 años y estudiante de tercer semestre de derecho, no tenía planes porque era la semana de receso.

Llamó a una de sus tres hermanas, la mayor y quien trabajaba en el Batallón de Artillería n.° 13, en el sur de Bogotá. Ella le dijo que la recogiera, que ahí miraban qué hacer. “Ingresó allá, lo invitaron a una cerveza; él había prestado servicio militar en ese batallón, por lo que tenía algunos conocidos, pero en un momento salió a fumarse un cigarrillo y fue ahí que pasó el desagradable hecho que terminó con su vida”, explica Paola Vargas, otra de las hermanas de la víctima.

Según explica, el sargento del Ejército Nacional David Alexánder Valencia lo increpó porque, supuestamente, Juan miró a su pareja. Del reclamo se pasó, aparentemente, a una riña. El uniformado fue hasta su vehículo –un Renault Twingo–, rebuscó por un instante, encontró una navaja, caminó de vuelta; algunos de sus compañeros trataron de controlarlo, pero los superó. También la hermana de Juan, “cálmese, él viene conmigo”. Nada importó; fijó su ira y su cuchillo en el corazón de Juan, y el golpe, con el puño cerrado, fue certero. El hijo de Rafael Vargas y María Rubby Ramírez quedó tendido en el piso.

El asesino volvió a su carro, esta vez con su esposa, y salió del batallón. Nadie lo detuvo. El cuerpo del universitario fue alzado por dos soldados en medio de los gritos de desespero de su hermana. Atravesaron la avenida Caracas, un carro lo recogió y lo llevó al hospital de Tunjuelito, donde dijeron que la muerte había sido instantánea.

“Se nos acabó la vida. Se acabaron las ilusiones, se acabó todo porque es la muerte de un hijo, y más en la forma en que ocurrió; es muy doloroso. Se perdió todo lo que él quería ser en la vida. Se perdió la alegría en la familia, la tranquilidad, a mí se me acabó la vida”, contiene sus lágrimas Rafael Vargas, quien aún no asimila lo ocurrido hace casi dos años.

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